Las Gaunas se vestirá de gala el próximo domingo para la final que disputa la UD Logroñés frente al Marbella FC. La venta de entradas está siendo todo un éxito, tanto vía online como de manera presencial en la Ciudad Deportiva. Desde este martes por la mañana, los aficionados han podido adquirir físicamente sus localidades para la cita del domingo en las instalaciones del club. Las filas han sido el claro protagonista del día, ya que ningún seguidor quiere perderse el encuentro en el que su equipo puede lograr el ascenso. Una final que es inédita para la afición blanquirroja, ya que en sus quince años de historia, el club no ha tenido la oportunidad de celebrar un ascenso delante de su gente.
Pese a la derrota del equipo en tierras andaluzas, hay optimismo entre los seguidores blanquirrojos que han acudido en la tarde del martes a retirar sus localidades. Iñigo Blanco, joven aficionado blanquirrojo -y jugador del club en las categorías inferiores- confía plenamente en darle la vuelta al resultado. «Yo creo que los jugadores tienen bastante nivel, además no hemos perdido como locales en toda la temporada». Los seguidores de la UD Logroñés coinciden en que el «factor Las Gaunas» es fundamental para superar la eliminatoria. «Llevaremos al equipo en volandas y superaremos esta final», comenta Pedro Monasterio. «Soy abonado y voy a sacar diecisiete entradas para acompañantes, entre familiares, compañeros de trabajo y peticiones del equipo de los hijos». Y es que está claro que nadie quiere perderse un encuentro de este calibre.
Las ganas de poder festejar un ascenso son inmensas y muchos seguidores tienen clara una cosa. Si se gana el domingo: a Murrieta. Los más jóvenes no lo dudan. «Habrá que ir a bañarse a la Fuente Murrieta», señala Blanco. Para otros, como Monasterio, el día no es el mejor para una hipotética celebración por el hecho de ser domingo: «Acabaremos en Murrieta celebrándolo lo mejor posible, aunque si hubiera sido sábado hubiera sido una fiesta por todo lo alto». La pandemia impidió a los riojanos poder celebrar la presencia de un equipo de la región en el fútbol profesional, pero si se consigue ese ansiado ascenso, no habrá problemas para que pueda festejarse con toda la afición.
El partido de fútbol del próximo domingo va más allá de los noventa minutos. Juntarse con los amigos o con la familia y disfrutar del ambiente que se va a vivir en Logroño. «Se nos presenta una fiesta y hay que aprovecharla». «Tomaremos un vermú en el Parque Gallarza y seguiremos al autobús por República Argentina», comenta Mario desde la Ciudad Deportiva. A partir de las cuatro de la tarde se espera gente en los aledaños del Parque Gallarza para realizar un ‘corteo’ hasta el estadio, como se ha visto en años anteriores, como frente al Hércules, Badajoz o Sevilla Atlético. «En cuanto termine el torneo que juegan mis hijos, acudiré con mis amigos al Parque Gallarza para hacer el ‘corteo’ y subir al campo todos juntos», recalca Monasterio.

Algún seguidor ha aprovechado la venta física para mostrar su malestar con el club por el hecho de que los abonados paguen lo mismo que los que no lo son. «Como socio que soy, me parece mal que alguien que no ha ido en todo el año al fútbol pague lo mismo que los que hemos estado sufriendo y apoyando al equipo», comenta Monasterio. Muchos aficionados tienen claro que la final que se disputará el próximo domingo determinará el futuro del club. Con unas instalaciones poderosas a nivel nacional, que son de un nivel muy superior a la categoría en la que se ha disputado esta temporada, una ciudad que ha vivido momentos mejores, futbolísticamente hablando, y una afición que está volcada con su equipo, la necesidad de ascender parece primordial. «Si no subimos, el ánimo de la gente se puede estancar y tardar más años en subir», indica un abonado. Hay otros que en caso de no volver a Primera Federación piensan que «quizás los que ponen el dinero se enfríen».
Tras el éxito que se ha producido en las primeras horas de venta de localidades, la posibilidad de que la UD Logroñés consiga batir el récord de asistencia -salvando el partido de Copa del Rey ante la Real Sociedad con 3.000 donostiarras- va cogiendo fuerza y los seguidores lo saben. «Estamos a martes y hay más de 6.500 entradas vendidas, yo creo que podemos rozar el lleno», comentan dos simpatizantes blanquirrojos que esperan en la fila para adquirir sus entradas y las de todo su grupo de amigos. «El Logroñés puede con todo», se ha escuchado comentar a un grupo de abonados en la Ciudad Deportiva. El optimismo y la fe recorren el cuerpo de los aficionados a pocos días de la final por el ascenso, una cita en la que la gran masa social del club se volcará para que su equipo recupere una categoría que nunca debió perder.



