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El calzado infantil que ‘crece’ con su dueño: dos tallas en un mismo par

“Si no lo encuentras, hazlo tú”. Desde esta premisa nace casi sin buscarlo Mundo Tabitas. Y lo hace a través del método prueba error, como nacen muchas buenas ideas. A Laura del Hoyo siempre le había gustado la moda, pero no fue hasta que tuvo a su hijo cuando se dio cuenta de que “no había ropa ni calzado divertido para los peques, sobre todo para los chicos. Mucho azul marino, mucho marrón y poco color”.

Durante su época de mami a tiempo completo, Laura empezó a coser, otra de sus pasiones y “una cosa llevó a la otra y dije: voy a combinar lo que quiero para el nene -ropa divertida-, con la costura y el emprendimiento”. Mundo Tabitas es una de los proyectos que han participado en el Plan EmprendeRioja creado por la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja para fomentar el emprendimiento en la región.

La idea ya estaba en su cabeza, pero, como todo en esta vida, algo hizo encaminar su proyecto hacia algo más concreto. Todo cambió cuando su peque empezó el colegio. “En el centro al que lo llevo te dan la posibilidad de poder quedarte con él para que esté más tranquilo, así que pasaba mucho tiempo rodeada de niños”. Niños que, por cierto, en este cole van descalzos. Y aquí llega el quid de la cuestión. “Me di cuenta de que no podían ponerse los zapatos solos, y si lo hacían, la mayoría se ponía el de la derecha en la izquierda y viceversa”.

¿Por qué a nadie se le había ocurrido fabricar unos zapatos que dieran autonomía a los peques? Y aquí esta Laura para cambiar la situación. “Ya tenía en la mente la idea del emprendimiento, así que aposté por hacer un calzado práctico para los niños”. Esta madre no tenía nociones de diseño y fabricación en este sector, pero encontró a una aliada perfecta: una diseñadora de calzado que desde el principio se volcó en la idea de Laura. El proceso sería largo, todo había que iniciarlo desde cero, pero ambas estaban convencidas de que era una necesidad.

Y así nacieron los primeros zapatos con los ‘deditos’ marcados en la puntera para que los peques supieran cómo ponérselos. Y así nació también en 2021 Mundo Tabitas. Un proyecto para inspirar la curiosidad y la independencia en los niños a través de un calzado único y cómodo que los acompañe en cada paso de su aventura.

No fue fácil. “Cuesta que la gente te quiera ayudar a nivel fábricas y proveedores, sobre todo cuando no perteneces al sector y quieres hacer algo diferente, pero he tenido la suerte de encontrar por el camino a personas que me han ayudado mucho y me han entendido. Además, están las subvenciones de la ADER”.

Laura tenía claro que una de las características que debían tener sus zapatos era el color; otra, que fueran fáciles de poner para los críos; y, otra fundamental sobre todo para los padres, que duraran. “Empieza el curso en septiembre, les compras calzado nuevo y en noviembre ya no les valen”. Había que buscar una solución para alargar la vida útil del zapato y, cómo no, esta emprendedora lo hizo.

“Toda la vida he tenido problemas por tener el pie pequeño, y una de las cosas con las que me iba apañando eran las plantillas. Cuando llegó el momento de la producción le propuse a mi fábrica una plantilla un poco más gruesa para levantar el pie y a medida que crece quitarla y poner otra más fina”. Dicho y hecho. Dos tallas en un mismo par para que los zapatos ‘crezcan’ con su dueño.”Como madre me parecía fundamental alargar la vida de la zapatilla, a la vez que esta fuera lo más cómoda posible”. El calzado de Mundo Tabitas está diseñado para niños y niñas de 3 a 12 años y, hablando en tallas, del número 24 al 35.

Porque desde Mundo Tabitas se esfuerzan por diseñar productos y experiencias que estimulen la imaginación y la creatividad de los niños, fomentando un ambiente lúdico donde puedan aprender mientras juegan. “Nuestros productos están diseñados con colores vibrantes, diseños atractivos y características interactivas que hacen que cada paso del camino sea emocionante y educativo para los más pequeños. Creemos que cuando los niños se divierten, están más abiertos a aprender y a explorar el mundo que los rodea”.

Laura del Hoyo reconoce que el miedo siempre está presente a la hora de emprender, “pero, aunque es muy sacrificado, también es muy gratificante cuando ves que tu proyecto gusta y va saliendo poco a poco. Levantarte cada mañana y trabajar en algo que te gusta y además es tuyo no tiene precio. Si alguien cree en algo, que lo intente. Si sale bien, perfecto, si sale mal siempre habrá un aprendizaje”. Por supuesto, la cabeza de esta emprendedora no para “y ya hay nuevas ideas, pero poco a poco”.

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