Las obras de la calle Duquesa de la Victoria continúan en el foco mediático. Esta vez debido a las opiniones de los vecinos y comerciantes de la zona, quienes se muestran preocupados ante la «pérdida de funciones que debe tener una calle», tal y como ha expresado este miércoles su representante, Luis Birigay.
El pasado lunes 30 de septiembre, el alcalde hizo hincapié en que las obras –cuestionadas por el Ministerio de Transportes, que podría obligar a la devolución de los fondos europeos recibidos para su reurbanización– estaban centradas en peatones y ciclistas. Sin embargo, Birigay considera que se debe «poder circular con fluidez, tanto con vehículo a motor, como en bicicleta, como andando». «En una calle se tiene que poder comprar, vender, descargar o asistir, por ejemplo, a los vecinos que necesiten asistencia sanitaria. Por eso, creemos que tenemos el derecho de solicitar a las administraciones que nos devuelvan las funciones para las que está hecha una calle», ha afirmado Birigay.

En ese sentido, deja claro que «no se trata de posicionarse a favor de un proyecto u otro», pero que «lo que hay que hacer es revertir esta situación en la medida de lo posible, para que este barrio vuelva a tener la vida y la actividad que ha tenido siempre». Y es que, según cuenta el portavoz, «la gente se está yendo, tanto comerciantes como residentes. Y los comerciantes que se están quedando están teniendo cada vez más dificultades para seguir». Alega que la calle se encuentra «estrangulada» a un solo carril y que, por eso, es muy difícil hacer paradas sin bloquearla: «Si todas las actuaciones se hacen para que no se circule, evidentemente no se circula y es lo que está ocurriendo ahora. Pero, si no se circula ¿cómo va a funcionar el comercio?». «Eso es lo que queremos que se solucione», ha sentenciado.

Vega Martínez, gerente de Menaje Ribes
Son varios los comerciantes que coinciden con esta idea. Vega Martínez, gerente de Menaje Ribes, reconoce que a la gente le cuesta llegar a su calle: «Los transportistas intentan dejar la mercancía y tienen muchísimos problemas. Los clientes tampoco vienen, no porque no quieran, sino porque no les es cómodo». Itziar Aldayturriaga, gerente de Loher, también sufre el mismo problema: «Muchos clientes dan vueltas y vueltas sin poder aparcar y los repartidores se juegan multas porque tienen que estar aparcando invadiendo el carril bici».
Sin embargo, ninguno de ellos cree que la solución deba pasar por la eliminación del carril bici. Por su parte, Martínez apunta que «no nos oponemos para nada en el carril bici, pero lo que sí que es cierto que a raíz de que se hicieron las obras, la calle se ha parado». Birigay apuesta por el equilibrio: «No vale hacer un carril bici en una calle si en la de al lado hay cuatro carriles de coches; eso no tiene sentido. Se trata de hacer una cosa equilibrada y orgánica en todas las calles. Yo creo que el debate no es la bicicleta, el debate es que todos los ciudadanos puedan tener todos los servicios, no especializar las calles para que una solo sea para bicicletas, otra solo para coches y otra solo sea peatonal».

Itziar Aldayturriaga, gerente de Loher
El objetivo que persiguen es dejar de perder clientes. Todos ellos han notado un descenso notable en las ventas. Carlos Rituerto, representante de Carnicería Rituerto, afirma que ha perdido 25 clientes entre la Ribera de Navarra y La Rioja Alavesa, “que venían recurrentemente, una o dos veces al mes, a hacer grandes compras”. Martínez, por su parte, ha dejado de atender a “cerca del ochenta por ciento de los clientes de los pueblos”. En la misma línea, Aldayturriaga comenta que “nosotros no vivimos de esta calle, hemos vivido siempre de los alrededores y de La Rioja entera. Venía mucha gente de los pueblos a comprar y se ha perdido todo”.
Los vecinos tampoco están convencidos
«Los vecinos estamos hartos», ha comentado Almudena de Luis, una vecina de la calle Duquesa de la Victoria. «Los políticos están más pendientes de ver qué hace el otro para oponerse. Necesitamos gente seria que se dedique a hacer cosas serias», ha exclamado. Koldo Lasheras es otro residente de la zona y coincide con su vecina: «Ha sido un gasto innecesario. Hace cuatro días que hicieron la última modificación». Lasheras considera que la mejor opción era peatonalizar la zona: «Es lo mejor que podrían haber hecho. De la Glorieta a Avenida de Colón, todo peatonal; así no tendríamos que andar esquivando coches ni soportando el ruido que provocan».


