El Rioja

La revolución ‘rosé’ de Rioja

Vendimia en Hacienda López de Haro para su Classica Gran Reserva Rosado 2012. | Foto: Hacienda López de Haro

Rioja está yendo más allá. Si bien los blancos son los que se están llevando el protagonismo en los últimos años, tanto en nivel de ventas (con un crecimiento del 7,13 por ciento durante el ejercicio de 2023) como en mayor oferta de creaciones, esta denominación parece estar retomando su relación con el pequeño de los tres hermanos, los rosados. Son muchas las bodegas que no han dado la espalda al potencial de guarda que este tipo de vinos tiene y han ido más allá del rosado fresco y de año.

La Master of Wine Elizabeth Gabay lo corroboró el pasado año tras la publicación de su ‘The Rosé Report 2023’, un informe divulgado por Club Oenologique, perteneciente al grupo International Wine and Spirit Competition (IWSC), y en el que la DOCa Rioja salió laureada. El primer y segundo puesto del ranking mundial, que cuenta con 224 referencias, fueron a parar a Classica Gran Reserva Rosado 2012 de Hacienda López de Haro, como número uno, y Alma Tobía Único 2020 de Bodegas Tobía, como número dos. Pero no se quedó ahí la cosa, y es que fue la denominación del mundo que más referencias acumuló en el top 25 del ránking con ocho vinos: Akutain Rosado Gran Reserva 2016 (7º), Rioja Rosado 2017 de Finca Allende (12º), Ripa Rosado 2019 (15º), 1890 Manzanos Rosé (20), Tierra de Mármol 2022 de Bodegas Tierra (21) y Ondipuerko Rosado 2021 de Bodegas VInícola Real (23º) completan las primeras posiciones. Atendiendo al ranking completo, Rioja también fue la denominación de España con más vinos premiados (20 referencias) y la tercera a nivel internacional detrás de Côtes de Provence AOP, que cuenta con 46, y Souther Rhône, con 25.

Para la Master of Wine, lo que le han revelado los rosados de Rioja tras sus diferentes catas es que «son vinos aptos para una larga crianza, vinos de calidad envejecidos para crear vinos serios que no necesariamente tienen que venir de cepas viejas». Y aunque se define como una amante de los rosados envejecidos en madera, puntualiza que no todos utilizan la madera adecuada para su crianza y eso acaba provocando que esta predomine frente a la fruta. «Un buen rosado con barrica necesita habilidad». La primera vez que se adentró en una variada gama de rosados de esta región fue en 2017 para la preparación de su libro ‘Rosé: understanding the pink wine revolution’. Recuerda que «hubo vinos encantadores, pero también otros tremendamente diversos, frescos y afrutados, otros más rústicos y complejos». Pero fue en 2019 cuando apreció que los enólogos estaban empezando a tener en cuenta el uso de viñas viejas y a gran altitud para la elaboración de estos vinos.

«Cuando en 2023 escribí ‘The Rosé Report 2023’ preseleccionamos los vinos analizando varios criterios: viñas viejas, crianza prolongada, fermentaciones espontáneas o diferentes técnicas, color, tipo de botellas,… Y sorprendentemente un gran número de referencias de Rioja se ajustaba a estos criterios. Fue muy interesante descubrir que entre las mejores puntuaciones no predominaban los rosados al estilo provenzal, más modernos y frescos, sino que fueron los vinos más tradicionales los que resultaron ser excepcionales y muy diferentes». De hecho, colocó el Classica Gran Reserva Rosado 2012 en la cúspide de la pirámide porque encontró en él «todo lo que se busca en un vino de gran calidad: tiene sabores maravillosamente complejos, es armonioso, intenso y largo, y está integrado». «Pocas regiones que elaboran rosados tienen tanta diversidad de creaciones como Rioja y es justo eso lo que la hace tan especial. Desde el uso acertado de variedades, tanto tintas como blancas, hasta la apuesta por terruños diferentes, viñedos antiguos y vinificaciones tradicionales y modernas». Por eso la Master of Wine tiene claro que el rosado ha de ser una gran apuesta en Rioja: «La denominación tiene que tener la confianza necesaria en la calidad de sus rosados y claretes y no pensar que tiene que emular al estilo provenzal o de otras regiones».

Y es que, al igual que los blancos, los rosados están sorprendiendo cada año más recordando que también son historia de esta denominación. Ya lo dijo en su día el también Master of Wine Pedro Ballesteros durante su paso por el programa formativo programa Rioja Camp impulsado por el Consejo Regulador de la DOCa: «La identidad de Rioja no se basa en un único estilo de vino, sino en una definición geográfica, una historia compleja y una actualidad dinámica». Fue entonces, en la sesión ‘Grandes Excelencias de Rioja’ que impartió, cuando de entre los doce Riojas excelentes seleccionados incluyó El Origen Clarete Fino 2029, de Bodegas Valcuerna, como el único rosado. Un vino que se llevó el reconocimiento a la excelencia de una zona o municipio como es Cordovín, cuna de claretes.

