El Rioja

Catatando Ontañón Familia: un viaje por las geografías del vino en Juan Carlos Ferrando

El restaurante Juan Carlos Ferrando acogió este jueves un nuevo capítulo de su ciclo de catas ‘Catatando’. Los protagonistas en esta ocasión fueron los vinos de Ontañón Familia. Fascinaron, haciendo honor al nombre del ciclo. Fascinaron los vinos y fascinó el maestro de ceremonias. El periodista Pablo García Mancha se ha convertido de la mano de Ontañón Familia en un extraordinario cuentavinos, una figura que debería convertirse en imperativa en todas las bodegas. Un contador de la historia y las historias de la bodega, de los bodegueros, de las viñas y sus vinos, que explica con pasión contagiosa la magia de la vendimia y de la uva.

Primer acto: los Blancos

El viaje comenzó en Rueda con Los Curas de Rippa Dorii, un verdejo “salino”. Después llegó el turno de Mi Lugar, un tempranillo blanco de Rioja. Una variedad tan reciente que «aún estamos guardando su sabor en nuestra memoria colectiva». Este vino, hecho en Queirón sin fermentación maloláctica, es casi un enigma en proceso de fantástica resolución.

Segundo acto: los Tintos

Queirón Mi Lugar Tinto, el siguiente de los vinos catados, se alzó como una declaración de identidad. Un ensamblaje de tempranillo y garnacha provenientes de diversas parcelas, altas, de Quel.

El siguiente paso fue un salto hacia el frío extremo de Fuentecén, en Burgos, con Salomón, parte del proyecto Geografías de Rippa Dorii. Esta parcela de cuatro hectáreas, con cepas de tinta del país de más de 50 años, aporta un carácter único al vino.

El momento más intrigante de la noche llegó con Ensayos Capitales Pi, el cuarto de la serie experimental de Queirón. Pi es un vino resultado de la polifermentación de graciano, en hollejos propios, pero también en hollejos de garnacha y tempranillo. Un sombrero de tres picos. Esta técnica singular, potencia los matices del graciano y recoge los propios del tempranillo y la garnacha. Experimentación controlada en la evolución de la enología.

El regalo final: Queirón de Gabriel

Como broche final, y sin previo aviso, apareció en la cata Queirón de Gabriel, un reserva que lleva el nombre del fundador de la bodega, aunque, como recordó García Mancha, Gabriel nunca quiso que el vino llevara su nombre. Un vino a la altura de La Pasada (790 metros), la finca que provee el tempranillo de este reserva excepcional.

El remate de la cata salió de la cocina de Juan Carlos Ferrando. Una cena informal a base de lengua, croquetas, anchoas, hongos o chicharro marinado con la que acompañar la conversación sobre los vinos y la audacia de Ontañón Familia.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top