El Rioja

“El enoturismo tiene que ser uno de los pilares estrátegicos para Rioja”

El Rioja está de enhorabuena con los últimos datos de enoturismo conocidos. Casi 900.000 visitantes en 2023 para batir otro récord, crecimiento del gasto medio del turista, que sigue en aumento (el impacto generado en la DOCa asciende a 186 millones de euros sólo con esta parcela de negocio) y un camino por recorrer que invita al optimismo en un sector ahora golpeado por el descenso de consumo de vino a nivel mundial. El director general del Consejo Regulador, José Luis Lapuente, señala en su paso por el Boletín de Actualidad Riojana (BAR) que tiene que ser uno de los pilares estratégicos para la denominación. “El mayor termómetro es que los operadores cada vez más estén convencidos de ello y cada vez más ofrezcan diferentes experiencias”.

*El audio completo de la entrevista está disponible en Ivoox, iTunes y Spotify.

Desde el Consejo Regulador, explica, se buscan generar sinergias y facilitar herramientas como el monitor de enoturismo presentado hace unos días. “El único que existe a nivel nacional que cubra toda una región. La única información alternativa es la que dan las rutas del vino, pero la circunscriben a sus operadores certificados. Nosotros damos una información que alcanza toda la denominación y a todos los operadores, certificados o no. Como no puede ser de otra manera, seguiremos ayudando con herramientas digitales que se han puesto en marcha para facilitar la visita, para poder incluso planificarla, y para geolocalizar todas estas bodegas que tienen las puertas abiertas”.

En ese sentido, prosigue Lapuente, el enoturismo tiene que ser uno de los pilares del futuro. Tanto en Rioja como en cualquier otro sitio, pero con un factor diferencial en la DOCa. “En Rioja es atractiva hasta la conversación en la bodega más pequeña con el viticultor más joven para descubrir la historia que hay detrás de su botella y qué le anima a emprender el proyecto, de la misma forma que lo puedes hacer en el cementerio más longevo con joyas del siglo XIX y en torno al recorrido por la historia”.

“Eso ya sería más que suficiente para traer y en definitiva entender que el vino no es meramente un producto con contenido alcohólico, sino que es un producto que tiene una historia detrás y que tiene un bagaje que lo hace atractivo”, destaca, poniendo en valor que lo que han ido descubriendo los operadores, “y ahí también ha habido una parte de formación por parte del Consejo”, es que incluso es interesante especializarse en aquello en lo que uno es más atractivo. “A lo mejor es en esa conversación, pero a lo mejor no. A lo mejor es en el calado, en sus viñedos, en su restauración, en las posibilidades que da para un turismo de congresos, para un turismo de negocios…”.

Y una mirada hacia la década de los noventa. “Era bastante más habitual encontrar las puertas cerradas o encontrar que no tenía ningún sentido esforzarse por atender al visitante. Y mucho más en fin de semana cuando era imposible visitar una bodega. Lo que se ha descubierto es, primero, que es un negocio rentable. Estamos hablando de evitar intermediarios y estamos hablando de márgenes. Estamos hablando de una venta directa que es muy importante para algunos operadores”.

Por ello, ahonda el director general del Consejo Regulador, se abre una posibilidad para un desarrollo de negocio que lleva aparejado también un nivel significativo de empleo. “Poníamos de manifiesto los setecientos empleos que giran en torno a esta actividad. Ya no es una actividad compartida. Antes, a lo mejor sobre todo en pequeñas bodegas, había alguien que terminaba siendo hombre o mujer orquesta y que atendía todas estas necesidades. Ahora hay gente especializada muy exigente”.

“Es evidente que esa disponibilidad, pues lo mismo que hablamos de la hostelería, te supone estar trabajando precisamente para garantizar el ocio de los demás, pero es reconfortante porque no solo tiene todos estos beneficios, sino que tiene la fidelización. Muchas de las personas que pasan por las bodegas de Rioja terminan siendo ya clientes cautivos en virtud de esa experiencia tan maravillosa que tuvieron, de haber conocido al enólogo o al propietario, de haber pasado un día entrañable en compañía de amigos, de su familia y eso te supone evidentemente unas posibilidades de negocio a futuro”, concluye.

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