El peso de un boletus suele rondar los trescientos gramos, pero estos días los riojanos están de enhorabuena. Ya van, al menos, dos los que se han encontrado en Sierra Cebollera que superan el kilo y medio. Esta vez ha sido Feli. Esta logroñesa estaba orgullosa desde el pasado jueves del ejemplar que había encontrado en la vertiente soriana de una de las sierras más mágicas para esto de la recogida de setas. A pocos les había contado que se había hecho con un ejemplar de boletus pinícola de 1,514 kilos, pero cuando vio la noticia del ejemplar de Luis en NueveCuatroUno no pudo evitar sacar a la luz, de forma más pública, su hallazgo.

La afición de Feli viene de lejos. Desde hace tiempo tiene un grupo de amigos que todos los fines de semana salen al monte. Tuvo que dejarlo hace un tiempo por su trabajo y sólo salía días sueltos a disfrutar de la naturaleza. «Como mi suegro era muy aficionado a las setas, empecé a acompañarlo para que no fuese solo. Ahí me entró el gusanillo». Ahora todos los regalos que se hacen en casa tienen relación con el mundo de la micología y del monte.
El pasado jueves, como tantos otros, decidió salir a coger boletus. «Dependiendo de lo que vaya buscando voy a una zona o a otra». Se ha recorrido todos los montes más cercanos. La sierra de Ulzama, el condado de Treviño, la Nava, la zona de Lumbreras… «A San Andrés ya no voy a ir más que hay muchos ácaros». Y en la búsqueda se encontró con el preciado ejemplar. «Cuando lo vi de lejos no me lo podía creer. Me tuve que acercar mucho para darme cuenta de que estaba delante de un ejemplar de semejante tamaño».

Toño, su marido, no puede ir al monte por una lesión en la espalda, pero él es el que pasa el control de calidad y de paso se hace la foto con él. «Normalmente los ejemplares de este tamaño no se pueden comer porque están pasados, pero este está sanísimo». Él posa orgulloso con un boletus de los que hacen historia mientras Feli sigue pensando en volver a salir al campo. «Hay días que traes ‘cosecha’ y otros que no, pero siempre disfrutas. Para mí, ir al campo un día es como coger una semana de vacaciones. Es la mejor forma de desconectar».


