La Cruz de la Demanda, en Ezcaray, es un lugar ya presente en la historia del ciclismo. A casi 1.900 metros de altitud y situado en la frontera entre La Rioja y Burgos, este puerto acogió varios finales en la Vuelta Ciclista a España. Aquí ganaron Rominger (1993), Zulle (1996) y el inolvidable ‘Chava’ Jiménez (2001). Mucho tiempo ha llovido desde entonces, pero en este 2024, este puerto volverá a ganar protagonismo para el ciclismo más aventurero. Será en la próxima Transibérica, una prueba exclusiva para bici de carretera y de ruta libre ‘ultra’ sin asistencia, con diez controles obligatorios, de los que uno será el puerto riojano.
La salida tendrá lugar el próximo 24 de agosto, a las 8:00 horas, desde Bolzano-Stelvio. Y el tiempo máximo estipulado por la organización es de 15 días para finalizar la prueba, hasta el 7 de septiembre a las 20:00. Pero ojo, porque no es una prueba competitiva al uso. Será una etapa única de 2.600 kilómetros y con un desnivel en torno a 45.000 metros en positivo. Según la descripción proporcionada por la propia carrera, cada participante se encarga de diseñar su propio recorrido. No se puede reservar ningún servicio antes de la salida, ni siquiera el alojamiento. Además, tanto la orientación como la resolución de problemas mecánicos corren a cargo del participante. Si hubiera un percance, debe volver al lugar donde ha ocurrido y continuar desde ahí.
En cuanto al recorrido, la salida será el mítico puerto del Stelvio en Italia y acaba en Bilbao. Entre medias, una ruta por los Alpes, los Pirineos y diversas montañas ibéricas hasta acabar en el País Vasco. Así, los lugares obligados son el Furka Pass (Suiza), el Mont Ventoux, Aiugual, Carcassone (Francia) y ya en España, el Monumento a Lluis Companys, el Santuari del Mont, Turó de l’ Home, la presa de Canelles, la Cruz de la Demanda y Orbaneja del Castillo. La Rioja supondrá ya el tramo final para unos ultradeportistas que vivirán una experiencia difícilmente repetible. Un matiz: la Cruz de la Demanda no tiene salida por carretera, así que los ciclistas tendrán que subirlo y bajarlo.

Cierto es que todos los cuerpos humanos tienen límites y por eso, la Transibérica obligará a realizar paradas obligatorias de un mínimo de cuatro horas de duración. Para minimizar riesgos, las autopistas y las autovías tampoco están permitidas. Así, la organización, la comida y el descanso serán fundamentales para asegurar el éxito en un reto tan complicado.