Richard Bigg, desde su Bar Rioja en el centro de Londres, también lo dejó claro en una entrevista anterior con este periódico. «La variedad de estilos es extraordinaria. Los ingleses generalmente ven a Rioja como un vino tinto reconfortante, pero estoy intentando hacerles entender que también se trata de deliciosos blancos y rosados de gran variedad, y también de vinos espumosos». Y con esa pasión que siente por Rioja ha dedicado un establecimiento únicamente a los vinos de la región. No son abundantes, pero sí relevantes. Los rosados de Rioja siempre han estado ahí y poco a poco van recuperando el protagonismo que nunca debieron perder gracias a quienes han puesto empeño y confianza en este estilo de elaboración. Este es un repaso por algunos de los rosados más premiados en el ya mencionado ‘The Rosé Report 2023’:

Classica Gran Reserva Rosado 2012

Esta joya que aúna garnacha tinta y viura nació con la añada de 2009 entre la frescura que regala el Alto Najerilla. Su destino era completar la gama Classica junto al tinto y al blanco de la bodega Hacienda López de Haro, afincada en San Vicente de la Sonsierra aunque con raíces en este otro extremo de Rioja, por lo que su crianza en barrica durante un tiempo estaba asegurada. El director técnico del grupo Vintae, Raúl Acha, reconoce que eligieron un año para su lanzamiento que coincidió con el momento en el que las variedades blancas habían tocado fondo en la denominación. «Pasamos de tener a principios de los 90 en torno a un 25 por ciento de la superficie de Rioja ocupada por blanco a, menos de dos décadas después, rozar el seis por ciento. De hecho, hace un siglo se elaboraban más blancos y rosados que tintos, aunque luego cambió todo», recuerda.

Foto: Haciendo López de Haro.

Sin embargo, desde esa primera añada el éxito estuvo asegurado para un vino que ha descansado durante cuatro años en barricas bordelesas antes de pasar a la botella. No es nada habitual elaborar un rosado con tanta guarda y es por eso que el vino se convierte en algo muy cotizado nada común para un vino de este tipo, ya que ronda los 50 euros. «Ojalá vender muchas botellas de tinto al mismo precio que se vende el rosado», ríe Acha. La comercialización va por cupos, por lo que las botellas están prácticamente vendidas antes de salir de la bodega. Y, además, son bastante escasas. De la añada 2012 apenas se elaboraron 2.750 teniendo en cuenta que fue un año cálido que resultó en algo menos de producción. Tampoco es un vino que salga todos los años. De hecho, se ha elaborado en doce de los 15 años que lleva, pero eso no asegura que vaya a salir esos doce años. «Hemos descartado tres añadas, pero después de estar elaborado podemos decidir no sacarlo algún año porque no creamos que cumple con las cualidades para ser un Classica Gran Reserva Rosado 2012», remarca.

Raúl Acha, en la vendimia de la garnacha tinta para el Classica Gran Reserva Rosado. | Foto: Haciendo López de Haro.

Y de un vino con larga crianza no se podía esperar otra cosa que un vino con gran capacidad de envejecimiento. «Este rosado puede estar espectacular dentro de 15 o 20 años. Y de igual forma creo que el mundo del rosado en Rioja tiene por delante un gran potencial de crecimiento», destaca Acha. Para esta segunda añada, la de 2012, la bodega eligió homenajear a la bodeguera Ramona Norberta de Albiz y Ruiz del Castillo plasmando su imagen en la etiqueta para honrar a un personaje histórico del siglo XIX que destacó por ser pionera en la elaboración de vino al estilo bordelés en Labastida. Una elección bien acertada y es que esta añada les ha traído otros grandes reconocimientos después del de Elizabeth Gabay: la máxima puntuación en los prestigiosos Decanter World Wine Awards 2024, llevándose 97 puntos y colgándose la medalla de Platino tras una cata a ciegas de más de 18.000 referencias de todo el mundo que lo situó también como el único rosado español en alcanzar esta posición.

