A paso lento pero firme, el aeropuerto de Agoncillo va recuperando las cifras de pasajeros habituales antes de que el COVID pusiese patas arriba al sector de transporte de viajeros en todo el planeta. Al cierre de los primeros seis meses del año, la terminal riojana ha incrementado en un 19,7 por ciento el trasiego de maletas respecto al curso anterior, con un total de 10.442 viajeros (1.696 de ellos en el mes de junio) que representan el mejor registro de los últimos cinco ejercicios, aunque aún sitúan en negativo (-1,4 por ciento) el saldo al compararlo con el año 2019.
Si el volumen de pasajeros crece de forma sostenida en el Aeropuerto de La Rioja, el de operaciones vuelve a marcar un nuevo récord. Los 847 vuelos de junio suponen un registro histórico y desde enero ya son 3.439 despegues y aterrizajes en la instalación riojana (casi tantos como en los ejercicios 2022 y 2023 al completo).
Como ya explicamos en estas mismas páginas al cierre del primer trimestre del año, la eclosión de la actividad en la torre de control de Agoncillo tiene ‘truco’. El número de despegues y aterrizajes se ha triplicado en un año, aunque el volumen de pasajeros tan solo ha crecido un 20 por ciento y esa asimetría en las cifras tiene una explicación sencilla: la puesta en marcha de la escuela de pilotos FlyBy el pasado 1 de marzo. La lógica es sencilla: los aspirantes a piloto toman aire y tierra varias veces al día, pero en aeronaves que solo transportan a dos pasajeros.
Será necesario, por tanto, darle tiempo al tiempo para comprobar cómo se estabiliza el número de operaciones en el noveno aeropuerto más discreto de España en cuanto al número de pasajeros.


