La Asociación Riojana para la Atención a Personas con Problemas de Drogas (ARAD) ha detectado en los “últimos años” un aumento de personas que demandan los servicios de la entidad por el incremento “de abuso del alcohol”.
Así lo ha señalado este jueves su presidenta, Montserrat Domínguez, en una rueda informativa celebrada junto a la vicepresidenta, María Milagro, en la que han presentado la memoria de 2023.
Domínguez ha informado de que el equipo de 9 técnicos que conforma ARAD ha atendido a cerca de 500 personas y ha realizado 112.000 actuaciones. El 72 por ciento de las personas que fueron atendidas el pasado año fueron hombres y el 28 por ciento mujeres, un porcentaje de mujeres “que ha ido incrementándose porque cada vez hay más que demandan su tratamiento”, ha apuntado la presidenta. La sustancia principal por la que demandan atención “sigue siendo el alcohol”, seguido del cannabis y la cocaína, ha comentado Domínguez.
Franja alta de edad
La franja de edad de las personas que recurren a ARAD es «muy alta, ya que las personas tardan en torno a 11 años en pedir ayuda”, ha comentado la presidenta. En concreto, la edad media de los hombres fue de 34 a 44 años y en mujeres de 45 a 54 años.
El retraso en la reclamación de ayuda y tratamiento “es derivado por el estigma” porque “no se ve en la sociedad el grave problema que es y, socialmente, no se está detectando”, ha comentado Domínguez. Por ello, desde la entidad “se quiere promover e impulsar una visión libre de prejuicios” para que “el tratamiento de las personas afectadas se produzca antes”, ha subrayado la presidenta.
Asimismo, la vicepresidenta de ARAD ha asegurado que detectan que a las mujeres les resulta «más complicado pedir ayuda” porque, “a veces, la adicción se vive de una forma más oculta y en soledad”, además de “la estigmatización de género”. Milagro ha explicado cómo es el proceder de la entidad ante un caso, y ha señalado que son los trabajadores sociales “los que primero detectan las necesidades a nivel social, jurídico o económico” de las personas que piden ayudan. Posteriormente, desde esa primera intervención “se afina el ámbito social, psicológico y médico”, ha apuntado.
La estimación del tiempo que pasa entre que una persona reclama por primera vez ayuda a la entidad hasta que los cambios se consolidan y se atienden todas las fases es de un año.
Asimismo, la vicepresidenta de ARAD ha comentado que “es muy importante” que las personas puedan acudir a la entidad para solicitar información y orientación», sin que sus familiares los acompañen porque, “a veces, las familias no son eficaces para abordar la adicción y sin querer pueden ayudar a mantener el problema”.


