El día de Pepe Ibáñez debe tener más horas que el del resto de los mortales. No hay más que ver su trayectoria para confirmarlo. Profesor durante años en el colegio San Andrés de Calahorra, concejal de la ciudad durante 16 años y desde hace unos cuantos años escritor. Ahora, un resumen del trabajo de su último libro está expuesto en la sala de la Fundación Caja Rioja de Calahorra -hasta el próximo 29 de mayo-. Se trata de una visita por el comercio y la industria Calagurritana que abarca buena parte del siglo pasado y que esconde joyas dignas de conocer.
– ¿Qué podemos ver en la exposición que se inauguró la semana pasada?
– La exposición está dividida en cuatro bloques. El primero está dedicado a los protagonistas del comercio y la industria de la época, unas personas que lucharon mucho por sacar sus negocios adelante después de la guerra. Además hay otra parte que está dedicada a los anuncios publicitarios que se insertaron en los libros de fiestas desde 1920 a 1969. Hemos recogido en la exposición los 110 anuncios más curiosos. En otra parte está dedicada a 200 empresas y comercios con fotos de las fachadas que tenían y por último hay una parte con objetos de esos comercios e industrias que me han dejado estas personas con las que he hablado estos años para hacer el libro: latas de envases, cerámicas de los suelos de las tiendas…
– Además tenemos sorpresa nada más entrar.
– Efectivamente, la asociación de belenistas nos ha dejado la maqueta que han hecho del edificio de la fábrica de conservas Hijo de Galo Adán, cuya fachada principal de 1918 todavía se conserva.

– Después de cinco años recogiendo información ¿cuál crees que ha sido el mejor momento del comercio y la industria calagurritana?
– Sin duda la década de los 60. La gente joven que salió de la guerra tenía veintitantos años y se encontraron con negocios de sus familias que había que sacar adelante, reconducirlos. Poco a poco llegó un crecimiento económico que vio sus frutos en los años 60. Una década después, la ciudad empezó a volcarse en los servicios, llegaron las terceras generaciones de estas familias, en muchos casos no se hicieron las inversiones necesarias y muchos fueron cerrando. Además muchas de esas segundas generaciones triunfaron con esos negocios, empezaron a mandar a sus hijos a la Universidad y muchos de ellos ya no volvieron a la ciudad para seguir con los negocios familiares.
– Esa industria y ese comercio cambió en buena parte la ciudad.
– Sin lugar a dudas. Esos años son en los que la ciudad empieza a crecer, las primeras fábricas empiezan a salir de las calles del municipio y empezamos a ver que muchas de las familias dedicadas a la industria conservera empiezan a dedicar parte de sus beneficios a construirse villas o edificios modernistas que aún siguen en la ciudad.

– Cinco años tirando de contactos para sacar toda esta información. Habrá también muchas anécdotas.
– Siempre has hay en estos casos. Como el hecho de llevar buscando mucho tiempo un contacto concreto y justo al publicar el libro enterarme de que era una persona muy cercana pero que no la tenía relacionada. También el hecho de que haya habido algunas empresas que no hayan querido participar. Es una pena porque creo que con el libro se pone de manifiesto una historia que tiene que quedar para nuestros nietos porque poco a poco cada vez van faltando más gente de aquellos protagonistas.
– Se trata de un libro que cuenta historias pero que se basa especialmente en la imagen.
– Además aunque hay sin duda muchas del Fondo Bella, entorno al 90 por ciento de ellas son fotos familiares que nunca habían visto la luz más allá de en los recuerdos familiares. No se habían publicado nunca.

– ¿Con qué se queda Pepe de esta trabajo?
– Pues con el agradecimiento de los que han participado pero especialmente con la sensación de haber conocido a mucha gente que lo pasó muy mal después de la guerra, que dedicó todas las horas del día a levantar sus negocios y sacarlos adelante que querían superar lo pasado y reflotar la ciudad. Además me hace mucha ilusión ver estos días, que están pasando muchas personas por la exposición, lo que está gozando la gente de las historias que se muestran.
– ¿Y ahora?
– Pues ahora estoy trabajando en otro libro del que pronto podré ir dando noticias y en lo que se refiere a la exposición es muy movible así que la intención es que pueda mostrarse en otros sitios, en centros riojanos y en otros locales. Es lo que tiene estar ya jubilado, que uno tiene mucho tiempo.


