Sucesos

La verdadera «casa de los horrores» estaba en Villamediana de Iregua

Suele repetirse ante episodios inesperados que la realidad tiende a superar a la ficción. Y en la bautizada por la Guardia Civil como ‘Operación Espasmo’ la frase se ajusta a la realidad como un guante, a dos semanas de la noche de Halloween.

El Instituto Armado no duda en calificar como «chalé de los horrores» una vivienda unifamiliar localizada entre Villamediana de Iregua y Alberite. Su aspecto exterior invita a recrear en ella cualquier ficción del género de terror, aunque lo verdaderamente tenebroso se escondía bajo su techo. El inmueble llevaba meses okupado y en su interior malvivían hasta sesenta personas, entre ellas varias víctimas de explotación laboral. Una atmósfera que han desencadenado la detención de tres personas a manos de la Guardia Civil.

Estas 60 personas eran migrantes -15 de ellas en situación irregular- procedían en su mayoría del norte de África y pagaban entre 120 y 140 euros mensuales por malvivir hacinados y trabajar en la vendimia sin apenas descansos laborales. Según ha explicado la Guardia Civil, estas personas llegaron a La Rioja para trabajar en la vendimia y -aunque los viticultores les pagaban por encima de las condiciones fijadas en el convenio-, los intermediarios se quedaban con la mitad de su dinero.

En concreto, les ofrecían vendimiar por 8 euros a la hora, trabajando 9 horas diarias con solo 15 minutos de descanso para comer. A esa cantidad había que descontarle 4 euros que cobraban a los temporeros por trasladarlos a las viñas (en Logroño, Briñas y Mendavia), además del coste del butano empleado para calentar la comida. Incluso, a uno de ellos lo atropellaron y golpearon por negarse un día a trabajar a cambio de 6 euros la hora. Por el alojamiento, los temporeros pagaban entre 120 y 140 euros al mes, viviendo en condiciones «infrahumanas».

Fruto de las investigaciones, la Guardia Civil ha detenido a tres personas de entre 44 y 52 años (naturales de Ecuador y Guinea), presuntos autores de delitos contra los derechos de los trabajadores, lesiones y omisión del socorro. Dos de ellos -los ecuatorianos- actuaban como intermediarios entre los viticultores y los temporeros, mientras que el tercero se había encargado de okupar el chalé, propiedad de una entidad bancaria.

Condiciones «infrahumanas»

La ‘Operación Espasmo’ se puso en marcha a finales de septiembre después de que se tuviera conocimiento de que un temporero había sido obligado por su contratante a vivir en una vivienda en Villamediana, durante la temporada de la vendimia.

La gravedad de los hechos llevó a organizar un operativo de vigilancia en el inmueble, un chalé propiedad de una entidad bancaria y ocupado ilegalmente. Durante la operación, los agentes observaron que varias furgonetas salían del inmueble cada mañana cargadas de temporeros, para trasladarlos a varias viñas situadas en Briñas (La Rioja), Logroño (La Rioja) y Mendavia (Navarra).

Los guardias civiles comprobaron que los vehículos realizaban paradas estratégicas y que adoptaban medidas de seguridad para evitar ser seguidos. Para verificar la situación laboral de los temporeros, los agentes identificaron a los conductores y ocupantes de las furgonetas y registraron el chalé, donde llegaban a pernoctar cerca de 60 trabajadores, la mayoría procedentes del norte de África, 15 de ellos en situación irregular.

Una vez informados de sus derechos laborales, 17 de los temporeros denunciaron las precarias condiciones en las que vivían y trabajaban. Revelaron que cobraban solo ocho euros por hora, que trabajaban jornadas de nueve horas, con un descanso de apenas quince minutos, y que debían pagar cuatro euros diarios por el transporte a las viñas, además de entre 120 y 140 euros mensuales por el alojamiento. También debían abonar las bombonas de butano para cocinar, lo que agravaba aún más su precaria situación.

Una vez recogidas las correspondientes denuncias, se procedió a la detención de los implicados, a la instrucción de las diligencias y a la puesta a disposición de la autoridad judicial de los detenidos.

La Guardia Civil ha precisado que los detenidos actuaban como una empresa a la que subcontrataban la captación de temporeros los viticultores, que desconocían las condiciones en las que vivían hacinadas las víctimas.

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