El Rioja

Predecir la producción en vendimias desde el móvil es posible con Agrai

La tecnología vuelve a dejar con la boca abierta al sector agrícola con más avances que llegan en materia de digitalización para hacer más sencilla y eficaz la tarea en el campo. Ahora predecir el nivel de producción en vendimias o las necesidades concretas y medibles de una parcela es posible gracias a la colaboración de AERTIC (Agrupación Empresarial del Sector TIC) y la empresa riojana SpectralGeo.

Tras varios años trabajando en diferentes proyectos para desarrollar una tecnología adaptada a la gestión del viñedo, ambas firmas han creado Wine Predicter, un proyecto subvencionado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y cuyo fin es ser una plataforma de apoyo al sector vitivinícola que aglutina los diferentes modelos creados para predecir variables y facilitar así la gestión en campo. Se trata de traducir la información recabada para que sea útil para el agricultor, quien podrá usarla de cara a la toma de decisiones.

«La herramienta en concreto se llama Agrai y se consolida como una aplicación personalizada de agricultura de precisión a través de la cual se elaboran unos diagnósticos de la situación de las parcelas así como predicciones futuras de la cosecha. Todo esto permite al agricultor monitorizar y predecir aspectos clave de la agricultura a través de la información que recibe cada cinco días sobre aspectos como el estrés hídrico y el estado de la vid, así como predicciones de la productividad en los meses previos a la cosecha», apunta Carlos Tarragona, director general de Spectral Geo.

Un nuevo horizonte que se presenta con expectación ante el sector, que afronta en los últimos años una meteorología cambiante marcada por la falta de precipitaciones y altas temperaturas. «El agricultor, por tanto, está a merced de estos elementos y a veces desconoce lo que significan estos cambios, pero esta aplicación le informa precisamente en qué se traducen esos cambios para que sea consciente de lo que está por venir, anticiparse y tomar las decisiones que considere oportunas. Podrá, por tanto, estimar el riego acorde que necesita ese viñedo en concreto o conocer las zonas de menor productividad y poder hacer tratamientos concretos que no afecten a toda la parcela. Pero, sobre todo, el agricultor o técnico reducirá mucho los tiempos en campo porque no va a ser necesario recorrer todas las parcelas, sino acercarse a las que más lo necesiten», indica.

El usuario que se descargue esta aplicación contará con un usuario para dar de alta sus parcelas. A partir de ahí, recibirá información gráfica de sus cultivos a través de un mapa donde aparezcan georeferenciadas sus parcelas y el estado en el que se encuentran, así como dentro de ellas las zonas que están mejor y peor. Además, se ofrecerá una información comparativa a través de un análisis histórico que se ha realizado previamente para ver cómo han evolucionado las parcelas en los últimos cinco años y cómo están respecto a otras parcelas de características diferentes. Todo ello de la mano de información pública recabada de satélites y estaciones agronómicas.

«La precisión que aporta esta aplicación es increíble. Es más, hemos recibido los datos de la campaña de 2022 que nos ofrecen las bodegas y hemos sacado las comparaciones de la realidad del terreno, la que nos facilitaron los usuarios, con nuestros datos y de 7.200 parcelas que suman unas 11.000 hectáreas el nivel de precisión ha sido del 97 por ciento. Teniendo en cuenta, además, lo complicado que ha sido el 2022, logramos acertar dos meses y medio antes de comenzar la vendimia la producción que iban a tener sus parcelas con solo un 3 por ciento de margen de error. Una verdadera locura porque hasta ahora se oía hablar de modelos por encima del 80 y 85 por ciento de precisión y nosotros pretendíamos quedarnos entre el 87 o 92 pero hemos conseguido el 97. Hemos logrado dar información real», remarca Tarragona.

Pero la viña es solo el primer paso. Este equipo ya trabaja para que esta aplicación llegue a otros muchos más cultivos, como el cereal, el guisante, la remolacha, el olivar o frutales como el pistacho, ya que los principales clientes no solo son bodegas, sino también cooperativas agrícolas y empresas agroalimentarias. La tecnología a pie de campo ha demostrado que solo acaba de dar sus primeros pasos y que todavía queda todo un escenario de oportunidades para explotar.

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