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El ascenso de la UD Logroñés Promesas: “Hambre” y “mucha proyección”

El trabajo ha tenido premio para la UD Logroñés Promesas, que sembró durante toda la temporada para cosechar el campeonato de Tercera División. Éxito incontestable para unos chavales que se han coronado con 76 puntos, los mismos que el Alfaro y ante el empate a duelos particulares, su mayor diferencia de goles decidió (+48 para los capitalinos y +44 para los alfareños). Un filial que descendió el pasado año desde Segunda Federación y que, si la UD Logroñés asciende a Primera Federación, logrará subir a Segunda Federación. “Empezamos bien, con mucho esfuerzo y sacrificio, llegaron los resultados y al final, creo que los chicos se han merecido ganar el título”, comenta Yayo Urzay, su entrenador, un ‘obrero’ de la factoría blanquirroja.

Dicho campeonato tuvo que esperar hasta la última jornada, donde los blanquirrojos vencieron al Racing Rioja (0-3), después de que los racinguistas no compareciesen en la segunda mitad, al aludir que contaban con solo seis jugadores disponibles. Así las cosas, en una surrealista escena, los canteranos se quedaron sobre el campo, a la espera de que concluyese el Alfaro-Anguiano para celebrar su campeonato. Los alfareños, que llegaron 0-0 al descanso, debían ganar por seis goles de ventaja para superar al Promesas en diferencia de goles. Finalmente, “solo” ganaron 3-1 y la alegría se desbordó en el Mundial 82. “Me hubiera gustado que los jugadores hubieran acabado el partido. También por respeto al Alfaro, que se estaba jugando un título y el ascenso”, explica Yayo.

Pero más allá de ese final extraño, el equipo se ha esforzado durante 34 jornadas por conseguir su objetivo. 67 dianas a favor, 19 en contra, veintitrés triunfos, siete empates y solo cuatro derrotas. Yayo se afanó en inculcar ese gen: “El primer día cuando llegamos, aparte de fijar objetivos para formarse hacia el primer equipo y su mejora individual, dijimos que, en tema de competición, la idea era no ser un típico filial. La idea era competir y ellos han sido capaces de hacerlo. En la mayoría de los partidos lo han hecho muy bien, han competido y sacado buenos resultados”. Al final, la liga exige regularidad. Pocas cosas son más justas.

De la mano de Yayo, la cantera progresa y como él mismo percibe, hay bastantes futbolistas preparados para dar el salto a otra categoría. “Muchos jugadores tienen todavía mucho margen de mejora y pueden ir creciendo. Alguno, como Curro, ya estuvo en el equipo en Segunda Federación y muchos habían disputado minutos. Hay un bloque que puede seguir creciendo”. Así, menciona a piezas como Curro, al delantero Riki de Moraes, la sensación con doce tantos o a Iván. Sin embargo, primordialmente se centra en el colectivo: “Hemos tenido individualidades, pero hemos sido más bloque. Hemos jugado muy bien en equipo, con balón, sin balón y en diferentes situaciones. Creo que es más un premio del conjunto que individualidades”.

Sabe bien de lo que habla Yayo, con siete años de experiencia en todas las categorías del club y al frente del filial desde verano del 2023: “No creo que pueda estar en un sitio mejor”. “Trabajo con gente joven, sana, con gente que tiene hambre, para mí es el mejor sitio. Disfruto mucho del día a día, de entrenar y de la seriedad que tienen aquí”. Reza un dicho de sabiduría popular: “Si siembras, recogerás”. Y semillas hay. Más todavía, si cabe, con la Ciudad Deportiva.

La Ciudad Deportiva, un imán para atrapar talento

Ayuda y mucho además, contar con una instalación como la Ciudad Deportiva, cuya primera fase se inauguró en septiembre y cuyos terrenos forman la séptima instalación deportiva más grande de España. “Para nosotros, el contar con una infraestructura así es poder estar todo el tiempo que queramos. Tenemos los medios, los recursos y la gente que trabaja. Al final, para un entrenador es una gozada poder trabajar así y es fundamental”, explica el técnico del filial. Para él, esa instalación puede frenar el éxodo de jugadores riojanos, como es el caso de Martín Ochoa, ahora en el Dépor: “Seguro que cada vez salen menos jugadores de aquí. Se está trabajando bien, están llegando los resultados y al final, alguno siempre decidirá quedarse en casa. Igual le viene mejor”.

Desde esa cercanía que transmiten sus palabras, Yayo no olvida que el fútbol, ante todo, son marcadores. “Ellos tienen que distinguir. Se puede jugar muy bien, bonito, todo lo que quieras; pero a ellos les van a exigir resultados. Y más, si viajan a categorías mayores”. Unos resultados que ya se dieron en los momentos clave, cuando casi mil hinchas blanquirrojos presenciaron el duelo clave ante el Alfaro (2-2). Aquel día quedó claro que hay mucho futuro y que algún día, esa Ciudad Deportiva será la envidia de muchos clubes del país. Hasta entonces, solo queda confiar en el largo plazo. Como dijo Einstein, el interés compuesto es la mayor fuerza de la naturaleza. Un grano de arena hoy se convierte en una montaña pasados los años.

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