Con unos precios disparados del aceite de oliva virgen extra, que ha superado hasta los 10 euros por litro, no era de extrañar que esa tendencia alcista tuviera un efecto espejo en el interés por plantar olivos. Los viveros de varias zonas del país se han quedado sin existencias de esta planta que cada vez está más presente en el campo, y en La Rioja no iba a ser menos. Provedo, desde sus viveros ubicados en Varea, ha duplicado su producción de olivo en el último año, pasando de unas 50.000 unidades al año a las 100.000 que han tenido que producir para suplir el exceso de demanda.
Nacho Provedo, gerente de esta empresa, asegura que en los dos últimos años ya se venía apreciando este interés creciente por plantar olivos, aunque ha sido desde octubre de 2023 cuando este escenario se ha hecho más notorio: «Sobre todo son pequeños agricultores que quieren plantar una finca y así tener cada campaña aceite para casa para así no tener que ir al supermercado y comprarlo al precio al que está».
El olivo supone en Viveros Provedo el 10 por ciento de la producción total, ya que la empresa se especializa más en portainjertos para viñedo. Por ello las instalaciones también suponen una limitación a la hora de disparar esa producción, derivando en listas de espera de hasta un año. «Quienes no han podido plantar esta primavera han reservado planta para hacerlo a finales de año, pero otros directamente tendrán que esperar hasta la primavera de 2025. Hay que tener en cuenta que nosotros tardamos un año en producir la planta», apunta.
Provedo estima que esta situación de falta de existencias se prolongará también durante la próxima campaña 2024-2025 a pesar de que este año se prevea una buena cosecha de oliva: «Se va a tardar en bajar los precios del aceite y, por tanto, seguirá habiendo demanda de planta. Pero yo creo que de cara a la campaña de 2026 comenzarán a bajar algo».
José Mari Ruiz es uno de los afectados por esa demora en el abastecimientos. Ha plantado hace cosa de un mes unas cinco hectáreas de arbequina y letiana (una mezcla varietal muy resistente que se adapta bien al secano) en intensivo en Corera con unos olivos reservados desde el año pasado a la empresa Agromillora. Este agricultor de El Redal ratifica ese retraso en el suministro de planta e incluso la falta de esta: «Hay pedidos ya hechos, con su anticipo pagado, pero no hay planta para servir a todos. Tengo pensado poner más olivos y voy a hacer otra reserva con su anticipo para asegurarme la planta, aunque ya me han dicho que como pronto hasta abril del año que viene no llegará. De hecho, hay pedidos ya hechos, con su anticipo pagado, y no hay planta para servirles».
Con tanta demanda era previsible un aumento en el precio de la planta. Provedo calcula que ese incremento roda el 20 o 25 por ciento y Ruiz remarca que ya ha pagado a 1,40 euros esas últimas plantas que colocó hace un mes, pero asegura que hay otros viveros que las venden más baratas, en torno a 1,10 euros. Eso sí, las que vaya a comprar a partir de ahora ya le han avisado que rondarán los dos euros. «Así funciona el mercado y ahora incluso en Francia están poniendo olivos cuando hasta ahora no había sido lo habitual».
El olivo siempre ha sido atractivo para Ruiz tanto por su facilidad de mecanización como por su buena adaptación a esta zona de producción donde el olivar ha sido uno más en el mapa de cultivos tradicional. Además, junto a su hermano, gestiona una empresa de servicios agrícolas con vendimiadoras con las que aprovechan para cubrir también la campaña de la oliva, donde ha visto numerosos casos de éxito y rentabilidad en el olivar en intensivo. Diferentes factores que le han motivado, finalmente, a dar el paso, aunque ello haya coincidido con un contexto de mercado convulso para el aove.