Alma Tobía Único Rosado 2020

Óscar Tobía creó en 1997 el primer rosado fermentado en barrica de toda la DOCa Rioja desde su bodega asentada en Cuzcurrita de Río Tirón. Ya había tocado antes los blancos fermentados en barrica, así que ¿por qué no probar suerte con los rosados? Y aquella prueba resultó ser algo realmente especial. «Pese a ser un rosado, hemos logrado que tenga mucha estructura en boca y haya desarrollado unos aromas impresionantes, bastante complejos e intensos porque se trata de un vino con mucha fruta e intensidad floral. Además, el contacto con la madera es lo que hace que se multiplique la intensidad aromática», indica su creador. Y es justo ese contacto con la barrica lo que hace que el vino gane vida y perdure mucho más en el tiempo, aparte de dotarlos de mayor personalidad. Primero se maceran los hollejos durante unas 48 horas a baja temperaturas y se sangra el mosto lágrima a la barrica antes de pasar a una suave fermentación del mosto limpio en barricas nuevas de roble francés. Y seguido, nuevo paso por estas mismas barricas para pasar cinco meses de crianza con las lías finas.

Óscar Tobía. | Foto: Bodegas Tobía.

Aunque es uno de los veteranos de la bodega, este rosado que se elabora casi todos los años no todos los años sale al mercado. «Se han de cumplir una serie de requisitos porque se trata de un vino muy delicado y bastante especial en su elaboración, por lo que la sanidad ha de ser impecable y también destacar por sus aromas». En concreto, la añada de 2020 por la que Bodegas Tobía recibió el reconocimiento de la Master of Wine «no fue una añada excelente como sí lo fue en 2019», pero el enólogo reconoce que sí se consiguió una calidad bastante buena. «Sí que fue algo más complicada porque los vinos venían con algo más tanino de lo habitual por lo que fue una añada un poco más arisca y hubo que domarla en bodega. Pero eso sí, en el caso del rosado este año fue un acierto total», recuerda.

Óscar Tobía. | Foto: Bodegas Tobía.

Junto a la búsqueda de esta excelencia también está el hecho de que es un vino con una producción muy limitada que varía por campañas. En función del año, el número de botellas puede variar entre las 2.000 y las 5.000. El trabajo de selección que merece este vino es clave en el resultado final: aquellos racimos de tempranillo tinto más sanos serán los que se destinen al Alma Tobía Única Rosado, procedentes de un par de viñedos donde el más joven tiene 30 años y con los que se juega con dos contrastes de la denominación: una parcela ubicada en Rioja Alta y la otra en Tudelilla.

Tierra de Mármol 2022

No es habitual ver depósitos de mármol en una bodega, pero a Carlos Fernández le gustan los retos y desde Bodegas Tierra, en Labastida, los pone a prueba. Cuando decidió crear un rosado buscaba que fuera «uno que lograra servirse en las mejores mesas, no que fuera un rosado de cubitera y piscina». Y con la garnacha tinta y el tempranillo como bases de esta elaboración lo ha conseguido. Son apenas 1.300 botellas que han salido al mercado de la añada 2022 y 2023, aunque este vino ya se elaboró hace cuatro años. «En 2020 decidimos no comercializarlo porque salió con mucho color y no tenía la estructura que yo quería en boca. Luego, la de 2021 fue una añada demasiado cálida y se disparó el grado alcohólico aunque a mí me gustó, pero fue con las de 2022 y 2023 cuando llegamos a lo que estábamos buscando. Así que hemos ido aprendiendo poco a poco pero estamos muy contentos con el resultado y ya tengo ganas de vendimiar la añada 2024, que será la primera uva que recoja de la campaña», apunta.

Vendimia en Bodegas Tierra. | Foto de James Sturcke

El factor diferencia es ese depósito de mármol que le aporta la mineralidad y la frescura. Porque es un vino frío, pero a la vez tiene estructura, de esos que dejan un recuerdo. Eso sí, más allá del mármol, donde recae el secreto de este vino es, según su creador, en las parcelas de las que emana y que llevan por nombre Artajona y Castrijo, ambas ubicadas en Labastida. «Una es un carasol del que sale principalmente la garnacha, mientras que el tempranillo se ubica en la zona del Barranco el Oso, entre Briñas y Labastida y son suelos muy pobres. Aunque no son viñas viejas porque tienen entre ocho y nueve años, se limita mucho la producción y luego hago un prensado muy, muy ligero. Así que para hacer unos mil litros recogemos poco más de 3.000 kilos. La clave también está en el arranque en madera y en el trabajo de lías que se hace en el mármol para que tenga esa boca y gane untuosidad», explica.

Tierra de mármol, de Bodegas Tierra.

Con perspectiva de futuro, Fernández confía en el buen recorrido que tienen por delante este tipo de vinos: «Creo que es el momento de los rosados en Rioja como lo es el de los blancos. Hemos saturado demasiado el mercado con los tintos y tenemos una tierra excepcional para hacer vinos en toda la denominación, así que hay que aprovechar el hueco que están abriendo los blancos. Creo que si podemos hacer grandes vinos blancos como estamos haciendo en Rioja también podemos hacer grandes rosados porque tenemos unos suelos con una acidez perfecta para ello».

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