La Rioja

Adiós definitivo al antiguo cuartel en Calahorra

Con el derribo estos días del muro perimetral del antiguo cuartel de Calahorra se da el adiós definitivo a buena parte de lo que durante décadas fue uno de los edificios más pintorescos de la ciudad. Se abre así lo que será un nuevo espacio en el ensanche que contará, a corto plazo, con un aparcamiento y una zona verde en una de las manzanas más céntricas de Calahorra a la espera de ver qué sucede con ella en los próximos años.

Proyectado por el arquitecto riojano Agapito del Valle en 1936 y ocupado por la Guardia Civil desde 1941 hasta 2011, el edificio se ideó en una ubicación estratégica de la ciudad. Era hacia allí hacia donde crecía Calahorra en aquella época y pronto ocuparía un lugar central en el municipio.

Entre las curiosidades que guarda el edificio destaca que fue una de las últimas casas cuartel promocionadas por parte de los ayuntamientos, ya que tras la guerra la construcción de todas ellas correría a cargo del Estado. En aquella época, la inversión total en las obras del edificio supuso un importe de 350.000 pesetas (alrededor de 21.000 euros). Con la construcción de 20 viviendas en uno de los pabellones laterales, allí vivirían buena parte de los agentes que pasaron en esos setenta años por la ciudad.

El edificio viviría dos momentos especialmente complicados a lo largo de sus últimos años de vida. La banda terrorista ETA dejó su trágica huella en dos atentados perpetrados en la ciudad con el cuartel como objetivo prioritario. En ninguno de los dos atentados hubo que lamentar muertes. El primero tuvo lugar en 1983  y el segundo, mucho más importante, en 2008. Fue un Viernes Santo a las dos de la tarde cuando 110 kilos de explosivos colocados en un Honda Civic rompieron el devenir de la ciudad bimilenaria con una tremenda explosión que dejó cuantiosos daños en el acuartelamiento y también en numerosos edificios colindantes.

Unos minutos antes los etarras habían avisado por teléfono al parque de Bomberos de Calahorra y la rápida actuación del desalojó a contrarreloj el cuartel,  hizo que se evitara una masacre. No hubo muertos y las quince personas que resultaron heridas fueron de carácter leve, ya que sólo necesitaron atención por cortes de cristales y crisis de ansiedad.

Para entonces ya se estaba construyendo el nuevo cuartel de la Guardia Civil en Calahorra a las afueras del municipio y que se inauguraría tres años después. Fue en ese momento cuando comenzó la polémica de qué hacer con las instalaciones antiguas. Dos líneas se mantuvieron durante años: mantenerlo íntegramente o derribarlo por completo. En la pasada legislatura se llegó a una decisión intermedia: mantener el pabellón administrativo con el peculiar torreón y dejar libre la zona de viviendas en la que estos días se está actuando.

A falta de que se realice un proyecto definitivo, el actual Ayuntamiento ha tomado la decisión de actuar en la zona de manera provisional. Así se están llevando a cabo los trabajos para dotar a la ciudad de un nuevo aparcamiento que dispondrá de treinta nuevas plazas gratuitas en superficie. Junto al aparcamiento público se acondicionará una zona ajardinada.

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