Gastronomía

Parada y Fonda: ‘El sabor auténtico de las hamburguesas del Kaiser’

Al fondo a la izquierda es donde surge la magia. Ahí empieza el proceso de lo que dos pasos más tarde será una pedazo de hamburguesa fantástica que lleva 42 años haciendo las delicias de los logroñeses. El Kaiser es el punto de encuentro de ya tres generaciones. «De lo que más orgullosa me siento es que muchos clientes, de más de cincuenta años, me dicen que es aquí donde comen hamburguesa, en ningún otro sitio», apunta Mirella, responsable de este histórico espacio de la hostelería logroñesa.

Situado en la calle Labradores, el Kaiser es un restaurante para toda la familia, y como tal se trata al cliente, que sabe por qué acude a este lugar. «Todo lo hacemos nosotros». Y este «todo» tiene un amplio significado. «Elegimos las carnes, picamos la carne, la marinamos a nuestro gusto, y después se refrigera durante 24 horas para que coja la especia», explica Mirella. En ese espacio a la izquierda hay una zona intermedia, entre la cocina y las cámaras de refrigeración, donde se hacen las hamburguesas, que pasarán a la parrilla en cuanto llegue la comanda. «Jamás daría de comer algo que no comería mi familia». Y así lleva siendo desde hace décadas.

En el Kaiser se trata a todo el mundo como si fuera de la familia. Son 42 años, los últimos 19 bajo la actual gerencia, que ha sabido mantener el buen hacer y el espíritu de un restaurante que también trabaja con precisión el servicio a domicilio. Hamburguesas, bocadillos, sandwiches, platos combinados, raciones, e inclusos postres. El abanico de posibilidades es muy amplio, pero siempre partiendo de la calidad de la materia prima. «Aquí no se llaman nuggets, jamás les hemos llamado así. Porque lo que hacemos nosotros son pedacitos de pollo bien rebozados y fritos que tienen el sabor de toda la vida».

Es el sabor de toda la vida. El sabor rico de las cosas. De la carne picada en casa, de las hamburguesas marinadas en casa, de las hamburguesas hechas a mano, de las hamburguesas que los clientes saben perfectamente de dónde salen. «Notamos el cariño de la gente, de llevar tanto tiempo haciendo un trabajo que creemos es honesto», apunta Mirella, que sonríe con orgullo cuando hace un balance de todos estos años dando de comer rico a los riojanos.

«Vienen cuadrillas jóvenes, pero también clientes adultos que llevan viniendo muchos años». A disposición una amplia carta con clásico como el Habanero, ese sandwich que forma parte de la cultura gastronómica popular de Logroño, porque muchos logroñeses conocen. Es el que tiene un agujero en medio de la rebana de pan para que se vea el huevo frito. Va con jamón cocido, queso y beicon. Un homenaje que sacia el instinto gustativo de cualquier cita divertida e informal.

En el Kaiser, el clientes cena tranquilo, en el mejor ambiente, con un carta en la que cabe cualquier gusto. Ensaladas… o el Gran Vía, quizás la propuesta más canallita de este restaurante. Tres pisos de sandwich, de un grosor destacable, que chorrea por todos los lados: pechuga de pollo, mayonesa, tomate, beicon, lechuga, jamón cocido, queso y huevo frito. Se puede comer en el restaurante, con capacidad para 99 personas, con mesas para todo tipo de familia, y también se puede comer en casa, como toda la carta de el Kaiser, de los primeros espacios hosteleros de Logroño que comenzaron a servir a domicilio.

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