Educación

Alumnos de Alcaste-Las Fuentes: «Sacan nuestro máximo rendimiento»

FOTO: Fernando Díaz

Cambios físicos, nuevas ambiciones y aptitudes e intereses propios. La adolescencia es esa etapa en la que, sin ser aún adultos, los jóvenes empiezan a definir su filosofía y a buscar el lugar que ocupan en la sociedad, y para todo ello necesitan motivación, reconocimiento y un apoyo incesante que no les haga caer en el desaliento y el abandono. En Alcaste-Las Fuentes saben la importancia de esta etapa, y por ello apuestan por poner la estructura a nivel humano, espiritual y académico desde que sus alumnos son pequeños.

«Es una tarea maravillosa, y la llevamos a cabo a través de las asignaturas, tutorías personales, tiempo libre y el trato personal con los alumnos. Y todo lo hacemos desde la absoluta libertad, no les decimos qué tienen que pensar, pero sí les damos unos criterios para que analicen y sean críticos con la realidad y luego libremente decidan», explican desde la dirección del centro que cuenta con sedes en Logroño y Nalda.

Foto: Fernando Díaz

Secundaria y Bachiller son años de muchas inseguridades, miedos, dudas, «y necesitan a personas de referencia con las que poder contar en todo momento, no solo a nivel académico, sino personal». Desde el colegio argumentan que sus estudiantes son «igual de adolescentes que el resto, pero sentir que no están solos les da un confort que hace que sean la mejor versión de ellos y ellas, y ese es nuestro principal objetivo».

Y para ello hace falta un proyecto flexible que sepa adaptarse a las necesidades de cada alumno, y eso se consigue gracias a la atención personalizada. «Cuando eres flexible sabes sacar lo mejor de cada alumno. Están en un clima en el que aprenden y cuando lo hacen se sienten bien, les sube la autoestima y se sienten más seguros, siendo capaces así de elegir mejor. Eso es lo que pretendemos».

Elena Lindstrom, 2º de Bachiller

Elena ha crecido en Alcaste. «Llevo toda mi vida aquí y he formado una familia con mis compañeras y profesores». Esta estudiante de 2º de Bachiller destaca el papel de su tutora personal, con la que cuenta cada alumno del centro. «Me ha ayudado en muchos aspectos, no solo el académico. Lo estaba pasando mal y gracias a ella pude solucionar mis problemas».

Foto: Fernando Díaz

Esta futura veterinaria se encuentra a las puertas de la EBAU y, obviamente, los nervios afloran, pero «estamos muy preparadas. Tenemos globales que vienen muy bien para pautarse el estudio y, además, una prueba para ver cómo vamos con respecto a la EBAU». Elena destaca el trabajo de organización que hacen en el centro desde secundaria. «Nos enseñan a planificarnos, a combinar las horas de estudio con nuestras actividades extraescolares y hobbies, que también hacen falta y, por supuesto, nunca te dejan sola».

Ese es otro de los aspectos que subraya Lindstrom, el acompañamiento en todo momento por parte de los profesores. «Se involucran mucho por nosotros, y si hay algo que no entiendes, te atienden las veces que haga falta fuera de clase para que comprendas la materia». Esta alumna no quiere dejar pasar la oportunidad para animar a otros jóvenes de su edad a que vayan a su colegio. «Que se dejen de mitos. Nos lo pasamos muy bien entre compañeras. Somos todas una piña y nos encanta que venga gente nueva. En todo momento tienes la seguridad de que no estás sola y de que se preocupan, no solo porque saques buenas notas, sino porque tú estés bien en todo momento».

Juan Pintado, 2º de Bachiller

Juan llegó al colegio Las Fuentes en 1º de Bachillerato después de estudiar en otro colegio. Ahora, dos cursos después, agradece la experiencia que está viviendo y la gran acogida que tuvo por parte de compañeros y profesores, a los que describe como brillantes.

«La atención que tenemos es impecable. Cada profesor trata de sacar el máximo rendimiento de los alumnos y están muy pendientes de que seas el cien por cien de lo que puedes ser, tanto a nivel académico como personal». Eso sí, sin dejar de ser chicos completamente normales, tal y como destaca Juan. «Cuando tenemos que estudiar, estudiamos y cuando tenemos que salir, salimos, no hay nada raro en nosotros».

Foto: Fernando Díaz

Los idiomas son vitales en Alcaste-Las Fuentes «y si todo va bien, puedes salir de aquí con un B2 o C1 en inglés y francés asegurado». A Juan no le va a venir nada mal, porque quiere estudiar ADE y Derecho bilingüe, y, aunque él ya venía con una base, «no importa con el nivel con el que llegues al colegio, porque los profesores están tan pendientes de que aprendas que no es un desafío complicado de conseguir».

