Para el Pilar, todos a vendimiar. Pues no. Parece que todos a descansar a tenor de las últimas cifras conocidas. De hecho, en una semana se ha recogido prácticamente la misma cantidad de uva que en el mes anterior. Cosas de la lluvia, las prisas y la maduración. Las bodegas de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja suman ya 211 millones de kilos de uva de la vendimia 2024 (94 más que hace una semana), según los datos ofrecidos este miércoles por el Consejo Regulador. En concreto, 36,4 millones de uva blanca y 174,7 de uva tinta, de los cerca de 300 que se estima recoger.
La cosecha entra, por tanto, en su recta final con varios municipios que ya la han despedido del todo y el resto en una situación muy avanzada. Porque todo lo que aún queda en el campo peligra ante las previsiones de nuevas lluvias para los próximos días. La producción, que ya apuntaba a ser reducida por esa baja fertilidad y un menor cuajado, se ha visto significativamente más mermada también por las lluvias de este mes septiembre.
Por zonas, Rioja Oriental ha recogido ya 73,8 millones de kilos (23 más que hace una semana), Rioja Alavesa suma 49,3 (25 más) y Rioja Alta alcanza los 87,9 (46 más). Cabe recordar que se trata de uva recepcionada en bodega que puede corresponderse (o no) a viñas de esa misma zona.
El director técnico del Consejo Regulador, Pablo Franco reconoce que está siendo una cosecha de «gran intensidad y esfuerzo» por parte de todos sus operadores dadas las complicaciones que han surgido, y están surgiendo, a medida que avanzan los días. Porque la de este año será una vendimia recordada precisamente por ese cúmulo de dificultades en un contexto, además, marcado por la incertidumbre del sector en cuanto a los precios de la uva y las ventas de vino.
«Estamos viviendo una vendimia en la que el agua ha estado muy presente condicionando la campaña, especialmente por el esfuerzo en mantener las condiciones sanitarias que se mantenían en buen estado prácticamente hasta el 2 de septiembre. Fue a partir de entonces cuando empezaron las precipitaciones abundantes, lo que condicionó la recta final de la maduración. Hay que destacar, por tanto, el esfuerzo, la labor y la dedicación encomiable que están mostrando los viticultores por sacar un buen fruto. Este esfuerzo se traslada a las bodegas, en donde está entrando una uva con unos parámetros cualitativos muy interesantes, como es el caso de la madurez fenólica de este año en comparación con la de 2023», recuerda Franco.
Si bien el desarrollo cualitativo de las uvas va a depender mucho de la zona de producción. Así, el director general reconocer observar diferencias importantes entre las zonas de regadío y las de secano, lo cual influye directamente en los rendimientos, así como las que han tenido mayor o menos precipitación. «Hay zonas en las que apenas ha llovido un 40 por ciento en comparación con otras, por lo que la situación es totalmente distinta ya que en estos sitios tenemos una uva en unas condiciones cualitativas muy extraordinarias. Va a ser otro año en el que se va a marcar mucho el territorio, otro año en el que Rioja va a mostrar su gran diversidad y eso es la grandeza de esta tierra».
«Lo relevante ahora es mantener el esfuerzo en esta recta final que queda de vendimia. Desde el Consejo Regulador estamos esforzándonos por luchar y tratar de mantener el equilibrio porque tenemos un cometido, que es garantizar el origen de nuestra producción y velar por la calidad que tienen tanto las uvas como el vino», incide Franco. Es por ello que, asegura, no están escatimando esfuerzos desde el equipo técnico. «En Consejo Regulador somos todos y es un momento en el que todos debemos estar unidos y luchar por recuperar el equilibrio, que es en lo que ahora mismo estamos trabajando. Estoy seguro que el saber hacer de nuestro enólogos va a poner más en valor el gran esfuerzo de nuestros viticultores».


