El Rioja

El agua vuelve a trastocar una vendimia que no acaba de despegar

Foto: Leire Díez

La vendimia 2024 parece no querer arrancar del todo en Rioja. Chaparrones a principios de septiembre que vinieron de maravilla para la mayoría, seguido de más chaparrones que ya no fueron tan agradecidos para unos y, de nuevo, más chaparrones que, ya sí, han acabado de fastidiar a la región prácticamente por completo. Las previsiones de lluvias para este viernes, con posibles acumulaciones de hasta 25 litros por metro cuadrado en algunos puntos durante la segunda mitad del día, se cumplieron en zonas como Calahorra, que registró algo más de 30 litros durante esta jornada, según la red de estaciones agroclimáticas SIAR. Es por ello que durante este viernes muchos viticultores se apresuraron a cortar aquella uva que más urgía antes de que volviera a empaparse.

Más allá de Rioja Oriental, donde el agua se dejó ver por la mayoría de localidades, en Rioja Alta también se regaron los campos. Este sábado, además, algún que otro chaparrón caído durante la mañana también ha mojado las cepas, por lo que la campaña ha tenido que echar el freno una vez más. Sin embargo, lo peor se espera para las próximas horas con la alerta de nivel amarillo que podrá dejar fuertes tormentas en la comunidad. De hecho, las primeras lluvias de la tarde ya han aparecido en varios puntos de Rioja Alta y también en Agoncillo.

Con cerca de 30 millones de kilos de uva recepcionados hasta este miércoles en las bodegas de la denominación (19 de ellos correspondientes a variedades tintas), el ritmo de vendimia se asemeja a la cosecha de 2021, cuando un 18 de septiembre se habían cortado algo más de 23 millones de kilos. Vendimia que ya venía marcando fechas más habituales a las de una vendimia tradicional, pero que con estas últimas precipitaciones todavía se va a retrasar algo más.

El parón ha sido generalizado en prácticamente toda la región. En Quel, Javier Arizcuren recogió unos cinco litros este viernes, pero durante esta noche pasada ha vuelto a caer algo más y este sábado por la mañana, otro litro más. «No preocupa tanto la cantidad sino que se mantengan las condiciones de humedad durante muchas horas porque el viernes estuvo lloviendo durante todo el día», asegura. De no llover en lo que queda de fin de semana, las consecuencias no irán más allá de perder dos días con el sábado y el domingo, pero si cae lo que está previsto para esta tarde todo puede cambiar en su agenda de vendimia que comenzó hace unos días con el tempranillo tinto.

Desde el valle del Iregua, Cristofer Ruiz todavía no ha recogido nada de uva para los vinos de Sístole. Entre lo que llovió este viernes y lo de este sábado por la mañana, ha contabilizado unos 14 litros, pero las nubes se han vuelto a posar sobre Alberite y el agua se vuelve a dejar ver. «Teníamos previsto empezar a finales de la semana que viene o principios de la siguiente, pero ya veremos en qué queda todo porque dependerá de lo que pueda llover este fin de semana. Con lo bien que venía la uva este año… Pero no hay bisiesto bueno», sentencia.

Vicky Fernández, de Bodegas José Gil, también está reorganizando la vendimia a tenor de los litros que caigan en lo que queda de fin de semana en la zona de San Vicente de la Sonsierra: «Han caído unos 13 litros, pero hemos vendimiado algo este sábado por la mañana, sobre todo en las viñas que son de suelo más arenoso y se puede entrar. Nuestro problema es que al ser bodega pequeña y hacer vinificaciones de menor cantidad estas lluvias nos desconfiguran un poco todo. Este sábado teníamos previsto cortar uva en un viñedo que era para completar un depósito y luego empezar un nuevo depósito con otro conjunto de parcelas, pero las lluvias que dan para la mitad del día pueden paralizarlo y que no nos dé tiempo a vendimiar todas esas pequeñas viñas. Así que en lugar de ir a esas tendríamos que cortar en otra viña que se elabora por separado como un parcelario. Iremos viendo según si las tormentas se retrasan o no».

La vendimia en Rioja, por tanto, se mantiene en tensión. Preocupación y ojo avizor a los viñedos porque estas condiciones meteorológicas agravan el temor a nuevos focos de botrytis, especialmente en aquellas viñas con mayor carga y menos aireadas, así como las que puedan tener algún golpe o grieta de granizadas anteriores.

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