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Tinta y tinto: ‘El quinto elemento’

Hay una época de la vida en la que sabes hacer integrales, cuántas sílabas tiene un verso alejandrino, en qué año comenzó la Revolución Francesa y los nombres de todos los ríos de España. Incluso conoces, quizás no en detalle, la tabla periódica con importantes caractéristicas de sus elementos. Como si la carrera estudiantil y el salto al mundo laboral fueran un embudo por el que la «culturilla general» va pasando a trancas y barrancas, vas especializándote en unos determinados conocimientos que aplicas en tu día a día. Adiós a las raíces cuadradas, las figuras retóricas como un polisíndenton, las fechas históricas o las valencias químicas con las que formar el ácido sulfúrico (H2S04).

Así, te encuentras un día en el que tu hijo, sobrino, primo o quien sea en edad estudiantil (pongamos en la ESO) está batallando contra sus deberes y te das cuenta de que no puedes ayudarle si no echas un vistazo en profundidad a los libros de texto y los apuntes. «A ver cómo era esto…». Poco a poco te vienen recuerdos a la cabeza y los conocimientos adquiridos comienzan a saltar como resortes. Un esfuerzo casi titánico para nuestro cerebro, que intenta volver al instituto después de duros años de olvido sin perdón. Salvo casos excepcionales en los que el adulto es experto en esa materia, la cosa acaba más o menos regular para el joven, que debe seguir por su cuenta sin ayuda externa.

Algo así me pasó el otro día al darme de bruces con el «quinto elemento». Tuve que ir a Google para comprobar que era el Boro. Hidrógeno (H), Helio (He), Litio (Li), Berilio (Be) y Boro (B). Su masa es de 10,811 y es un elemento metaloide, semiconductor, trivalente que existe abundantemente en el mineral bórax. Al menos, eso dice Google. A saber si es cierto, que uno se encuentra cada cosa por internet que ya no sabe qué pensar. Si hasta Ferreras resulta que es mentira (lo de Inda lo dábamos por descontado), todo puede serlo. Incluso el Rey. Este no, claro. El anterior.

Y es que resulta que el PP de La Rioja ha encontrado hace no mucho (pongamos mes y medio) su «quinto elemento». Algo así como cuando los científicos añaden a la tabla periódica nuevos elementos creados artificialmente por el hombre, pero que no se habían descubierto hasta la fecha. Los últimos, por ejemplo, son el ihonio, el moscovio, el téneso y el oganesón, cuyos números atómicos son, respectivamente el 113, 115, 117 y 118. Un experimento de laboratorio que ha cogido fuerza en las últimas semanas, pero que adolece de la confirmación oficial que debería otorgar la institución encargada del asunto. Si en la mencionada tabla es la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada), en el congreso de los populares será Génova. En esas estamos.

Una dirigente del PSOE comentó la situación hace unos días en un corrillo con periodistas, por lo que es posible que el rumor haya llegado en este momento hasta lugares tan inhóspitos como Santa Marina, Zenzano o Villavelayo. Hasta entonces, sólo el pequeño Logroño del poder sabía de su existencia. Sin embargo, parecen existir ciertos intereses en darlo a conocer antes de las vacaciones generalizadas del mes de agosto, donde ya sabemos que tampoco iremos a las urnas para elegir presidente del PP en La Rioja.

¿De qué trata este «quinto elemento» del que todo el mundo habla? Hagamos memoria rápida con los cuatro ya conocidos por si alguien se ha perdido algún capítulo. Hay dos «elementos» que han anunciado oficialmente su predisposición a presentarse como candidatos: Alberto Bretón y Alfonso Domínguez. Hay otro «elemento» que quiere ser candidato, pero en realidad dice que no quiere y que su apuesta es por la unidad (en torno a él, claro): Carlos Cuevas. El cuarto «elemento» vive a caballo entre Logroño y Madrid, se ve como ministra del Gobierno de España que podría presidir Alberto Núñez Feijóo y entonces dice que tururú, que se las apañen sus compañeros de partido: Cuca Gamarra.

¿Y quién es el?

Alberto, Alfonso, Carlos y Cuca. ¿Quién es entonces el «quinto elemento»? Cuentan los mentideros del pequeño Logroño del poder que en fiestas de San Bernabé tuvo un café a plena luz del día con la exalcaldesa de la capital riojana. Alguien los vio y, desde entonces, las especulaciones no paran. Como en el PP ahora viven a la gallega, por el momento es un elemento de Padrón: unos dicen que pica y otros dicen que non. Se trata de un consejero del Gobierno en tiempos de Pedro Sanz y ahora profesor en la Universidad de La Rioja. También es padre y peina alguna cana. Podría pensar el lector que se trata de Emilio del Río, pero últimamente sus caminos solo llevan a Roma. Como los de todos, pero con túnica.

El «quinto elemento», entonces, sólo puede ser Gonzalo Capellán. Lleva prácticamente desaparecido de la vida pública desde que dejó la Consejería de Educación en noviembre de 2014 para irse a Londres hasta 2020. Libre de pecados en el congreso de 2017, se ha mantenido siempre en un discreto segundo plano y ahora ‘vive’ en un despacho del campus de la UR. Desde hace unas semanas, su teléfono suena más de lo habitual. Un café con Cuca a ojos vista de cualquier transeúnte lo han posicionado como un «candidatable», el posible «mirlo blanco» que le gustaría encontrar a Génova para evitar pelea entre Alfonso Domínguez y Alberto Bretón. La «unidad» en torno a Carlos Cuevas ni está ni se le espera.

Sin embargo, no parece que Capellán vaya a dar el salto de nuevo a la arena política si no es con el respaldo de todo el partido, tanto a nivel regional como nacional, y con todos los cabos sueltos atados y bien atados. Incluso con esas garantías, su vida académica parece su prioridad. Así se lo contaba hace unos meses a su paisano Roberto Rivera en una entrevista en el diario El Correo, aunque dejaba una puerta entreabierta al asunto.

– ¿De poder rebobinar su relato, volvería aceptar la oferta para formar parte del Gobierno regional?

– Volvería a hacerlo, sin duda. Es muy fácil arreglar desde un despacho la Universidad o las cosas desde una tertulia. Pero también hay que comprometerse como ciudadanos y dar un paso para entrar en la gestión, con la mejor de las intenciones, con tus desaciertos y tus desaciertos. Es un compromiso ciudadano que está bien, porque luego nos quejamos de la política. Nadie quiere entrar en ella pero decide muchas cosas importantes en nuestra vida. Cuanto peor reputación tenga, peores políticos tendremos. Es un campo donde la gente profesional debería poder desarrollar sus conocimientos.

Cuca ya le ha lanzado la invitación, café mediante, para quitarse ella el marrón del medio y así evitar el posible pensamiento de Feijóo de enviarla a La Rioja para solucionar el asunto y recuperar el Gobierno que ahora preside Concha Andreu. Es cuestión de apostar sin garantías. Porque ni a Cuca le pueden asegurar su regreso a Madrid en caso de venir a Logroño ni a Gonzalo le pueden asegurar su regreso al Gobierno si da un paso adelante. Los problemas de los elementos.

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