La Rioja

Ceniza y rabia: las llamas, a un salto del Monasterio de Yuso

El fuego quedó a un salto del Monasterio de Yuso

«Si no llega a ser por los agricultores habría ardido todo el monte del Monasterio de San Millán y Valvanera». Es la reflexión compartida por los vecinos de los municipios de La Rioja Alta declarados de forma simultánea a última hora de la tarde de este martes.

Las comarcas de Nájera y Santo Domingo deberían aparecer bañadas por una paleta de verdes y ocres,pero una larga lengua negra contamina el paisaje en 400 hectáreas de cultivos abrasados por las llamas tras una noche sin tregua contra el fuego. Los vecinos de Torrecilla sobre Alesanco, Badarán , Villaverde o Santo Domingo no albergan dudas sobre la intencionalidad de los incendios, que pusieron en jaque a los servicios de emergencias de la comunidad.

Una extensa columna de humo blanco se alza al cielo junto a la carretera de Torrecilla a Cañas. Son los fardos de paja que siguen ardiendo bajo la atenta mirada de los Bomberos del CEIS, quienes aseguran que la de este martes «ha sido el peor momento del verano».

La proliferación de focos, el intenso viento y la sequedad de un ambiente azotado por el calor extremo durante nueve días consecutivos convirtieron fueron los ingredientes de una tormenta perfecta que no pasó a mayores por la bravura de los agricultores de la comarca, que permitió que el incendio muriera en la LR-331, entre Villaverde de Rioja y Badarán.

Aunque no ha habido que lamentar daños personales, una explotación porcina de Torrecilla sí ha perdido varias cabezas de ganado a consecuencia de las llamas, que afectaron a una de sus naves. La de este miércoles ha sido una mañana de lamentos y evaluación de daños, con el humo aún invadiendo cada rincón de la granja.

A escasos metros de allí, los vecinos de una vivienda unifamiliar valoran lo sucedido con una extraña contradicción de suerte e infortunio. Las llamas han abrazado el perímetro del chalé y han arrasado el jardín exterior, quedándose literalmente a las puertas del inmueble. Pero «estamos bien y eso es lo importante», subrayan.

Todo sucedió muy rápidon al otro lado de la carretera, bajo las faldas de la iglesia del municipio.»Sentimos un golpe de calor tremendo y todo estaba envuelto en llamas», recuerdan los moradores de la unifamiliar, cuya protección se convirtió en prioritaria para la dotación de los Bomberos del CEIS desplazada al municipio. Como aliados, los agricultores, tal y como apuntan los agentes: «Estuvieron refrescando el terreno con una cisterna y trazando cortafuegos en los cultivos».

«La aportación de los tractores fue decisiva», subrayan, porque «hubo un momento en el que parecía imposible apagar el fuego; cualquier chispa que saltara prendía un nuevo foco». Por ello, «nos centramos en salvar la unifamiliar y en evitar que el fuego saltase a la granja», valoran, con apenas un leve descanso en el cuerpo desde la tarde del martes.

«Una escena terrible»

«El fuego comenzó en unos chopos y vino hacia arriba muy rápido», explica desde el conocido como ‘Mirador de La Rioja’ Pedro, un joven de 17 años que estaba en San Millán de la Cogolla cuando una densa nubareda captó su atención. «Vinimos enseguida y la escena era terrible; no quiero ni imaginarme de qué estaríamos hablando si los cortafuegos que hicieron los agricultores no hubieran funcionado y el incendio hubiera podido cruzar la carretera».

De haber seguido escalando las llamas, habrían entrado en contacto con la masa forestal que flanquea el Monasterio de Yuso, en San Millán, Cuna del Castellano. No en vano, desde los muros del complejo monumental se avistaba este este miércoles la proximidad del terreno quemado.

Coincidiendo con la tregua meteorológica, el susto parece ya quedar atrás en La Rioja Alta, pero la rabia y la indignación tardarán mucho tiempo en desaparecer. Especialmente, al confirmar el Gobierno regional sus sospechas de que los incendios que han amenazado de cerca uno de los patrimonios medioambientales más preciados de la comarca han sido intencionados.

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