San Mateo

Gigantes y cabezudos: entre la alegría, la tradición y la cultura

David Hernando Rioja.- «Los gigantes y cabezudos aportan alegría, emoción, sorpresa, tradición y cultura a las fiestas de San Mateo y a la propia ciudad de Logroño», ha destacado el vicepresidente y secretario de la Escuela Asociación de Gigantes y Cabezudos de Logroño (Esagicalo), José María Pérez.

Pérez ha explicado que algunas figuras con las que desfilan en San Mateo y en las fiestas de Logroño son representativas de personas de la capital riojana y de la región que han tenido cierta importancia en su historia. Así, ahora son gigantes el General Espartero, la Duquesa de la Victoria, Marqués de la Ensenada, Mateo Sagasta, los peñistas Paco y Rosi, el alcalde y la alcaldesa y los riojanos Serafín y Nieves, «dos personajes muy importantes en el mantenimiento de la cultura y la tradición por medio de la música y los trajes regionales».

La asociación, ha precisado, cuenta con más figuras, como seis gigantes de menor altura, entre los que se encuentran un dragón, un rey moro, un príncipe, que van del 1,50 hasta los 2,50 metros, y unos diez o doce cabezudos que representan a un torero, un payaso o a Popeye, entre otros.

Una de las novedades de la asociación ha sido la incorporación de Gorgorito, «una figura que llama mucho la atención, tanto a pequeños como a personas adultas y mayores, por haberse hecho tan grande», ha señalado, ya que para generaciones de logroñeses se trata solo de una marioneta.

Además, ha apuntado que estas figuras generan una sensación de atracción y miedo al mismo tiempo en los niños, ya que «son grandes y extrañas», aunque también provocan nostalgia entre las personas mayores, porque «les hacen recordar las fiestas y las tradiciones de cuando eran pequeños».

A su vez, Pérez ha reconocido que la sociedad logroñesa y riojana tenía ganas de volver a disfrutar de esta actividad tras la pandemia, de hecho, el domingo 18 fue una de las salidas «más multitudinarias de los últimos años, por no decir la que más», ya que «se juntó que los gigantes y cabezudos llevaban dos años sin salir a las calles en San Mateo y que era fin de semana».

También ha desvelado que uno de los trucos para que tantos ciudadanos se unan a ellos consiste en empezar a danzar y bailar a la salida de las vaquillas, para que «las personas que salgan de la Plaza de Toros, empalmen con el acompañamiento a los gigantes y cabezudos».

Por otro lado, Pérez ha explicado que los requisitos necesarios para poder cargar con uno de estos gigantes y cabezudos son «ganas y ensayar, ya que es más una cuestión de maña que de fuerza». La clave, ha detallado, es la práctica y hacer alguna salida con ellos porque «no es lo mismo coger una figura dentro del local, que hacerlo en la calle con público alrededor, aire o que el sol te deslumbre».

En este sentido, ha asegurado que la asociación cuenta con una cantera suficiente para tomar el relevo a las personas que van cumpliendo años, ya que «hay multitud de niños y jóvenes de hasta 18 y 20 años, pero el problema surge cuando se marchan a estudiar fuera de Logroño».

Pero la cantera con la que cuentan les permite, incluso, colaborar con las comparsas de otras localidades, como las de Oyón, Viana, Calahorra y en ocasiones, de Miranda de Ebro, porque «este mundo de gigantes y cabezudos no deja de ser una afición y da igual de donde seas».

Esa colaboración también se traduce en que en estas fiestas de San Mateo han llegado a portar los cabezudos de Logroño unos jóvenes de Calahorra y en diferentes actos también lo harán otras de Viana y Miranda de Ebro.

«Estas personas nos ayudan para sacar el mayor número de figuras posibles, y nosotros también colaboramos con ellos cuando lo necesitan», ha concluido el dirigente de la Asociación de Gigantes y Cabezudos de Logroño.

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