La Rioja

Peregrinación a Lourdes: «Lo echábamos en falta; te sientes como una gran familia»

Foto: Abel Alonso, EFE

Sergio Jiménez Foronda

Unos dos centenares de personas han partido este sábado a primera hora de la mañana de la Estación de Autobuses de Logroño para celebrar la XXVIII Peregrinación Diocesana con Enfermos a Lourdes, tras dos años sin poder hacerlo por la pandemia, algo que «echábamos en falta porque te sientes como en una gran familia».

Con estas palabras describía este viaje uno de los voluntarios, José Pedro Llanas, quien ha realizado este peregrinaje hasta en 10 ocasiones, poco antes de subir a uno de los cuatro autobuses que llevarán a unas 140 personas, 40 de ellas enfermas, desde la capital riojana a Lourdes para ver a la considerada «patrona de los enfermos».

EFE/Abel Alonso

Los voluntarios, ellas ataviadas con un tradicional traje de enfermera, han atendido a los viajeros en unas mesas en las que, a uno por uno, les han realizado un test de antígenos para si resultaba negativo, colocarles en el cuello el pañuelo de la Hospitalidad de Lourdes que, junto a la mascarilla FFP2, llevarán durante toda la peregrinación.

«Es ilusionante y reconfortante. La verdad es que hay algo que falta si no vas», ha destacado LLanas, quien ha señalado que siente «una gran alegría porque hay muy buen ambiente y mucho compañerismo».

La peregrinación diocesana de este año a visitar a la Virgen de Lourdes será distinta a la de la última edición, celebrada en 2019, ya que se han establecido medidas para evitar el contagio del COVID-19, como la obligatoriedad de estar vacunados, realizarse un test de antígenos antes de subir a los autobuses y llevar en todo momento una mascarilla de tipo FFP2.

EFE/Abel Alonso

Para Llanas, «el tema este de las mascarillas, los controles y todo esto hace que sea más complejo y con más dificultades, pero las ganas son las mismas y la verdad es que, después de dos años sin ir, lo coges con más ilusión».

Cuando ha llegado la hora de subir a los autobuses, algunos de los viajeros han requerido de rampas en las que, sostenidos por un voluntario, han podido subir hasta su asiento correspondiente como si de un ascensor se tratara.

«Hay algunos enfermos para quienes la única forma que tienen que salir es con estos medios, autobuses con plataforma», ha explicado a Efe el presidente de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de La Rioja, Federico Díez del Corral, quien ha estado desde primera hora de este sábado al frente de la organización de la peregrinación.

Ha señalado que «la gente sigue teniendo un punto de miedo y se nota a nivel internacional, ya que el santuario está recibiendo a bastante menos personas de lo esperado».

«Llevamos un seguro especial relacionado con el COVID, por lo que, en caso de que pasase alguna cosa, cualquier persona que tenga que ir a por un familiar allí o que tenga que venir aquí está cubierto», ha subrayado.

Mientras llegaban nuevos viajeros y se les realizaban las correspondientes pruebas, los ya acreditados como negativos esperaban en los distintos bancos de la estación, una de ellas ha sido Consuelo Núñez, una residente de la residencia de personas mayores Santa Justa de Logroño, que se embarca en este viaje por primera vez.

EFE/Abel Alonso

Núñez ha precisado que fue la propia residencia la que le sugirió participar en esta peregrinación, a lo que ella accedió «encantadísima», tanto por el viaje en sí como por poder ver a la Virgen de Lourdes, a la que va a «pedir muchas cosas, como mucha salud para la familia».

En esta ocasión, el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, no ha podido acudir a la peregrinación, pero ha dirigido un mensaje previo a la Hospitalidad.

«Vuestra labor pone en el centro a la persona sufriente, la mostráis sin complejos, volviendo el rostro desfigurado hacia los demás para puedan descubrir la dignidad de estas personas que no desaparece por la pérdida de determinadas facultades», indica el obispo.

También les indica: «Cuánto bien hacéis, y más en estos momentos, en los que se quiere normalizar una mentalidad que no resiste el deterioro de la persona, que pierde su valor si no guarda determinados cánones sociales» y «justifica atajos para desentenderse del auténtico problema del enfermo que sufre».

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