«Se veía venir». Ya son unas cuantas veces las que he escuchado está expresión en el último año, aproximadamente 100 o 200. Tal abundancia en la repetición se debe no siempre a la misma cosa, para nada, pero en el fondo todas y cada una de ellas están provocadas por lo mismo: la «inacción absoluta» y la dejadez con la que se toma su trabajo el equipo de Gobierno de nuestra querida ciudad de Logroño, con sus concejales «populares» y su alcalde a la cabeza, gobernando, o más bien zozobrando una nave, que en cuatro días empezó a a hacer aguas y ahora, además, arde por los cuatro costados.
Me explico. Los hosteleros se quejan y preguntas a un conocido que tiene un bar:
– ¿Por qué? Si tú le votaste.
– Es que en campaña se nos dijo que nos iban a ayudar, que «la playa de Logroño» era su hostelería y nuestro santo y seña, el vino y las calles históricamente conocidas de bares, copas, pinchos, restaurantes y terrazas… Y además iban a ayudar a los de los barrios para que les fuera mejor. Y ahora va y nos quieren cerrar antes las terrazas, no dan licencias nuevas, las ayudas no llegan y tengo que pagar los mismos impuestos o más.
La respuesta resignada ¿cuál es?
– Es que se veía venir.
Al poco te cruzas con un amigo que vive en el Casco Antiguo, en la calle Portales, y la queja es amarga también. Y cuando le dices:
– Pero, ¿por qué te quejas, hombre? Si tú le votaste.
– Ya, ya, pero se nos prometió acabar con ruidos excesivos, arreglar lo de las basuras, que son inevitables, pero hombre, otros horarios de recogida menos fastidiosos o soterrar contenedores. También limpiar y embellecer el Casco Antiguo, acabar una calle que aún ni ha empezado a hacerse, ayudar a insonorizar las viviendas, bajar presión de impuestos,…
– Pero si ya está recortando horarios a la Laurel y a los bares, hombre.
– Ya, ya, pero que no es solo eso, que hace más ruido el camión a las 7 de la mañana con el vidrio y los chavales que se hacen pis entre las terrazas. El hostelero hace lo que puede, es un vecino más, y tiene que ganarse la vida. El tema es que no hay coordinación ni vigilancia por parte de la Policía Local.
– Ah, ya entiendo. ¿Y entonces?
– ¡Es que… Se veía venir!
La misma respuesta resignada.
Sabiendo esto, el día que te encuentras con el amiguete policía jugando al pádel le comentas, y te dice, medio indignado además:
– Si es que estamos cuatro y el de la guitarra, no damos a más.
– Ya, ya. Pero prometió incorporaciones y reemplazo de jubilaciones, ¿no? Y además os ha devuelto aquello de la disponibilidad a cambio de pasta, ¿no?
– Buah, eso no se ve ni se verá. Agua de borrajas, además, por muy disponible que esté, somos humanos. Lo que hace falta es personal, y nada, eso de la disponibilidad ha sido para callarnos la boca y tirar para adelante.
– Ya, pero le votasteis, ¿no?
– Sí, en qué hora. Se veía venir.
Ojiplático escucho de nuevo la citada frase y así podría describir conversaciones como estás con los responsables de asociaciones de vecinos, con los que pensaban que iban a poder ir a los polígonos en líneas nuevas de bus o en bici, con algún que otro funcionario del Ayuntamiento, que además te dice: «Ni cafetería para echar un café hay en el Ayuntamiento ahora» (lo que me recuerda el cierre de espacios municipales como el de la Grajera, qué pena). Con jóvenes que no tienen ayudas municipales prometidas para completar estudios, buscar empleo o vivienda. Todos dicen aquello de «se veía venir».
