Agricultura

La remolacha recupera su potencial con unos precios al alza

Cultivo de remolacha.

La remolacha azucarera es uno de los cultivos que más ha variado su nivel de rentabilidad económica en los últimas décadas. Las voces más veteranas del campo fueron protagonistas de los años de bonanzas en el sector remolachero cuando La Rioja era prácticamente una potencial a nivel europeo con rendimientos altísimos. Un cultivo popular y muy estable que llegó a tener dos centros de recepción en Rodezno y Nájera.

Sin embargo, y después de su auge, la entrada en el Mercado Común en 1986 provocó el declive de esta planta, que perdió hectáreas y fábricas. Como todo cultivo, ha tenido sus más y sus menos, aunque en su caso de manera más acusada. En 1990 había en La Rioja unas 4.000 hectárea sembradas, mientras que en el 2000 ya eran 1.764, todas ellas de regadío. En 2018 se alcanzaron las 1.345, pero ya en 2019 se bajó al millar de hectáreas. Ahí comenzó un nuevo declive. En tan solo un año se perdió casi un tercio de la superficie, llegando en 2020 a las 658 hectáreas en La Rioja con 95 productores dedicados a este cultivo industrial, y al año siguiente tan solo fueron 485 las hectáreas sembradas.

La caída del precio también motivo ese descenso ya que la remolacha estuvo tres años sucesivos con pérdidas, provocando que dejara de ser un cultivo atractivo. Sin embargo, la tendencia cogió un rumbo opuesto en 2022. En estas últimas tres campañas se ha experimentando un crecimiento progresivo y significativo al pasar de 639 hectáreas a las 950 sembradas este año a principios del mes de marzo. Y el precio, de nuevo, tiene parte de culpa: en 2019 la media eran 33 o 34 euros la tonelada, mientras que ahora el precio casi se ha duplicado, tal como reflejan desde AB Azucarera Iberia, el grupo empresarial que gestiona la producción en el país con instalaciones en León, Zamora, Cádiz y Burgos.

A esta última, ubicada en Miranda de Ebro, es donde llega la cosecha de La Rioja y que representa el 25 por ciento del volumen molturado total en la planta (junto con las producciones de Álava, Burgos, Palencia y Navarra) y el 20 por ciento de la superficie sembrada. Pablo Gómez es el responsable agrícola de la fábrica de Azucarera de Miranda y remarca que la aplicación de nuevos sistemas de contratación para facilitar el trabajo a los agricultores es otro de los factores que han ayudado a la recuperación de este cultivo en el mapa agrícola.

«Los ingresos del agricultor se han multiplicado por cien y ahora la remolacha ha vuelto a ser un culto rentable, además de tener un manejo muy cómodo, con regadíos sencillos y protocolizados, más allá de que va perfecto para la rotación», apunta. Y esta tendencia es previsible que se mantenga gracias al ciclo alcista en el que se encuentra el mercado del azúcar a nivel mundial, «por lo que todo indica a que los precios continuarán elevados».

Un momento de expansión que desde Azucarera van a aprovechar: la compañía prepara una ampliación de las instalaciones en Miranda de Ebro para las que destinarán 27 millones de euros con el fin de crear un centro flexible capaz de producir azúcar de remolacha y de caña. Una gran inversión con la que pretenden alcanzar una capacidad para 250.000 toneladas de azúcar, cuadriplicando la producción actual del centro, y así dar capacidad al aumento de la superficie de remolacha cultivada.

Buenas condiciones

La Rioja es una de las zonas donde más temprano se siembra. Gómez asegura que la preparación del terreno previa ha sido buena, con esa siembra temprana que es más favorable, por lo que el ciclo podrá ser más largo y obtener así una mayor producción. «Vamos por buen camino, aunque ahora quedan los meses más decisivos en cuanto a las plagas y enfermedades del verano. El principal reto fúngico es la cercospora, la enfermedad foliar que arrasa la remolacha, aunque se actúa de manera preventiva», señala el responsable agrícola de Azucarera.

La campaña de 2023 dejó producciones altas, aunque el nivel de sacarosa obtenido fue más moderado, dentro de niveles normales, por lo que el resultado final tampoco fue muy positivo. Cabe explicar que la rentabilidad del agricultor para este cultivo se mide con el peso de la remolacha y la cantidad de sacarosa que esta contiene.

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