La UD Logroñés ha empatado en su visita al campo del Teruel (0-0), en una gris imagen de los blanquirrojos, a los que les ha faltado intensidad, control y llegada. En ningún momento han podido los visitantes someter a su rival, mucho más activo y que con poco, ha creado un peligro que Royo ha salvado. Segundo empate a domicilio en dos partidos, un camino que recuerda demasiado a la pasada campaña. Solo queda mirar ya hacia el próximo encuentro, que será frente al Gernika el próximo domingo (Las Gaunas, 12:00 horas). Cinco puntos de nueve no es un balance satisfactorio, por mucha dificultad que hayan tenido los rivales.

La afición blanquirroja, no falla ni a 350 kilómetros de su casa / Foto: UD Logroñés
Miguel Flaño ha introducido tres cambios en su once. En portería, Kike Royo ha sustituido a Daza como titular. En el sistema defensivo, han formado Yasin, Monreal (en sustitución de Ugarte), Bobadilla y Álvaro Mateo. Sí ha permanecido constante el doble pivote, con Garrido y Sarriegi. En línea de tres, han formado Riki, Gualda y Nájera (por Madrazo). Arriba, como referencia, se ha situado Lupu. Por lo tanto, el banquillo ha estado compuesto por Daza, Ugarte, Caballero (de vuelta), Pau López, Agüero, Madrazo y Barrero. Fuera por lo tanto, han quedado Iñaki (ya sabido), el tocado Curro, Eloy, Beñat y Verdú.
Aunque solo es la tercera jornada, pocos escenarios serán más difíciles que Pinilla para la UD Logroñés. Flaño busca el máximo rendimiento de los suyos, pero en el inicio ha tocado padecer. Gracias a su gran intensidad, los aragoneses han ganado la mayoría de balones divididos, como base para generar peligro. Tras un inicio de tanteo, su primera oportunidad ha llegado tras un balón largo de Cabetas hacia Peru Ruiz. Setenta metros de envío que han dejado solo al punta ante Royo. Kike ha salvado la salida de forma muy poco ortodoxa. Poco ha faltado para el 1-0, en los peores minutos de los blanquirrojos. Veinte francamente malos. A Sarriegi y Garrido no les ha faltado trabajo.
Hacía falta algo diferente: más control, más remate y más descaro. Eso es precisamente lo que ha intentado Riki, con un remate muy lejano que cerca ha estado de sorprender a Taliby. Y todavía más clara ha sido el remate de Lupu, que ha cabeceado muy cerca del poste, tras un centro de Yasin desde la diestra. Primeros destellos de una UD Logroñés que, sin brillo, sí ha equilibrado el encuentro. Quería correr Mario Nájera, que ha forzado una falta peligrosa, con amarilla incluida para el defensor. Y en ese lanzamiento, Gualda ha disparado directo, raso, cerca de la madera. Disparos a cuentagotas.

Foto: UD Logroñés
Bajo un césped bastante seco, ambos equipos han jugado muy directo. Precisamente así, en un pase de Royo directo hacia Nájera, el ‘7’ se ha plantado en un mano a mano ante el portero local y Taliby le ha sacado la pelota. La más clara de una primera mitad donde han faltado tanto creación como profundidad. A pesar de todo, Flaño no ha cambiado piezas en la segunda parte. Lupu, muy solo en ataque, ha recordado a la película de otros años. Islas perdidas en el vasto océano del infrafútbol, sumidos siempre en peleas contra el mundo. Esa misión le ha tocado a Andrei y también a Riki y a Nájera. Poca electricidad hoy, en una película demasiado similar al guion fuera de casa de la pasada campaña.
Para colmo, el Teruel ha vuelto a crecerse, provocando errores y precipitación en los riojanos. Llamativo lo de Sarriegi, amonestado, siempre rodeado de rivales y desacertado. Ha sido reemplazado por Caballero, debutante en partido oficial con el conjunto logroñés. Y a su vez, también han saltado Madrazo (por Nájera) y Barrero (por Gualda). Golpe en la mesa de un Miguel Flaño descontento con lo visto. Y ha podido ser peor, pues Royo ha salvado con el pie un remate a bocajarro. Mala imagen, incómodos los visitantes durante todo el partido, falto de ritmo como para atosigar a su rival.
Solo podía ganarse este encuentro en un balón parado o una acción aislada que no ha llegado. Agüero al césped, en la cuenta atrás iniciada ya hasta el final. Lluvia de centros laterales hacia Lupu, sin resultado. Precipitación en la toma de decisiones, bloqueo por dentro, sin sorpresas por fuera. Tampoco ha funcionado la estrategia, que dio los dos tantos en estas dos primeras jornadas. Y Barrero, en un remate muy manso, ha agotado las opciones. Empate sin que Taliby haya tenido que lucirse.


