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El Museo de La Rioja se abre al recorrido artístico de Concha Garrote

La exposición ‘Pintar la vida’ del Museo de La Rioja es el primer recorrido artístico de casi medio centenar de años de la carrera de la riojana Concha Garrote en su tierra natal.

La directora general de Cultura del Gobierno riojano, Ana Zabalegui, ha asistido a la inauguración, que ha incluido unos minutos musicales a cargo de los hijos de la artista, Guillermo García Garrote, intérprete de cajón flamenco, y «El Indio», batería del grupo Vetusta Morla.

Esta muestra de Concha Garrote (Logroño, 1949), afincada en Madrid, reivindica el trabajo de las mujeres riojanas en la pintura y recoge, sobre todo, óleos, junto a dibujos a carboncillo, obras experimentales sobre cartón, originales objetos decorados y sorprendentes pinturas circulares sobre parches de tambor de batería.

Garrote, quien desde muy pequeña dibujaba y mostraba un gran interés por las actividades plásticas, es artista por decisión propia y «auténticamente vocacional». En 1979 se licenció en la especialidad de pintura y en su aprendizaje destaca su particular experimentación con el expresionismo.

Sus intereses siempre han tenido en cuenta la temática por encima de la técnica, alejándose premeditadamente en sus obras figurativas de cualquier factura realista en su representación. También ha impartido clases de pintura, ha publicado ilustraciones y reproducciones de sus obras en revistas culturales y prensa generalista; y ha participado en numerosas exposiciones. La música es otra de sus pasiones y uno de los grandes temas de su posterior trabajo pictórico.

Tras la época abstracta, comienza a trabajar sobre cartón, con lo que recupera la inmediatez, la espontaneidad, la rapidez del trazo y la pincelada. Estas obras tienen como protagonistas a mujeres en busca de su movimiento mientras danzan, bailan o saltan, según el Gobierno riojano, por lo que, con esta serie, la artista regresa a la figuración que abandonó en su etapa académica.

Ha añadido que su carrera ha estado condicionada, como ella misma admite, por sus responsabilidades familiares y por ser mujer, ya que, por ejemplo, en una de su exposiciones, dieron la enhorabuena a su marido al pensar que era él el pintor.

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