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«Ha sido un estallido de emoción; si metemos 15.000 en la final seremos difíciles de batir»

Foto: UD Logroñés

Después del épico pase de ronda de la UD Logroñés ante el Guijuelo (1-0), hacia la final del ascenso, el técnico Diego Martínez lo ha vivido como uno más. En el campo y también ante los micrófonos. Contento por el pase, ya piensa en la siguiente ronda: «Hay que darle valor, les pediría a los 7.000 que traigan a uno, que les digan ‘vamos, te invito yo’. Y meter 15.000 personas, porque esto va de esto, el Hércules mete 30.000 y asciende, el Castellón, el Deportivo de la Coruña… con cuatro temporadas en Primera Federación y 30.000 socios en un campo acostumbrado a jugar competiciones europeas».

«Esto va de esto, que la gente venga y se enchufe. Nosotros vamos a intentar darlo todo, vengan 4.000, 5.000, pero cuando metes 15.000 y esto en ebullición, para los jugadores es más fácil correr, porque no corres con la cabeza, corres con el corazón las piernas, las uñas, con todo. Lo dije el primer día, soy logroñés, aficionado, he estado muchos días en la grada y son días que no te puedes quedar en casa», ha afirmado el riojano, calentando ya la final. «Estoy muy contento por los jugadores, que tendemos a valorar poco las cosas que conseguimos, y por la afición (7.215), que han venido, se han mojado y han vivido todos juntos. A ver si en la segunda eliminatoria vuelven aquí y somos capaces de ascender», ha añadido.

La expulsión de Titi, de «vergüenza»

El partido ha sido épico, pero ha empezado torcido con la expulsión de Titi, en el minuto 1: «Los que habéis jugado al fútbol alguna vez sabréis lo que ha pasado. Es difícil competir un playoff con once y más difícil todavía cuando te impiden competir en igualdad desde el principio. Es una acción que ya pasó en la ida, Pana está en un forcejeo con Titi, en ningún momento le gana la posición. Hay que tener muy claro para sacar la roja en el minuto 1 y para mí es una vergüenza».

«Si digo lo que pienso igual no juego más, así que no lo digo. Es mi vigésima temporada entrenando y esto no lo he visto en mi vida. Entiendo que ellos (por los árbitros) se jugaban mucho, que cada uno reciba lo que merece», ha añadido sobre la expulsión. También se ha quejado sobre un «claro» penalti en la segunda parte. Sobre Titi, el expulsado, ha afirmado lo siguiente: «Estaba muy jodido al principio y ahora está aliviado. El hombre estaba hecho polvo y sus compañeros han hecho que se marche a la cama tranquilo».

Con todo en contra desde el inicio, Diego se ha mostrado satisfecho del rendimiento de los suyos: «A partir de ahí, el equipo ha tirado de heroica, de orgullo, de estar bien puestos, de conceder lógicamente poco para lo que era el partido y bueno, hemos sabido sufrir, estar juntos, estar unidos y no solo eso, sino que hemos hecho un gol a balón parado. «Hemos hecho un partido casi perfecto en lo defensivo, o perfecto, que jugar con diez es muy complejo y más frente a un equipo de playoff», se ha referido a la resistencia de los suyos. Y en esa resistencia, él ha vivido el encuentro como el que más. Por momentos, casi parecía que subía a rematar un córner.

El Diego más pasional

Así que cuando Ugarte ha marcado el 1-0, se ha marcado una carrera hasta sus jugadores. «He sacado toda la rabia, soy muy pasional, me gusta vivir los partidos y sé que a veces pierdo los papeles. El día que no sienta eso, no entrenaré más. Es mi casa, es mi tierra, veo a la gente, a mi tierra, me emociona lo que veo y ya os digo ojalá haga muchas más carreras». Al final del partido, también se ha tirado al césped, a la piscina en que la lluvia ha convertido Las Gaunas: «Si no aprovechas Las Gaunas hoy, cuándo. Ha sido un estallido de emoción, entrenar a tu casa, a tu equipo, no tiene precio».

Foto: Riojapress

«Mucho sufrimiento, muchas veces mirando al cielo, implorando a mi madre y a todos los santos. Un estallido de emoción y ojalá que el próximo día metamos 10-12-15.000 personas. Me he acordado al final de mi familia, mi madre y los jugadores también. En un vestuario pasamos momentos muy duros y se compensan con esa media hora de júbilo y desenfreno», ha comentado, en un tono claramente emocional. Sin embargo, Diego también ha advertido de la necesidad de bajar la euforia: «Mañana vuelta a entrenar, pies en el suelo y al bombo. Quedan dos partidos difíciles contra rivales que son como mínimo como nosotros. Yo creo que este chute nos servirá para competir incluso mejor la próxima eliminatoria».

Y sobre el rival, no ha expresado ninguna preferencia clara: «Me da igual, son dos buenos equipos, equipos que en la ida han perdido están remontando (refiriéndose al Zamora ante el Sant Andreu».

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