La hija del profesor jubilado de Logroño, víctima de una muerte violenta en su domicilio en febrero de 2020, ha afirmado este martes que pensó, inicialmente, que su padre había sufrido un accidente doméstico al hallarlo rodeado de un charco de sangre tirado en el suelo en la cocina de su vivienda, donde residía solo tras separarse de su mujer.
Así lo ha detallado al tribunal del jurado popular del juicio en la Audiencia Provincial de Logroño, contra un hombre de 34 años, acusado de ser el presunto autor del homicidio de este profesor, de 73 años, y de un delito de obstrucción de la justicia, para el que el fiscal pide 16 años de prisión.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
En este crimen también se juzga a una mujer como presunta autora de delitos de obstrucción de la justicia y encubridora, quien, además de mantener haber tenido una relación personal con el imputado, tuvo otra de carácter sentimental con el profesor y quien le había prestado unos 54.000 euros, aunque después la denunció al entender que había sido estafado.

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La hija del fallecido ha relatado que, en la tarde del 18 de febrero de 2020, entró con su madre en el domicilio del padre al ver que por la mañana no cogía el teléfono para hacer una gestión que habían quedado en realizar.
Una vida tranquila
Ha añadido que les extrañó que no respondiera al timbre, por lo que abrieron la puerta con una copia de la llave que tenían y su «sorpresa» fue que la cerradura no estaba echada, ya que era un hombre bastante celoso de su intimidad.
Y, «lo peor», ha narrado, es que su padre estaba en el suelo de la cocina con un charco de sangre y las gafas tiradas, por lo que avisaron al SOS Rioja, cuyos servicios sanitarios certificaron su muerte. Ha indicado también que no tenían constancia de que su padre tuviera una asistenta en casa, ni que hubiera mantenido una relación sentimental, ni que hubiera prestado dinero a alguien.
Entre otros detalles, también ha dicho que el día del crimen no percibieron que faltaran en la vivienda ni dinero, ni bienes de valor, pero encontraron dos cajones abiertos en una habitación y unos 300 euros en efectivo. Ha recordado que su padre le gustaba el deporte, pero durante los dos últimos años «había bajado su ritmo» porque había sufrido problemas de corazón y «pasó de llevar una vida activa a tener una más tranquila».
Durante la segunda sesión del juicio han testificado este martes varios vecinos de la víctima, de la que han dicho que era una persona tranquila y nada ostentosa.
Han indicado que el día del crimen escucharon unas voces de pedir auxilio y un golpe fuerte, pero que no llamaron a la Policía porque no fueron unos ruidos reiterados y pensaron que correspondían a otro vecino conflictivo.
Por su parte, un conocido del acusado, que fue imán de una mezquita de Logroño, ha dicho que no conocía su vida sentimental, ni que se pudiera haber ido a Italia para regularizar su situación laboral.
La acusación particular solicita para cada uno de los dos imputados 15 años de cárcel por homicidio o, subsidiariamente, 25 por asesinato al haber alevosía y ensañamiento; más 4 por obstrucción de la justicia; mientras que ambas defensas piden la absolución.


