La Rioja

¿Emanciparse en La Rioja? Estas son las cifras en alquiler y compra

El informe emitido por el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE) para el segundo semestre de 2021 refleja el contraste entre las comunidades más y menos gravosas para el alquiler juvenil, siendo este “inaccesible” para los jóvenes, según explica a EFE el vicepresidente del Consejo de la Juventud de España, Antonio Báez.

En el caso de La Rioja, un joven de entre 16 y 29 años que quiera emanciparse deberá destinar el 54,8 por ciento su sueldo en el caso de que lo haga mediante el alquiler de una vivienda, o un 36 por ciento si se mete en una hipoteca para una compra de una casa.

Esta comunidad se sitúa así en el quinto puesto a nivel nacional de las regiones donde los jóvenes han de hacer un menor esfuerzo, en una horquilla que está entre el 95,7 por ciento de media que debe dejarse en el alquiler un joven de Baleares y el 47,9 del de Castilla-La Mancha. Los datos de este informe muestran que un joven de entre 16 y 29 años ha de destinar una media del 79,2 por ciento de su sueldo para el alquiler, cuando este porcentaje no debiera pasar del 30 por ciento.

Cataluña, Canarias, la Comunidad de Madrid y Euskadi son, además de las Islas Baleares, las regiones españolas en las que el alquiler está por encima de la media (79,2 por ciento), mientras la Región de Murcia, Extremadura y Castilla-La Mancha son las regiones en las que alquilar es más “barato”. Pese a ello, ninguna está por debajo del 30 por ciento del salario de un joven (en la que menos se paga por un alquiler está 17,9 puntos por encima), un umbral por encima del cual el acceso a una vivienda implicaría un desembolso muy superior al máximo tolerable, resalta el CJE.

Esta incapacidad para acceder a una vivienda tiene consecuencias sociales y económicas, según recoge otro informe elaborado por el Instituto de la Juventud en 2020 en el marco de la Agenda 2030, según el cual “la juventud se ha visto excluida del derecho a la emancipación y al ejercicio de una vida autónoma”. El mismo informe refleja que los jóvenes se emancipan con 29,5 años, pero si en 2010 un 53,3 por ciento de jóvenes entre 18 y 34 años vivía aún con sus padres, el porcentaje subió en 2019 hasta el 64,5.

A ello se agrega la “imposibilidad de acceder a una vivienda estable siquiera en régimen de alquiler” cuando la vivienda en propiedad, “que constituye un complemento a la pensión del que disfruta la inmensa mayoría de la tercera edad de nuestro país, está vedada de facto a toda nuestra juventud, lo que añade aún mayor incertidumbre a su futuro”.

Báez insiste en el hecho de que la media del alquiler en España estaba en 848 euros en el segundo semestre de 2021 , mientras que un joven solo podía pagar 320 para no “sobreendeudarse”, un hecho que, a su juicio, no hace sino colocar una “barrera de entrada” hacia su independencia. Sin embargo, asegura que los jóvenes están “sobrecualificados” para sus puestos de trabajo, en los que domina la parcialidad, sobre todo en las mujeres, dos factores que ayudan a que sólo el 15 por ciento de las personas entre 16 y 29 años estén independizadas en nuestro país.

Es menos gravoso comprar que alquilar

Ante este escenario, hay dos salidas para “aliviar” el bolsillo de los jóvenes: una de ellas es la de compartir piso y otra es la de comprar una vivienda. Y es que así como alquilar un piso en España supone un 79,2 por ciento del salario para un joven, una hipoteca es algo menor, y de media cuesta un 51,1 por ciento.

De hecho, mientras diez comunidades están por encima del 60 por ciento en el alquiler, en el caso de las hipotecas es mucho menor, y solo tres de ellas (Baleares, Madrid y Euskadi) están por encima del 60 por ciento, aunque solo Castilla-la Mancha está por debajo del 30 por ciento (con un 29,4 por ciento), con lo cual en todas menos en La Mancha los jóvenes también tienen que sobreendeudarse para comprar.

Comprar un piso también tiene al mismo tiempo un gran inconveniente: hay que contar con una entrada. De media, un joven tiene que destinar 3,8 veces su salario neto anual, es decir, tiene que dar su salario neto de casi cuatro años para poder pagar la entrada del piso y empezar a pagar, después y de manera mensual, la hipoteca. Para Báez, esto es un “impedimento” para el que se deben “aplicar medidas” porque, “por mucho que después la hipoteca sea más barata, con esa gran barrera se torna imposible comprar un piso”. Es “un bucle”, dice, porque lo que se consigue, mediante la imposibilidad de acceder a la compra de un inmueble por su entrada, “es que se siga alquilando”, al ser “casi inaccesible” pagar esa suma de dinero.

Vivienda compartida, la única solución para independizarse 

Así, la única solución para independizarse es compartir piso. Compartiendo, los jóvenes solo destinan el 25 por ciento del salario, 5 por ciento menos del total que podrían llegar a gastar. Asimismo, la vivienda compartida no es sino un indicador más de que las mujeres (18,5 por ciento) se independizan más que los hombres (12,5 por ciento), pero la parcialidad o la “precariedad laboral” les “obliga a vivir con más personas en una misma vivienda”, expone Báez. Destaca, para remarcar este dato, que mientras el 26,7 por ciento de los hombres emancipados lo hacen en hogares unipersonales, solo el 13,8 por ciento de las mujeres se pueden permitir ese mismo hecho.

El vicepresidente del CJE resalta que, por ello, para el Consejo el bono del alquiler “es insuficiente”, porque, además, “sólo beneficia al dos por ciento de los jóvenes y cualquiera que no tenga esa ayuda se queda fuera de ese marco”.
En su opinión, una de las pocas soluciones sería topar los precios de alquiler con el objetivo de hacer de este mercado un sector más “accesible”, así como también crear vivienda pública.

Subir