Culminaba Fabio Jiménez la semana central de su temporada, con permiso de aquellos dos jueves de verano consecutivos en Las Ventas, presentándose en Peralta. No había encontrado Jiménez ni una pizca de bravura el miércoles en Villaseca de La Sagra, ni tampoco el viernes en la murciana Calasparra, certámenes ambos tan importantes en el calendario taurino.
Tampoco es que hoy por Peralta a Fabio le correspondiera un novillo con transmisión, casta y entrega. Clase sin fuerzas tuvo hoy su primero de Pedraza de Yeltes; movilidad descompuesta y desordenada un segundo novillo de Pedrés. Poca cosa en verdad, pero suficiente para un novillero que parece atesorar el toreo en su cabeza y sus muñecas.
La inteligencia y la mano izquierda de Jiménez dieron con la solución a la compleja ecuación de las distancias, las alturas, los tiempos, los toques y el tacto que presentaba aquel primer novillo tan mermado de fuerzas como rematado y a un mes de convertirse en toro de Pedraza de Yeltes.
La obra de Jiménez, cimentada al natural, le permitió al alfareño acabar con gusto y relajo por aquel pitón derecho tan desabrido en los inicios del trasteo. Tacto y temple no sólo mantuvieron en pie el novillo, también consiguieron hacerle embestir con largura y son por momentos. Acertó con el estoque y paseó el primer trofeo de la tarde.
Otra versión, mandona y firme, proyectó el novillero ante su segundo oponente, un utrero de Pedrés que llegó al último tercio con pies y movilidad descompuestas. Asentadas las plantas y exacta la colocación; y vuelos, verdad y aplomo. Fue abriendo así la senda de la hondura y la profundidad. Fue la otra versión de Jiménez, tan torera como la de antes.
Tiró de oficio Valentín Hoyos en un primer novillo que peleó con fijeza y fuerza en el caballo. Llegó muy parado el de Pedraza de Yeltes al último tercio y, para colmo, Hoyos se eternizó con la cruceta. Una serie maciza al natural fue el bagaje de Hoyos en una obra en la que el salmantino acortó sin acierto las distancias. Paseó un generoso trofeo.
El trofeo que paseó Cristiano Torres de su primero llegó por la vía de la épica, después de que el utrero de Pedraza de Yeltes lo volteara y le hiriera en el glúteo. En sus dos actuaciones faltó limpieza y sus trasteos desprendieron el halo del efectismo que se ha instalado en el nuevo concepto del toreo.
La ficha
Plaza de toros de Peralta. Tres cuartos de plaza en tarde agradable.
Novillos de Pedraza de Yeltes, desiguales de presentación y escaso juego en líneas generales. El de mejor juego fue el flojo segundo. Uno de Pedrés, lidiado en quinto lugar, complicado.
Valentín Hoyos: silencio tras dos avisos y oreja tras aviso.
Fabio Jiménez: oreja tras aviso en ambos.
Cristiano Torres: oreja y silencio tras dos avisos.


