San Mateo

Gari, el ‘tío del sombrero’ que anima las vaquillas en La Ribera

En Logroño las legañas se despejan en la plaza de toros de La Ribera. Las gradas del coso logroñés dan la bienvenida a un nuevo día de fiestas a golpe de revolcones, carreras y algún que otro susto de las tradicionales sueltas de vaquillas. Tras las habituales exhibiciones de recortes y anillas llega el turno de la capea popular, en la que decenas de asistentes exhiben valor y temple ante los astados.

Pero para temple, el de Gari. Este logroñés es uno de los grandes animadores de las mañanas mateas, arrancando aplausos del graderío a base de plantarse ante las vacas como si la cosa no fuera con él. Así, ‘el tío del sombrero’ se posiciona junto a un burladero y deja que las reses se acerquen a saludarlo.

«Hace mucho tiempo me dedicaba a correr encierros y a recortar; ahora animo la plaza», explica, advirtiendo de que su exhibición espontánea no es apta para cualquiera de los aficionados que saltan al ruedo: «La única clave es saber y estar al lado de la barrera; si no sabes cómo hacerlo hay problemas, pero en mi caso son muchos años de experiencia».

Gari esboza una ligera mueca de indignación al ser preguntado sobre sus pulsaciones ante la proximidad de las vacas: «¿Nervioso? Para nada. Solo me ha puesto nervioso el de Protección Civil, que se creía que iba borracho y me quería echar del ruedo».

Y aunque en su frente luce una pequeña cicatriz provocada el día anterior por el ‘saludo’ de los astados, presume de que en la suelta de vaquillas «no hay miedo ni dolor; está todo controlado».

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