Toros

La rotundidad de Fabio Jiménez y la levedad de Murteira Grave

La novillada de Murteira Grave encargada de inaugurar la feria del Zapato de Oro 2024 no ha cumplido con las expectativas y las muchas ilusiones que se habían puesto en ella. Aún permanecía en el recuerdo el importante encierro que la divisa portuguesa lidió el pasado año en Arnedo y que fue inmortalizado en forma de azulejo en los pasillos del tendido 6 del coso riojabajeño. El propietario de la ganadería, Joaquim Manuel de Vasconcellos e Sá Grave, fue el encargado de descubrir tal recuerdo poco antes del comienzo del festejo.

Los ‘murteiras’ de hoy decía que nada tuvieron que ver con los de un año antes. Tan descastados, desrrazados y desfondados estos; tan faltos de recorrido y sin finales en el mejor de los casos. Pareció también como si hubieran acusado en exceso hoy el castigo en el caballo. Cierto es que se picó muy atrás y casi nunca en lo alto, pero tampoco aquello puede ser consecuencia de cómo se apagaron los novillos nada más que salieron del peto. Cierto es que la corrida vino bien presentada y tres tenían la misma edad que cuatro de los toros lidiados días atrás en Logroño.

Pese a ello, Fabio Jiménez dejó patente la clase la tensora y el buen torero que puede llegar a ser en un futuro nada lejano. Sucede que cuando Fabio encaja la figura, hunde los riñones y asienta las zapatillas, algo que sucede con habitualidad, su toreo alcanza profundidades y honduras casi nunca sondeadas en el toreo actual. Su forma de embarcar las embestidas, su manera embeberlas en los vuelos de su muleta y su capacidad de reunión con sus enemigos imprimen a su toreo un halo caro, un sello clásico y una plasticidad de épocas pasadas y mejores. Sus dos trasteos llegaron impregnados de este concepto, mas fueron las mejores condiciones de su segundo oponente las que permitieron alcanzar mayor expresividad. Cimentó Jiménez con esas caras formas su obra por el pitón derecho, el más agradecido, del ‘murteira’. Pudo pecar en el tramo final, cuando en vez de buscar ayuda en las tablas optó por exprimir a su oponente en los medios. Antes de pinchar reiteradamente, cerró a su novillo con unos ayudados por alto de mucho gusto y sabor añejo. Fue en este capítulo donde también destacó ‘El Víctor’ dejando dos pares de banderillas de gran exposición y exacta ejecución.

Fabio Jiménez se había medido antes a un toro de escasísima fuerza y que perdió las manos siempre que el novillero de Alfaro trató de apretarse con él y bajarle las telas. Unos ayudados quedaron también para el recuerdo. Se le pidió el trofeo sin que el novillo de Murteira tuviera el mínimo son para tal merecimiento.

La comparecencia de otro riojano, Alberto Donaire, otorgaba contenido y también importancia a la tarde. Consiguió pasajes de plasticidad Donaire cuando se sacó con soltura y naturalidad al inicio de su primera obra. Dos naturales de mucho mérito, embarcados con la panza de la muleta y ligados sin enmendar la colocación fue todo el vuelo que alcanzó una faena que el calagurritano decidió acortar sin que aquellas buenas sensaciones se hubieran terminado de diluir. Volvió a intentar Donaire ligar una serie al natural y de frente sin terminar de conseguir su propósito. Mató de estocada casi entera, trasera y caída y paseó una vuelta al ruedo. Así como Fabio había dado poco antes la impresión de haber conseguido demasiado para lo que tuvo enfrente, Donaire ahora pareció dejarse cosas en el tintero.

Hizo quinto un novillo muy cuajado y rematado. Lo mejor ahora de Donaire llegó en un galleo por chicuelinas para colocar a su enemigo en el caballo. Al de Calahorra le faltó ajuste y reunión en una faena que nunca terminó de alzar el vuelo.

La suavidad de ‘El Mene’ se encontró con las bastas de un tercer novillo al que le faltaron finales, saliendo siempre protestado y con la cara por las nubes. Demasiada delicadeza para tanta tozudez. Un garboso saludo a la verónica, un torero inicio de muleta y la verdad a la hora del cite fue lo que dejó en el haber el novillero aragonés afincado en Salamanca. Quedó inédito ante un sexto que se paró y no regaló ni media embestida en la muleta. La estocada fue lo mejor de este último capítulo.

La ficha

– Plaza de toros de Arnedo. Primera de abono. Media plaza.

– Novillos de Murteira Grave, bien presentados, flojos, descastados y desfondados en conjunto.

  • Fabio Jiménez: saludos tras petición y saludos tras aviso.
  • Alberto Donaire: vuelta al ruedo y silencio tras aviso.
  • ‘El Mene’: silencio en ambos.

– Se guardó un minuto de silencio por Antonio León Ramos, impulsor del Zapato de Oro, y Javier Pérez, torilero de esta plaza. Se desmonteró ‘El Víctor’ tras parear al cuarto.

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