María Valencia, 1º de Bachiller

La falta de motivación y de resultados académicos hicieron que María decidiera dejar los estudios y ponerse a trabajar, aún teniendo claro que su sueño era convertirse en psicóloga y criminóloga. Este curso retomó la educación y lo hizo en Alcaste-Las Fuentes, «pese a todo lo que se decía del colegio y todos los mitos que ahora he descubierto que son mentira».

La disposición de María era buena, «total, no tenía que perder» pero se llevó una grata sorpresa cuando llegó al centro. La alumna de 1º de Bachillerato explica cómo se asombró de la simpatía de los profesores y la gran acogida que le brindaron. «No era una alumna nueva que llegaba y ya, sino una persona de la que se preocuparon desde el primer día». Los miedos asomaban y su poco conocimiento de francés iba a ser una barrera, pero no fue así. «Me he conseguido sacar la asignatura gracias a la profesora que me ha ayudado muchísimo involucrándose dentro y fuera del aula».

Foto: Fernando Díaz

Para María Alcaste ha sido todo un acierto y los profesores tienen mucho que ver. «Te motivan continuamente, reconocen tu esfuerzo y potencian tus mejores cualidades. Sacan lo mejor de ti y se lo toman como algo personal, trabajando a tu lado para que consigas tus objetivos». Esta alumna se pregunta por qué no llegó antes a Alcaste e invita a otros compañeros que vayan a cambiar de centro que no se dejen influenciar por lo que dice la gente. «La experiencia la tienes que vivir tú y te aseguro que este colegio te ayuda académicamente, sí, pero sobre todo en tu crecimiento personal. Yo no creía en mí y ahora lo hago».

Martín Hernández, 1º de Bachiller

La idea era que Martín Hernández estudiara 3º de la ESO en otro centro, pero no había aplazas en el colegio que su familia había decidido. Gracias a este giro de los acontecimientos, «nos dimos cuenta de que Alcaste-Las Fuentes era un colegio muy bueno que nada tenía que envidiar al que iba a ir. Es una buena opción de la que no me arrepiento para nada».

Este joven llegó al colegio sin conocer a nadie, sin embargo la acogida fue ejemplar. «Los compañeros me ayudaron desde el principio y los profesores son tan cercanos que no te sientes un recién llegado». Esto es una de las cosas que más llamó la atención a Martín, la cercanía de los docentes. «No son tus amigos, lógicamente, pero casi». Y algo más, «no te obligan a nada. En el tema religioso, por ejemplo, si no crees no pasa nada, tienes total libertad para pensar por ti mismo».

Foto: Fernando Díaz

La Economía y las Finanzas es lo que más llama la atención a Hernández y todas las dudas y curiosidades que le despierta su futuro las comparte con su tutor y profesores. «Hablamos mucho con ellos sobre lo que queremos hacer los próximos años, por dónde queremos encaminar nuestras vidas y ellos te aconsejan».

Cuando llegó a Las Fuentes, Martín tenía una asignatura pendiente,-nunca mejor dicho- con el francés. «Yo no había estudiado antes este idioma, pero la adaptación fue poco a poco y muy cómoda. Historia, por ejemplo, es en francés. Yo tenía apuntes en esa lengua y en castellano, pero los exámenes los hacía en esta última». Con el tiempo vas trabajando en el otro idioma pero, «a día de hoy, sigo haciendo los exámenes en español. El colegio te da esa opción».

Los padres, muy satisfechos

Ricardo Aguiriano, padre de Gonzalo, que se incorporó al colegio para cursar el Bachillerato, confiesa que antes de empezar en Las Fuentes «teníamos dudas sobre la integración, porque llegaba a un grupo ya hecho en el que muchos están juntos desde pequeños. Sin embargo la adaptación fue muy buena porque lo arroparon tanto los profesores como los alumnos. Son grupos pequeños y los profesores se preocupan porque las personas que llegan se sientan cómodas e integradas».

Además, Aguiriano destaca el ambiente que se respira en el colegio y los valores y la ética que se transmiten a los chicos y chicas. Y en cuanto al sistema educativo, «el centro utiliza metodologías en las que no se trata de memorizar unos contenidos, sino de aprender con actividades, proyectos y trabajos prácticos que les permite profundizar en el conocimiento».

Tanto padres como alumnnos de Alcaste-Las Fuentes coinciden en que es necesario visitar el centro para formarse una opinión adecuada de él, de su metodología, en las facilidades para la integración de los chicos y chicas que se incorporan al centro, así como de las ventajas de contar con un acompañamiento personal y familiar para afrontar con éxito estas etapas fundamentales en la educación de los hijos.

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