La próxima Vuelta a España tendrá dos etapas en territorio riojano y el espectáculo está garantizado. Javier Guillén, director de la prueba y en declaraciones a la Agencia EFE, ha confirmado la presencia de cuatro estrellas: Primoz Roglic (Red Bull-Bora-Hansgrohe), Juan Ayuso (UAE Team), Mikel Landa (Soudal Quick-Step) y Sepp Kuss, el vigente ganador de la Vuelta (Visma – Lease a Bike). En función de la situación de la carrera, La Rioja puede ser decisiva para la general. Primero, como aperitivo en una breve incursión en la 18ª etapa (Vitoria-Izki, 5 de septiembre) y posteriormente, con el plato fuerte en la 19ª etapa entre Logroño y Moncalvillo (6 de septiembre).
Por si fuera poco, el responsable no ha descartado la presencia de los dos grandes del pelotón: Tadej Pogacar (UAE Emirates) y Jonas Vingegaard (Visma – Lease a Bike). Sin embargo, que alguno de los dos llegue parece complicado. Pogacar ganó el Giro de Italia con exhibición, va camino de hacer lo propio en el Tour y estará en los Juegos Olímpicos de París. ¿Demasiada paliza? Según sus palabras, «al 99%» no estará. En el caso de Vingegaard, vencedor del Tour en 2022 y 2023, el motivo es diferente: será padre durante las fechas de la carrera. Por lo tanto, es muy posible que quiera vivir este momento junto a su novia.
Con todo, la presencia de Roglic, Ayuso, Landa y Kuss asegura una gran competitividad por el ‘jersey rojo’ de la prueba. El Movistar Team también animará la prueba y según apunta la web especializada ProCyclingStats, corredores como Enric Mas, Nelson Oliveira y Nairo Quintana podrían estar. También cabe destacar la presencia del bloque Euskaltel, que llevará consigo a miles de integrantes de su ‘marea naranja’. Está claro que habrá colorido en las faldas del Moncalvillo. Solo falta que el estado de la carretera sea el idóneo para la prueba. Tal y como comprobó NueveCuatroUno, el trazado, con baches y defectos, deja todavía mucho que desear.

Sepp Kuss celebra su pasada vuelta / Foto: Sprint Cycling
Por el bien del ciclismo, más vale que se solucione a tiempo, porque plazo queda. El ‘show’ llegará a La Rioja el día 5 de septiembre, con la decimooctava etapa (Vitoria-Izki, 175 kilómetros). La serpiente multicolor entrará en La Rioja a través del Alto de Rivas del Tereso, fronterizo entre La Rioja y Euskadi. A partir de ahí, la etapa pasará a suelo riojanoalavés, por Labastida, Laguardia y finalmente, el Alto de Herrera por Leza (1.102 metros), como salida de la comarca. Toboganes continuos y carreteras estrechas, sinónimo de emboscadas. Oportunidad clara para la fuga.

Perfil de la etapa 18 / Foto: La Vuelta
La cara sur de Herrera es una ascensión corta, de menos de cinco kilómetros. Sin embargo, su pendiente media del 8,5 por ciento lo convierte en un primera categoría. Lo más duro se encuentra en su segundo kilómetro, que se mantiene durante una recta de 700 metros por encima del 12 por ciento y picos del 14. Tocará hacer el molinillo y esquivar el ‘tío del Mazo’. Cuidado también con la influencia del calor o el viento, fenómenos habituales por estos lares. A estas alturas de la Vuelta, la gasolina estará al límite. Superado Herrera, quedará un corto trayecto por la Montaña Alavesa, hasta el Parque Natural de Izki.
Un día después, el 6 de septiembre, tendrá lugar el día grande(Logroño-Moncalvillo, 168 kilómetros). El antepenúltimo parcial de la Vuelta saldrá de Logroño y acabará en el citado Alto de Moncalvillo, tras un recorrido mayoritario por el mapa riojano. Desde la capital, los corredores tomarán dirección a Haro. La carretera llevará a los ciclistas a la provincia de Burgos, con pasos por Belorado y Fresneda de la Sierra. Ese municipio es el arranque del Alto de Pradilla (1.240 metros), una ‘tachuela’ de tercera categoría que no supondrá excesivas dificultades. La cima, fronteriza entre La Rioja y Burgos, meterá a la Vuelta otra vez en nuestra comunidad.

Perfil de la etapa 19 de la Vuelta Ciclista a España / Foto: La Vuelta
Tras bajar La Pradilla, los corredores bajarán hacia Ezcaray y seguirán hasta Santo Domingo. Una vez ahí, la prueba cogerá dirección Berceo, en aproximación ya al Alto de Moncalvillo. Es la subida más dura que se puede hacer en bici de carretera en La Rioja y lo es por méritos propios. Son solo 8,3 kilómetros de subida, pero 753 metros de desnivel hasta la cima (1.490). Ello genera casi un 9 por ciento de pendiente media, con el tramo final instalado en doble dígito e incluso, al 17 por ciento en ciertos picos. Entre la agonía del puerto, la situación tardía de la etapa y la gran nómina de participantes, los ingredientes prometen.
Se trata de terreno conocido, pues La Vuelta ya finalizó ahí en 2020. Aunque el coronavirus privó a la afición de agolparse en las laderas, el espectáculo deportivo fue de primer nivel. Aquel día, Primoz Roglic (Jumbo Visma), segundo entonces en la clasificación, se impuso al líder Richard Carapaz (Ineos) en la línea de meta, tras un apasionante duelo que recuerdan todos los aficionados a este duro deporte. Así lo reconoció el ex ciclista y comentarista de TVE Perico Delgado: “No recordaba un final tan emocionante como en 2020”.
Alejadas las penurias de aquella pandemia, la imagen puede ser bien distinta. Si la meteorología acompaña, miles y miles de aficionados pueden crear un auténtico pasillo humano en el Alto de Moncalvillo, llevando los paisajes y nuestra forma de ser riojana a millones de aficionados y televidentes en todo el mundo. El deporte sin duda es importante, pero la oportunidad de proyección exterior que ofrecen este tipo de pruebas no puede desdeñarse.


