El primer testimonio gráfico de las danzas del que hay constancia data de un reportaje de fotografías estereoscópicas realizadas a finales del siglo XlX o principios del XX. La imagen está tomada en La Corraliza. Los mozos danzaban con pantalones y camisa blanca, un mantón de manila atado al cinto, unas cintas cruzadas por el pecho y una boina negra. El acompañamiento lo hacían un gaita y un rabel. Se bailaba en honor de Santa María Magdalena el 22 de julio. Dicho reportaje fue encargado por Don Julián Hernández fundador de La Camerana y de la escuela de Viniegra de Arriba.

Danzadores en La Corraliza. Foto archivo de Carlos Sánchez.
En el mes agosto de 1930 el musicólogo y folklorista de origen aleman Kurt Schindler pasó por Viniegra y recogió su trabajo de campo en discos de aluminio; tomó notas de las letras del cancionero popular y reflejó las costumbres del pueblo. También inmortalizó a dos viniegreses: a Tiburcio Martínez «el tío Tiburcio» que tocaba la gaita, y a Emeterio Sánchez «el tío Meterete» que le acompañaba con el rabel de dos cuerdas. El trabajo documental se encuentran en el Hispanic Institute de la Universidad de Columbia.

Emeterio Sánchez, «El tío Meterete» izquierda y Tiburcio Martínez «El tío Tiburcio» Foto: Kurt Schindler.
Kurt recorrió tierras extremeñas y castellanas en sentido ascendente hacia la Cañada Real Soriana Occidental que los rebaños de merinas habían recorrido durante siglos en primavera y otoño en busca de pastos. Estos estudios fueron publicados en una obra póstuma, «Música y Poesía de España y Portugal».
En el otoño de 1993 los folkloristas Javier Asensio y Fernando Jalón miembros de «Entresaque», y Teresa Zorzano, de «Contradanza» se pusieron en contacto con jovenes viniegresas para recuperar la tradición. Estos reconocidos etnógrafos se ofrecieron a enseñar dichos bailes a un grupo de 12 chicas dando un giro de género a la costumbre perdida por casi un siglo.

Las danzadoras realizando el pasacalles por la Calle Real. Foto: Basilio Sainz
Javier Asensio como parte de sus múltiples trabajos de campo, entrevistó a los mas longevos del pueblo, entre ellos a Narcisa Matute, testigo de la tradición perdida. Una de las posibles causas de la desaparición de las danzas fue la emigración de los jóvenes a Argentina y otros a Madrid.

Las danzadoras realizan «Los troqueados» en la Plaza Mayor. Foto: Basilio Sainz
Teresa Zorzano altruistamente durante muchos meses enseñó los pasos de las danzas y pasacalles a las primeras 12 mozas: Lourdes, Begoña, Silvia, Helga, Estela, Esmeralda, Laura, Sandra, Nuria, Rebeca, Inés y Ainoa, que se animaron a recuperar el baile.

Primer grupo de la recuperación de danzadoras de 1994. Foto: Basilio Sainz
A lo largo de los treinta años transcurridos se han ido incorporando varias generaciones de noguerones y descendientes de nativos de Viniegra. En la actualidad Monserrat Lázaro y Ana Lázaro bajan desde la sierra semanalmente para ensayar junto a resto del grupo, al que se ha unido Asier Fernández , el primer mozo desde hace un siglo. A la conmemoración de los 30 años de la recuperación asistieron Teresa Zorzano y Fernando Jalón.

Danzarines en la Calle Real en 2024. Foto: Basilio Sainz
El día de la fiesta, una vez terminado el oficio, las autoridades sacan de la iglesia la talla de Santa María Magdalena a hombros y al traspasar los pórticos de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción , acompañadas del repicar de las campanas y al ritmo de la gaita, la dulzaina y el tamboril, las danzadoras realizan «Las Venias» y acompañan a la Santa bailando el pasacalles por la villa.

Danzarines realizan el pasa
Una vez de vuelta la imagen a la iglesia, el grupo al completo en la plaza Mayor interpretan entre otras piezas «Los troqueados» » Una perrita china» «No es todo hilar» «Los cinco lobitos» «Las avellanitas», todas ellas con palos de nogal, para el disfrute de famliares y vecinos, que reconocen su esfuerzo con una gran ovacion.


