Terrazas sin clientes, aceras desiertas, las calles y avenidas más céntricas sin peatones. Gradas preparadas para ver las competiciones y kilómetros y kilómetros de vallas metálicas. Ese ha sido el paisaje de París en las últimas semanas (meses en el caso de algunas zonas) de cara a los Juegos Olímpicos que oficialmente comienzan este viernes.
Un panorama que ha sumido a los parisinos y a todos los que viven en la capital francesa en el más absoluto caos con restricciones en el centro de la ciudad y que les ha hecho huir de París durante varias semanas. Es el caso de Cristina Marzo. La joven riojana lleva años trabajando en un hotel de París. Con un traslado a Burdeos a la vuelta de la esquina, ha decidido huir de la ciudad estos días. «Lo he hecho yo y lo han hecho la mayor parte de los parisinos. Es una locura vivir estas semanas allí».
Cristina cuenta que «incluso es necesario mostrar un código QR para acceder a tu casa o a tu puesto de trabajo». Pero no sólo es eso. «Desde hace varios meses la ciudad parece un campo de concentración lleno de vallas, hay algunas que llevan allí desde antes de Semana Santa».
Un problema que se ha ido acrecentando conforme las fechas de los Juegos Olímpicos se han ido acercando. «Desde mediados de junio hay paradas de metro del centro de la ciudad cerradas y no puedes acceder a determinadas zonas como la Torre Eiffel. Eso lo saben los turistas y su llegada se ha reducido». La gente de la hostelería está que trina porque han reducido sus ingresos entre un 40 y un 50 por ciento. «Además todo ha subido una barbaridad y el billete de metro se ha duplicado o triplicado en algunos casos».
Con una ciudad casi colapsada, muchas empresas han optado por el teletrabajo. «Yo tengo amigos que están teletrabajando directamente desde España y han alquilado sus pisos para estos días». Ella ha optado también por venirse a España antes de su traslado a Burdeos. «Todos hemos tenido que escapar de la ciudad». Y es que la cosa no pinta mejor de cara a los próximos días. «Durante los Juegos Olímpicos incluso los taxis tienen restringida la entrada al centro de la ciudad».
Y una reflexión final. «Entiendo la belleza de ver un partido de voley con la Torre Eiffel de fondo, pero no es normal que lleve sin poderse acceder a Trocadero desde hace semanas».


