El Rioja

Blanco y en botella, el nuevo regalo para Izadi

La finca más especial de Bodegas Izadi se prepara para dar vida a un nuevo inquilino en la familia

Alfonso Arciniega, responsable de Viticultura de Bodegas Izadi, y Roberto Vicente, enólogo de la firma, en la finca El Regalo. | Foto: Leire Díez

Nunca un regalo de compromiso creó tanta expectación y admiración varias décadas después. Aquella viña ubicada en el paraje La Hoya, a pocos metros del casco urbano de Villabuena de Álava, se plantó en 1936, aunque el registro oficial la date de 1940, lo que no sorprende ya que por aquella época había otros intereses en el país que urgía más solucionar. Por aquel entonces también existía la dote matrimonial, ese obsequio que el padre de la novia debía hacerle al futuro marido de esta por aquello de sufragar los costes de la ceremonia. Y así ocurrió cuando dos vecinos del municipio decidieron casarse. Pero al novio esto no le parecía del todo justo, así que le regaló a su futura mujer la mejor viña que tenía, con su chozo de piedra incluido.

De aquel romántico legado que heredó por tradición oral el nombre de El Regalo disfruta desde 1987 Bodegas Izadi. Tempranillo tinto, viura y malvasía son las variedades que completan a grandes rasgos la casi cuatro hectáreas de viñedo que componen la finca, aunque entre renques aparece alguna que otra cepa despistada de moscatel romano, malvasía, graciano y calagraño, entre otras. Unas uvas que iban a parar a la antigua marca Izadi Expresión, el vino que se hacía con el mejor viñedo que resultaba cada año, y qué casualidad que siempre era El Regalo el elegido. Hasta que en 2004 cambiaron de rumbo y ya dieron forma a su propio vino, uno que en 2018 estrenó la etiqueta con la categoría de Viñedo Singular.

Alfonso Arciniega, responsable de Viticultura de Bodegas Izadi, y Roberto Vicente, enólogo de la firma, en la finca El Regalo. | Foto: Leire Díez

Pero había una porción de este pastel tal sabroso que no se había despiezado como se merecía. En lo alto de la finca, en las cabezadas, todas las cepas que hay son de blanco y hasta hace tres años iban a parar al Izadi Selección Blanco donde se junta con uvas de otras parcelas. «Sabíamos que teníamos que hacer algo diferente con esas uvas. Esa diversidad genética y clonal de la finca es lo que siempre hemos querido representar y preservar, dando importancia a cómo se comportara cada uva en cada añada. Si un año es más de fruta madura o si es más de fruta fresca, que eso se plasme luego en la botella. Además, desde el principio nos hemos enfocado en los vinos blancos y nos quedaba por hacer un gran blanco de nuestro mejor viñedo», relata Roberto Vicente, enólogo de Izadi.

Y es así como a la garnacha blanca de Larrosa y la mezcla de variedades autóctonas que componen Izadi Selección Blanco, se suma ahora El Regalo Viñedo Singular Blanco, un vino creado para hablar del origen, de su viñedo, para que de esa forma marque la diferencia con el resto de elaboraciones en clave blanca. Será cosa de 1.800 botellas de la añada 2021 que antes incluso de su lanzamiento, el próximo 18 de septiembre, ya están prácticamente vendidas a través de cupos.

Roberto Vicente, enólogo de Bodegas Izadi, y Alfonso Arciniega, responsable de Viticultura de la firma, en la finca El Regalo. | Foto: Leire Díez

Tras las lluvias se ha temido por la malvasía, que es más sensible a la botrytis, pero los cerca de 50 litros que cayeron han venido muy bien a la viña, que la ha pillado en el momento de inicio de maduración. Eso sí, aún quedan por superar sin incidentes unos días más con las uvas de estas cabezadas colgando de las cepas, ya que son las últimas blancas que se vendimian. Alfonso Arciniega, el responsable de Viticultura de la bodega, calcula que «se vendimiará después de San Mateo», pero tiene muy buenas sensaciones para esta nueva añada de El Regalo. «Lo hemos muestreado solo una vez y sí que vemos que la baya pesa menos que otros años, pero habrá más concentración de color. Además, no ha sido un mes de septiembre tan cálido como el pasado así que no creo que sea una uva con tanto grado y no vamos a sufrir pasificaciones», apunta mientras desciende por una de las hileras de cepas dejando atrás esas cabezadas. Una viña protegida tanto por ese antiguo chozo que en 2010 fue reformado, como por una ermita que da la bienvenida a la viña y que construyeron los nietos del antiguo propietario de esta viña que se la entregó a su esposa incluyendo en su interior una figura en honor a la virgen de nuestra Señora de El Regalo.