Y entonces te encuentras con el «informado». Ese convecino de Logroño que te cuenta con detalles legales y técnicos cómo al final vamos a tener que devolver el dinero, ya gastado, que nos dio Europa a cuenta del capricho de quitar a toda costa el carril bici de Avenida de Portugal. Capricho y «cojonada» del señor alcalde, porque lo había hecho el anterior. Capricho además que no ha reportado ningún beneficio plausible, más allá de que va a «tirar» otro carril bici por otra calle, a ver si «libramos» de devolver 6,5 millones a Europa, del bolsillo de todos. Y te dice: «Si esto se veía venir»… Y ante la pregunta: Pero tú le votaste,¿no? «Sí, pero es que en campaña dijo…»
Y así montones de veces, lo cual me hace reflexionar y pensar a mí. Y veo cosas como que el alcalde no hace nada. No va a las instalaciones municipales, ni él ni los suyos, pero ni a inauguraciones, ni a usarlas para conocer de primera mano y así comprender lo que pasa en Las Norias o en los polideportivos municipales.
No va a las asociaciones de vecinos un día normal, sólo los días que le sueltan un vinito, un chocolate o un pinchito gratis. Se hace la foto y se va. No va a las asociaciones juveniles ni de mayores, ni a los centros de día un día de la semana cualquiera a ver qué «se cuece» y cuáles son los problemas reales. No toma café con sus funcionarios, porque se cree el jefe y porque no tiene bar en el Ayuntamiento, qué gracia.
Lo de los parques, los cientos de árboles y jardines y las nuevas urbanizaciones de calles no se ven ni se van a ver por lo que parece. Y el Camino de Santiago, pues eso, de Santiago ,porque de Logroño… como hace 15 años o peor. Y qué pasa con los polígonos, pues sigue todo igual, solo se ha cambiado el plan de expansión de la ciudad a la zona del Campillo. «Se veía venir». «Poco ha tardado». «Se le ve el plumero», pero como yo de esto no se nada, mejor no lo comento, no sea que…
Y vas al Ayuntamiento a hacer una cosilla rutinaria, vaya, a pagar una multa de zona azul que está cara la verdad, y sigue siendo lo más engorroso y torpe de siempre. Desespera ir, no imagino lo que será empadronarse o pedir una licencia, será que siguen de huelga o estarán tomando café. Pero no, si le votaron y no hay bar… no entiendo nada.
Ojiplático otra vez cuando escucho decir a un ciudadano que sale pitando porque tiene que volver al curro sin hacer su gestión. «Si es que se veía venir». Pienso, ¿habrá oposición no? Algo harán los otros, pero no, lo que hay es dictadura de la mayoría absoluta y postureo de las otras fuerzas que presentan enmiendas y propuestas cara a la galería que saben que no van a prosperar para quedar bien y hacer el paripé sangrante. Las dos concejalas de un partido recién llegado dijeron «no» a subirse el sueldo al día siguiente cuando se habían liberado al cien por cien de sus trabajos. Si no quieres dinero de lo público pues no te liberes del todo y curra,¿no? Y así algunos más de la oposición. Vamos, .eso pienso yo, pero como les han votado, pues estos también «p’alante».
Total, que me siento a echar un café y la reflexión es: señor alcalde, deje de «logroñear» y póngase a currar, que cobra usted un pastizal y solo se ha dedicado a dar cuatro banderazos en San Bernabé, a echarse cuatro vinos en la San Juan y a ir cuatro días al pleno (es un descojono). Ponga a currar a Leonor y a Miguel Sainz, que de momento no han hecho ni el huevo. A alguno no hace falta que le haga currar, él ya está en ello y se ha arreglado la calle en la que vive llenándola de florecitas (qué huevos). Y a la oposición, a ver si se dejan de «Ellos/Ellas/Elles, y de «derechadas» de pacotilla y se ponen a currar también, que se lo llevan muerto y están ahí para algo, no para figurar y criticar, que crítica ya haremos los ciudadanos.
Menos «logroñeo» y más meneo. A ver si el Ayuntamiento empieza a ser la casa de todos y no el «cortijo» de unos pocos. Como final, solo decir que… «se veía venir».
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