Agricultura

La almendra riojana cierra campaña con un 40 por ciento de merma

La almendra riojana cierra campaña con un 40 por ciento de merma

Las previsiones durante la primavera y el verano no apuntaban a una cosecha optimista de la almendra en cuanto a producción, con mermas de en torno al 30 por ciento. Ahora, con los árboles ya vareados y el fruto ya a cobijo, esas estimaciones no iban muy alejadas. Los hielos de principios de abril arrasaron cientos de árboles que acababan de florecer, también de frutales de hueso.

En concreto, a finales de ese mes Agroseguro peritó unas 300 hectáreas de más de 600 parcelas con daños, pero puntualizando que las cifras reales seguramente alcanzarían una mayor superficie damnificada. «Son muchos los agricultores afectados que no tenían asegurada sus fincas, sobre todo de almendros y cerezos, ya que en estos casos suelen tender más a los módulos que cubren el pedrisco y la lluvia», recordaban en aquellas fechas.

Pipa de almendra dañada por las heladas de abril.

La merma puede rondar el 40 por ciento en la cosecha de almendra riojana de este año, que ha venido con unos diez días de adelanto. Así lo estima el ingeniero agrónomo José Antonio Pérez, dedicado a la gestión de este cultivo en La Rioja Baja. «Sobre todo han salido peor parados los árboles de secano y aquellas variedades de floración tardía a las que el hielo pilló justo en el peor momento». Si en la campaña de 2020 lo que frenó la producción fue el riesgo fúngico motivado por las abundantes lluvias, este año ha sido el frío y la escasez de agua los que han vuelto a azotar a los productores, aunque dejando, eso sí, una buena calidad en el fruto.

Una falta de humedad que persiste pasada también la recolección y que puede dejar sus efectos en la próxima cosecha. «No ha llovido durante septiembre y octubre y eso está provocando que los árboles no sigan su ciclo habitual de recuperación tras la recogida del fruto. Están tirando la hoja demasiado pronto y si la sequía se prolonga el escenario del año que viene va a ser complicado porque se podrá ver, de nuevo, una producción reducida», explica el ingeniero.

La incertidumbre en el sector se extiende también a los mercados y es que los precios no se están comportando proporcionalmente a la merma de cosecha registrada. Aunque en las últimas dos semanas se aprecia una tendencia al alza, las fluctuaciones son constantes y los precios siguen estancados. «Las variedades que sufren este parón son las comunes, que rondan los 3,80 y 3,90 euros el kilo en pipa, cuando en situaciones normales superan los cuatro euros. El resto, como la marcona, cotizan al alza y no bajan de los cinco euros».

Fuera de las fronteras

Mientras el frío se cargaba la cosecha a nivel nacional (también en territorio aragonés y catalán), al otro lado del océano la almendra californiana sufría también los efectos de una sequía persistente. Este mercado que define y marca el devenir de las operaciones en España ha provocado que la falta de producción allá (en torno a un 11 por ciento menos que la cosecha anterior) ralentice las exportaciones de los puertos californianos. Una situación, además, que se prolongará en campañas futuras debido a la gran dependencia que existe en este cultivo hacia el riego.

Pérez insiste en que esta circunstancia debe ser aprovechada por los mercados españoles para dirigirse hacia la producción de una almendra más homogénea, como ocurre en California. «Para abastecer a los mercados a los que no llegue este estado, el cultivo nacional debe dirigirse hacia una producción homogénea. Aquí ya producimos bien y de forma limpia, porque tampoco tiramos el fruto al suelo para recogerlo después, producimos con una cáscara dura también, pero el problema es que las almendras que tenemos son muy diferentes entre sí».

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