Agricultura

El campo riojano se adapta a la sequía con limitaciones en el riego

La sequía se vuelve más acusada con cada jornada que transcurre. El campo agoniza un buen chaparrón, sin que haga daño, para que la tierra reviva, pero el cielo no escucha sus plegarias. Afortunadamente, muchos son los cultivos que cuentan con un sistema de riego que, aunque no supla la falta de precipitaciones, favorece el mantenimiento de la planta.

A pesar de que los embalses siguen perdiendo capacidad (el último parte de embalses emitido por la Confederación Hidrográfica del Ebro muestra cómo el volumen de agua ha vuelto a bajar su nivel en la última semana un 2,8 por ciento más, situándose en un 54,8 por ciento de su capacidad), el Gobierno regional no ha adaptado restricciones al uso del agua. «La Rioja no está teniendo problemas», señalaban desde la Consejería de Sostenibilidad y Transición Ecológica.

Han sido las comunidades de regantes las que se han adaptado a la sequía estableciendo un control más riguroso del riego. Así, los regantes de la acequia Mabad, que incluye los municipios de Arnedo, Autol y Quel, sí han establecido ciertas limitaciones. «No baja suficiente agua por el río Cidacos porque la presa se mantiene cerrada y alegan que es porque todavía se encuentra en el proceso de carga y no pueden abrirla. Por eso se abre un 10 por ciento de los hidrantes diarios aproximadamente desde hace mes y pico», señala Mateo, uno de los agricultores socios residente en Autol.

Él asegura que la vid, principal cultivo que se riega con esta acequia, muestra signos de estrés hídrico que se van a manifestar tanto en el nivel de producción como de calidad y apenas quedan unos días para cerrar el grifo (el 15 de agosto es el último día de riego fijado por el Consejo Regulador de la DOCa Rioja y a partir de entonces se deberá pedir autorización expresa).

Signos de estrés hídrico en un racimo de Rioja | Foto: EFE/Raquel Manzanares

«Está haciendo muchísimo calor. Tal vez un año normal con lo que hemos regado esta vez sería suficiente, pero este año hubiera hecho falta refrescar más, y ya no por sacar más producción, sino por la planta. Lo que nos está limitando es el caudal del río, pero no han habilitado ninguna medida excepcional que hubiera sido favorable para el campo», valora el viticultor riojabajeño.

En la huerta calagurritana también han tenido que restringir el agua para riego, reduciendo el caudal aunque ello implique invertir más horas de riego al día. «Llevamos todo el verano con estas medidas, pero todo el mundo ha tenido el agua necesaria para regar, solo que nos ha costado más tiempo», explica Francisco, agricultor y miembro de la comunidad de regantes de Calahorra.

Reconoce que existía cierto temor a que el Gobierno implantase restricciones más duras ante la ausencia de lluvia, pero asegura que hay que hacer una buena gestión del riego para evitar que se tire agua. «Ahora el plato fuerte está en regar los frutales y las verduras, porque se está notando mucho la sequía. Ojalá tres días seguidos de lluvia suave», remarca.

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