La Rioja

El concurso para la residencia de Torrecilla ya tiene ganador

El concurso público convocado por la el Gobierno de La Rioja para la construcción de una nueva residencia y centro de día para personas mayores, en Torrecilla en Cameros, ya tiene ganador. El primer premio ha sido para la propuesta presentada por el estudio AGi architects.

El proyecto persigue el bienestar social, psicológico y físico de los usuarios, apostando por un modelo de Atención Centrado en la Persona, también desde el punto de vista arquitectónico, con el fin de ofrecer mayor autonomía, elección y control a las personas mayores a la hora de gestionar sus vidas.

La parcela que acogerá este nuevo desarrollo se presenta en pendiente, con orientación hacia el sur. “Uno de los condicionantes del proyecto es la gran escala del edificio para un entorno rural, así como su situación en las afueras del núcleo urbano, en un entorno no urbanizado. El objetivo de AGi architects ha sido minimizar el impacto paisajístico de la nueva construcción en su contexto geográfico”, afirma Joaquín Pérez-Goicoechea, socio fundador de AGi architects.

El edificio se va adaptando a la topografía en pendiente del solar. Su estructura, en forma de peine, permite ir escalonando el volumen, para minimizar su impacto paisajístico. De esta manera, se plantea un volumen fragmentado, de forma que la percepción del edificio sea la de un conjunto con piezas agrupadas de menor escala. Se propone, también, un basamento en piedra en contacto con el terreno, que además se mimetiza con el entorno mediante cubiertas vegetales. Sobre este basamento se apoyan un conjunto de piezas o pabellones de cubierta a dos aguas.

Como explica Daniel Muñoz, director de AGi architects, quien desde hace cuatro años reside en La Rioja, “nuestra propuesta ha estudiado a fondo el terreno para plantear un proyecto a medida. Esta estrategia permite reducir el impacto de un gran edificio de equipamiento, que se adapta al contexto existente integrándose en él”.

Se apuesta, así, por una agrupación de edificios que comparten espacios, y se conectan a través de jardines y plazas comunes, mediante el empleo de materiales autóctonos y sostenibles.

“Nuestra intención es que el jardín se convierta en la pieza central de la vida diaria de la comunidad”, asegura Pérez-Goicoechea, cuyo estudio defiende la importancia de que este tipo de equipamientos creen espacios domésticos, abiertos también a las familias, en los que los residentes puedan desarrollar vínculos emocionales y sociales. Además, la propuesta plantea soluciones para lograr la
eficiencia energética, tanto en la edificación como en las instalaciones del edificio.

El proyecto forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia, financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.

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