Esta vendimia 2024 será recordada en Rioja por ser una de las más lluviosas. Porque no solo ha llovido antes de empezar a cortar la uva, sino que lo ha hecho también durante el desarrollo de la campaña. Un día sí, un día también. Lluvias intermitentes y, además, muy intensas y tormentosas que en muchas zonas no ha habido tierra capaz de asimilarla. De hecho, este septiembre ha sido el tercero más húmedo y frío de la serie histórica (entre 1961-2024), solo por detrás de los meses de septiembre de 1969 y 1972. Así que los temores de los viticultores se han cumplido con una uva que iba perdiendo buenas propiedades a pasos agigantados. Y a más lluvias, más retrasos en el campo. Y a más retrasos, menos uva que meter en bodega.
Nájera, con sus 113 litros acumulados a lo largo de septiembre; Alfaro, con sus 94,6 litros; Agoncillo, rozando los 90; Cenicero, con 77,2. Unos datos recogidos por la Agencia Estatal de Meteorología a falta de las últimas confirmaciones y que reflejan unas precipitaciones mucho más abundantes de lo normal para estas fechas. Pero hay más, porque esta primera quincena de octubre no se va a caracterizar por un tiempo anticiclónico precisamente. El temporal otoñal va a llegar en forma de borrascas atlánticas con frentes activos que van a cruzar la península de oeste a este, especialmente a partir de la próxima semana y de las que La Rioja no prevé librarse.

Foto: Aemet.
La Cooperativa El Arca de Noé de San Asensio lleva diez días descargando uva en sus tolvas, cumpliendo con las fechas habituales de campaña, aunque nada que ver a lo que tradicionalmente eran las vendimias en este pueblo en las que siempre se comenzaba entrado el mes de octubre. La lluvia aquí también ha fastidiado el desarrollo de la campaña con los algo más de 100 litros que han caído a lo largo de septiembre.
«Vendimia convulsa y con poca uva, y aún dan más agua para estos días, así que mal», reconoce Víctor Manuel Diéguez, presidente de la cooperativa. La botritis está avanzando y con unas uvas dañadas el ácido glucónico que se provoca por la oxidación de la glucosa también aumenta. «Es que hemos visto que en tres días las uvas han pasado de no tener el grado suficiente a empezar a podrirse. Eso sí, no estamos viendo un año tan problemático como sí lo fue el anterior. Esta campaña va a ser mucho mejor en cuanto a calidad y sanidad», remarca.
Más allá de las lluvias, que en la mayoría de los casos han venido tarde y mal para la viña, Diéguez también apunta a que con los precios actuales de la uva no se han dedicado tantos esfuerzos a tratar los viñedos y eso ha acabado pasando factura también. «Por otro lado, al estar la vendimia tan generalizada a la vez en toda la región, ocurre que cooperativas como la nuestra que vendemos uva a bodegas estamos teniendo problemas a la hora de abastecernos de camiones para cubrir la demanda de uva. Y claro, también hay bastante menos uva que otros años, lo cual también nos perjudica a los agricultores porque esa caída en kilos no se va a ver repercutida en un aumento de los precios. El hecho de que este año haya poca uva beneficia a las bodegas», añade.

Foto: Leire Díez
En el otro extremo de Rioja, en Aldeanueva de Ebro, las vendimias todavía continúan. En la cooperativa de la localidad están rematando la cosecha con las últimas garnachas y calculan que quedará en torno al diez por ciento de la uva por meter en bodega. Su gerente, Abel Torres, reconoce que «no es la vendimia perfecta y hay cosas mejorables, pero otras están saliendo mejor de lo que esperaba». Al menos esas son sus sensaciones con más de tres millones de litros de tinto descubados: «Me está sorprendiendo mucho y para bien. Los blancos que están todos descubados ya están genial. La madurez fenólica ha ido por delante de la alcohólica, está saliendo fruta y con una buena capa media o media alta de color. Los gracianos, por ejemplo, están más equilibrados que el año pasado y más sanos, aunque si no hubiera caído el último golpe de lluvias estarían mucho mejor. Las garnachas, pese a que tenían un cuajado irregular, han aguantado bastante bien».
Porque aquí las lluvias, aunque no han sido tan abundantes como en otras localizaciones, también han dejado huella. Torres habla de tres cosechas distintas. «Nuestras zonas más tempranas las vendimiamos antes de que llegaran las tormentas y ahí metimos todo lo blanco y el tinto más temprano. Es cierto que hay viñas que han aguantado mejor y otras que lo han hecho peor, pero no nos podemos quejar porque ha salido mejor de lo esperado».
Tensiones en el sector
«Este año las bodegas han abierto tarde porque decían que no había grado suficiente y de repente ha habido que echar a correr porque se estaba estropeando la uva. Y claro, ahora se pasan de grado, así que penalización. Se pasan de los niveles de glucónico, penalización también. Las tablas de precios son las mismas, pero el descuento es el doble», se queja un viticultor de Rioja Alta. Está siendo una vendimia de muchas prisas en muchos puntos de la región y eso también ha provocado descontento entre algunos viticultores cuyas uvas no se han podido recepcionar como se esperaba. Los nervios vienen protagonizando las últimas jornadas en la fila de espera de las bodegas con los remolques cargados de uva aguardando a que el «pincho» que toma las muestras determine el aprobado o no de esa carga. Pero no toda la uva ha superado la prueba, precisamente, por excederse en esos niveles de glucónico.
Una situación de rechazo de remolques de uva con parámetros «no aptos» que se está viviendo en varias zonas de la denominación mostrando así que esta vendimia está siendo muy complicada. Lluvias y más lluvias que han acabado cargándose una uva y desesperando a quienes se han encargado de criarlas durante el resto del año. Quedan los últimos colofones de la cosecha, que ya de por sí venía mermada por un mal cuajado y que ahora aún será más reducida. La gran mayoría de pueblos ya han despedido del todo la vendimia esta semana (lo hacían casi a la vez Alfaro y Baños de Río Tobía), aunque algunas viñas apuran fuera de las fechas de cierre oficial antes del siguiente chaparrón. Lluvias que se han cargado las sensaciones de cosecha excepcional que apuntaba a ser la de 2024 en gran parte de la región y que ahora se limitará a destacar en parajes más concretos. Ya lo remarcó el director técnico del Consejo Regulador este miércoles, Pablo Franco, al asegurar que el desarrollo cualitativo de las uvas va a depender mucho de la zona de producción, si cuenta o no con regadío y de las precipitaciones que haya recibido: “Hay zonas en las que apenas ha llovido un 40 por ciento en comparación con otras, por lo que la situación es totalmente distinta ya que en estos sitios tenemos una uva en unas condiciones cualitativas muy extraordinarias. Va a ser otro año en el que se va a marcar mucho el territorio, otro año en el que Rioja va a mostrar su gran diversidad y eso es la grandeza de esta tierra”.


