La Rioja

La Rioja también sufre la falta de camareros: «Hay gente cerrando por falta de personal»

La Rioja también sufre la falta de camareros

Se busca camarero. Jornada completa o parcial. Con o sin experiencia. Son decenas los anuncios que se pueden encontrar a través de internet para trabajar en el sector de la hostelería. Los motivos de la falta de camareros para el verano son numerosos y bien distintos según qué parte del sector se pronuncie. Mientras algunos trabajadores y los sindicatos aseguran que el problema radica en las condiciones laborales y los bajos sueldos, desde el sector sostienen que la crisis de la pandemia y el cambio en los planteamientos de vida son fundamentales para que la hostelería tenga problemas para encontrar a trabajadores. La realidad es que las ofertas para trabajar como camarero abundan en cualquier portal de internet. Lo que en la costa es un auténtico problema, no deja de serlo menos en comunidades de interior como La Rioja.

Desde la FER aseguran que en la comunidad faltan en torno a 250 camareros. «La gente después de la pandemia ha decidido que quiere disfrutar de su tiempo de ocio y eso complica la búsqueda de trabajadores en un sector en el que se trabaja cuando el resto está disfrutando; algunos prefieren cobrar 400 euros de ayuda que trabajar», reprocha Francisco Martínez Bergés, presidente de la hostelería riojana de la FER, que asegura que el convenio de la hostelería se cumple, que está aprobado por sindicatos, patronal y Gobierno y que tiene 1.200 euros de base. «Hay gente, en algunas zonas, que está cerrando algunos días porque no tiene personal; aquí no se llega a esos extremos, pero tienes que coger gente sin experiencia y para cuando los has formado alguno ya te dice que no sigue», asegura.

La falta de profesionales con formación es otro de los problemas que se encuentran. «Nos saldría más barato contratar a profesionales a 1.500 euros que a gente sin formación por 1.200, pero tampoco encontramos ese perfil de trabajador. Para los servicios de bodas y comuniones se está tirando de gente que ya tiene otros empleos y que se quiere sacar un sobresueldo», cuentan desde un establecimiento de este tipo en La Rioja Baja.

María, que regenta un local en Calahorra, avala esta postura. «Es complicado encontrar a gente con experiencia, pero es cuestión de formarla para que haga su trabajo lo mejor posible». Su negocio abre sólo tres días a la semana: viernes, sábado y domingo. «Hacemos un contrato a media jornada, pero en cuanto encuentran algo a jornada completa se nos van. Es entendible: todos queremos trabajar de lunes a viernes, pero la hostelería es así». Ella reconoce que por esta condición siempre ha tenido problemas para encontrar personal. «Habitualmente es más complicado en verano que en invierno, porque hay más ofertas de trabajo y porque la gente se organiza de otra forma en los meses de vacaciones», explica.

Jesús no ve que el problema sea diferente al de otros veranos. Él regenta dos establecimientos. «No creo que haya mas problemas que otros años, siempre estamos en esta situación, pero también existe ese problema en otros sectores de los que se habla menos. Busca un fontanero o un conductor de camión, es imposible. Hay falta de profesionales, no hay más que ver que los gobiernos tampoco encuentran médicos» En verano ellos echan mano de estudiantes que quieran trabajar. «No es cuestión de salarios».

Para otros, la situación se complica más en determinados momentos. Las sustituciones para cubrir vacaciones o bajas están siendo todo un quebradero de cabeza para los empresarios. «Encontrar a alguien para hacerlo fijo es algo más fácil, pero cuando te ves con la situación de cubrir unas vacaciones, una baja o implementar la plantilla para determinados días concretos como fiestas todo se complica», explican desde uno de los locales donde buscan empleados para este verano.

En la mayoría de los casos, la pandemia sobrevuela las causas de este problema. Por un lado, la hostelería que sufrió enormemente con la llegada del COVID tuvo que prescindir de muchísimos profesionales que buscaron otros sectores en los que trabajar y de los que ya no se han movido. Por otro, la caída de los flujos migratorios durante estos dos años ha supuesto una mayor escasez de empleo de baja formación, que ha afectado especialmente a la hostelería.

El problema también tiene una parte estructural. Ana Cruz, de UGT, asegura que el problema no es en La Rioja tan acuciante como en las zonas de costa. «Todo viene marcado por las condiciones de trabajo: son unos horarios muy poco atractivos, con jornadas maratonianas especialmente en campañas como la de verano y con una imposibilidad tremenda de conciliar con la vida familiar y social», explica.

«Además, durante los ERTE algunos se dieron cuenta de que trabajaban jornadas completas pero estaban legalmente con jornadas parciales. Se fueron del sector y no vuelven», añade, poniendo el acento en que «los salarios siempre son mejorables y además falta una profesionalización en el sector». En resumen, un tema totalmente estructural que lleva viviendo el sector desde hace más de diez años.

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