Alfonso Arciniega, responsable de Viticultura de Bodegas Izadi, en la finca El Regalo. | Foto: Leire Díez

La elaboración, incide Vicente, no tiene ningún misterio. «Aquí la esencia recae en la viña». Pero el juego también es cosa del enólogo: «Fermentamos en barrica francesa con tapas de acacia y luego si vemos que la madera se nota un poco más, pues llevamos esos vinos al fudre para que rebaje la madera e incremente la fruta. En 2021 decidimos llevar parte del vino a depósitos de hormigón y el año siguiente se probó con ánforas de arcilla para ver los efectos que dejaban ambos casos. Los del 2023 los hemos dejado en barricas porque vemos que son vinos más ácidos y queremos que sigan cogiendo todo el tratamiento de lías para ver cómo evolucionan. Así que vamos aprendiendo a la vez que los vinos van cambiando y los conocemos. Lo que sí hemos visto hasta ahora es que es un vino que está muy orientado a crecer en botella y a mejorar, un vino con mucho frescor».

Algo parecido a lo que ocurre con en El Regalo tinto, y es que no tiene una única expresión ya que el juego comienza también desde el viñedo, separando la finca en cuatro partes para vendimiarla y dirigir cada una de ellas a una tina diferente. Ya en bodega la aventura continúa catando cada elaboración para decidir cuál es su destino final. «Tenemos la suerte de poder hacer estas pruebas porque la viña es grande, nada dentro de lo común para lo que es Rioja Alavesa. Así que vamos probando, catando y decidiendo conforme evoluciona el vino».

La del 2021 es sin duda la añada deseada del equipo. «Aquel año fue una gozada tanto en cantidad como en calidad porque los racimos venían con el tamaño ideal y la calidad que trajeron fue espectacular. Lo ideal para poder jugar luego en bodega y decidir qué va a barricas y qué se queda en las tinas. Todos los vinos que han salido de ella, también de otras bodegas, están buenísimos. De hecho, después de la añada 2001 que es una de las históricas de Rioja, la de 2021 parece ser la siguiente. Yo creo que esa fue la última añada fría y es que recuerdo que todos los tintos los empezamos a vendimiar en octubre, como ocurría antes», remarca Vicente.

Roberto Vicente, enólogo de Bodegas Izadi, en la finca El Regalo. | Foto: Leire Díez

Sin embargo, hubo dudas antes de decidir la añada para el lanzamiento de El Regalo Blanco y es que aunque el 2021 había sido un muy buen año, en una primera cata se vio que el vino del 2022 estaba ya listo para salir al mercado antes incluso que su antecesor al que todavía le faltaba algo más de tiempo en botella. Y es que nadie puede negar que el vino es un producto vivo que no siembre sigue las mismas reglas. «Aunque fuera ir contra lo común y lo establecido, estuvimos a punto de sacar primero el 2022 y al año siguiente, para darle más tiempo de evolución, sacaríamos el de 2021. Hay que tener en cuenta que el 2022 fue un año más cálido y eso también influyó en ese primer análisis, pero luego, en la última cata que hicimos desechamos la idea porque el vino dio el cambio y estaba buenísimo, ya estaba preparado para su presentación como El Regalo Blanco 2021», recuerda Vicente.

Pero es que esta finca es un regalo en todos los sentidos. En la vendimia de 2020 que estuvo tan condicionada por las infecciones de mildiu y oídio El Regalo sobrevivió intacta pese al manejo en ecológico que lleva la viña desde 2015 y que en esta zona la hace más sensible a las enfermedades. «La viña ecológica es muy resiliente y después de superar una fase de adaptación y sufrir tras dejar el manejo en convencional luego es capaz de volver a ser super resistente. Aunque aquí el mérito de verdad lo tiene Alfonso, que no se despega de las viñas. Luego en bodega ya es procurar intervenir lo mínimo posible». La clave para Izadi siempre será el viñedo, que cada parcela y cada añada hablen por sí mismas.

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