Gastronomía

El mapa logroñés del juego del calamar

«Hola, escribía por lo del juego del calamar». Ha sido el último mensaje de una gran cantidad de recomendaciones que han llegado a la redacción de NueveCuatroUno, sugerencias que nos han permitido establecer el primer mapa con los mejores calamares de Logroño. Habrá más sitios, seguro que igual de buenos, pero esta selección de los lectores nos ha permitido establecer una ruta sabrosa para saciar el ansia de disfrutar con la familia de una buena ración de calamares. Y este viernes ha entrado la última sugerencia.

Y Rebeca recomienda La Méngula, en la calle San Agustín de Logroño. «Tienen una ración de calamares generosa, y además son caseros», cuenta Rebeca. «Compran el calamar entero, lo limpian y lo ponen con una tempura buenisíma», detalla. Así que ya forma parte de este mapa logroñés ideal para quien desea disfrutar de un buen calamar frito, ya sea a la romana o a la andaluza, ya sea en ración, o en bocata, ya sea con limón o con salsas variadas. Lo importante es la calidad.

Muchas recomendaciones que hemos puesto sobre un mapa para darle sentido a tanta ayuda para comer rico por Logroño. No solo buenos bares con buenos calamares en el centro, también más allá de la Gran Vía. Como el Barrio Bar, en la calle Menéndez Pelayo. O hacia el Ayuntamiento, como en el Cervantes, un buen bar de toda la vida, con un buen servicio de terraza y con uno de los mejores calamares de la ciudad. Son como las pipas. O el Samaray, el más recomendado por nuestros lectores. Sin duda alguna, un buen lugar para degustar esta propuesta. Especialistas desde hace décadas. «Para mí, el mejor calamar es el del Samaray en la calle San Juan. Por su rebozado, textura y sabor. Excelentes», cuenta Luis F. Calleja.

La ración de calamares del Samaray

Y si lo tuyo es más la raba porque vienes de Cantabria, y aunque no se estila (una pena) por esta latitud, «en Logroño, la raba de Cantabria, solo se puede comer en el Días de Norte», ubicado en la calle Doctores Castroviejo, tal y como nos recomendó otro lector. «Es la auténtica raba cántabra: crujiente, tersa, sabrosa…».

«Un sitio de calamares de diez, de gran calidad y buen precio es la cafetería People’s, enfrente del polideportivo Lobete. Son a la romana, con el punto justo de aceite y de fritura. Ración abundante», escribe un lector a través del Whatsapp. Por esta misma vía, «quería recomendar los calamares a la romana de la cafetería San Mateo, en Avenida de la Paz, 82. Rebozado crujiente, limpio, tiernos y jugosos. De mis favoritos».

Como explica Álvaro Pascual, «a mí me gustan a la andaluza. Porque es un calamar pequeño, limpio y troceado, además tiene que ser de calidad. Enharinado es el rey. Con poco aceite y buena mordida. Por supuesto, sin limón, que el limón disimula muchas cosas». Y remite una recomendación si se busca un buen calamar a la andaluza: «Donde mejor los he probado es en el Al Toque, de Gran Vía».

Los calamares del Cervantes.

Pilar Yécora indica que hay un lugar en Duques de Nájera, 57. «En el bar Escocia los ponen a la andaluza, muy ricos, y puedes disfrutar de su terraza en la plaza del mismo nombre». Rebeca Blasco recomienda sus propios calamares: «Nosotros estamos en avenida de la Paz, 55. Y todos los sábados domingos y festivos ponemos unos ricos calamares. Eso es lo que dicen nuestros clientes, que les encantan. Los hacemos con mucho amor y mucho mimo. Van en tempura».

Otro lector envía un mensaje con foto: «Estos son los calamares más buenos y caseros. Son los del Bahía Blanca». Y Clemente Ruiz abre un debate, «para mí los mejores son los del bar Calderas». Estos se presentan entre pan y pan. Y sobre todo, con la salsa al gusto. Puede ser salsa picante, alioli… Y es algo que se va extendiendo por las barras logroñesas. El Calderas, en donde sirven un buen bocatita de calamares, está en plena calle Laurel.

Los calamares de El Ibiza.

Cami no invita a un necesario paseo hacia el exterior de Logroño. En el barrio La Cava-Fardachón, donde la oferta gastronómica va en alza, encontramos un punto en el que tomar buenos cócteles, buenas copas, buenos vinos… y buenos calamares. Cuidan mucho lo que hacen en el Real, con una terraza amplia y muy popular en la zona.

Hacia el este de la ciudad, un lector nos invita a conocer los calamares que preparan en el bar Ensenada, en la calle Marqués de la Ensenada. Asegura que «son como los de siempre, con el rebozado buenísimo y en su punto». Porque en una gastronomía tan abierta a las nuevas tendencias conviene reconocer que el calamar, siempre, como el de toda la vida. Conecta directamente con los recuerdos de infancias vividas en largos vermuts familiares. Y eso es sagrado. Y Antonio Santolaya nos lleva a un local próximo al instituto D’Elhuyar. «Llevo yendo cuarenta años». Recomienda el Neira. «Muy crujientes», apunta.

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