El Rioja

Rioja, en el ecuador de la vendimia con 183 millones de kilos en bodega

Vendimia en San Vicente de la Sonsierra. | Foto: Leire Díez

La vendimia 2022 ya está, oficialmente, generalizada en la Denominación de Origen Calificada Rioja. Así lo constata el último boletín de maduración emitido este jueves por el Consejo Regulador. La evolución de los parámetros de las bayas ya van ralentizándose conforme el fruto llega a su fase final y estabiliza su peso, confirmando que ya es el momento de salir al viñedo quien todavía no se haya estrenado este año.

A ello ha ayudado esa bajada de las temperaturas nocturnas, ya que una buena amplitud térmica entre el día y la noche favorece el buen desarrollo de la uva y que la vendimia transcurra a buen ritmo. Aunque la acidez se ha visto afectada esta campaña y ha habido ciertos problemas a la hora de establecer el momento óptimo de vendimia ante el desequilibrio de los niveles, las condiciones vegetativas y sanitarias siguen siendo “extraordinarias”.

Eso sí, todo podría cambiar después de la Dana que se asentará sobre la región este fin de semana. Todos los ojos puestos en las informaciones meteorológicas por si toca reorganizar el calendario de vendimias y apresurarse a cortar uva. Por el momento, Rioja ya alcanza los 183 millones de kilos, situándose así en el ecuador de la cosecha.

Rioja Alta, la subzona más rezagada en comenzar a cortar uva (cruzó la línea de salida el pasado 18 de agosto, con los primeros 106.603 kilos de uva), avanza ahora a paso ágil y ya son cerca de 65 millones los que han pasado por las tolvas de sus bodegas, 46 de ellos de uva tinta, según el último parte de arrastre a fecha de este martes. Mientras, en los viñedos más orientales de la denominación ya se han recogido 85.827.019 kilos y Rioja Alavesa contabiliza hasta 32 millones.

Valenciso dio por inaugurada la vendimia 2022 hace casi dos semanas con una viña de tempranillo blanco y para estas fechas ya tiene el cien por cien del blanco en bodega. Para los tintos, Carmen calcula que habrán cortado cerca del 30 por ciento de la uva, que «entra con unos buenos parámetros de madurez en cuanto a pieles y grado alcohólico». Y como siempre, buscando rendimientos de entre 4.000 y 5.000 kilos por hectáreas, así que lo de cubrir el papel (asunto que preocupa a muchos viticultores) no va con su filosofía: «Aquí tenemos viñedos muy equilibrados, pero la merma esta vez es pequeña».

La bodega de Ollauri ha adelantado su cosecha respecto a campañas anteriores con el fin de conservar esa justa acidez que caracteriza a este año y tener un buen pH, así que solo Pilar solo confía en que no lleguen esas lluvias que pronostican y que solo aumentarían el riesgo de botrytis disminuyendo también el grado.

Pilar Torrecilla, en la bodega de Badarán. | Foto: Leire Díez

En el Alto Najerilla los blancos ganan presencia cada día que pasa mientras los tintos apenas han entrado en bodega. Pilar, de Bodegas Martínez Alesanco, arrancó esta temprana cosecha el pasado 14 de septiembre en Badarán de manera puntual, recorriendo las viñas más adelantadas de viura, sauvignon blanc y tempranillo blanco. «Poquito a poco, pero sin parones». Y los primeros tempranillos tintos también se han cortado, rozando ya el 30 por ciento de la vendimia.

«Estos tintos están entrando con muy buen color gracias a esas lluvias de principios de agosto, que vinieron de maravilla para esta zona tan alta y fresca. A las garnachas, que son más tardías, aún les queda coger algo más de color, pero todo dependerá de lo que ocurra con el tiempo este fin de semana. Ya, poca o mucha lluvia, nada viene bien porque al final solo consigue hinchar más la baya y diluir todos los niveles. Si bien es cierto que hay tiempo de sobra para parar unos días, esperar a que la planta absorba ese agua, si no es demasiada, y retomar cuando se pueda. Al final no es lo mismo cuando estamos a finales de octubre y el tiempo se echa encima», apunta la enóloga.

Todavía es prematuro calcular la merma de cosecha respecto al año pasado con apenas una semana de vendimia, «pero es evidente que no se va a alcanzar ese 95 por ciento de rendimientos que han dado porque la baya viene con menos peso por esta sequía que ha protagonizado el verano y que se ha sentido más en las zonas bajas y más expuestas al estrés hídrico».

Cuentan con riego para algunas parcelas y Pilar hace especial hincapié en que, sobre todo en las variedades blancas, «los riegos cortos vienen muy bien para potenciar esos aromas tiólicos». Ya tiene algunos blancos acabando esas fermentaciones y atisba que «la acidez se va a notar algo menos porque se ha quemado más ácido málico con el calor, así que en boca creo que saldrán vinos muy sabrosotes porque hay un buen equilibrio integrado». Y en cuestión de claretes, con los que ya han empezando, las primeras catas de mosto dejan un buen, «y dulce», sabor de boca.

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