Agricultura

Putin golpea al sector ganadero: «El pienso, a precios nunca vistos»

Putin golpea al sector ganadero: «El pienso, a precios nunca vistos»

Son ya más de dos semanas de conflicto armado en Ucrania y, más allá de la crisis humanitaria provocada, el golpe de Putin a las lonjas mayoristas de cereal deja una escalada de precios de las materias primas insostenible. Hablamos del que es considerado el «granero del mundo», ya que Rusia se sitúa como el principal exportador de trigo (en torno al 17 por ciento del trigo consumido a nivel global sale de este país). Ucrania tampoco se aleja mucho, acaparando el 12 por ciento de las exportaciones de este cereal (se sitúa en el cuarto puesto en comercialización mundial).

Según datos de la patronal de comerciantes de cereales Accoe a fecha de 5 de marzo, el trigo blando se ha encarecido un 22,50 por ciento en lo que va de mes; el maíz, un 25,24 por ciento, y la cebada, un 23,59 por ciento. Y las cuentas empiezan a descuadrarse en el sector ganadero. «En la última semana el precio del pienso se ha incrementado 20 euros la tonelada −la última semana de febrero el precio rondaba los 370 euros/t−, y la próxima semana seguirán subiendo. La cosa se está poniendo fea cada día que pasa», relata Miguel Ángel, que calcula que el coste de alimentar a sus corderos habrá subido en un 30 por ciento desde que comenzó esta guerra.

Este ganadero lamenta la «especulación» que se está creando con los precios del cereal, a lo que se suma la paralización de las cotizaciones en las lonjas por la incertidumbre entre compradores y vendedores. «En la crisis de 2008 también subieron mucho los precios, pero yo nunca he visto el pienso tan caro. Y a este ritmo, va a seguir creciendo hasta el punto de que no podamos ya ni alimentar a los animales. Nos tocará sacrificarlos con menos kilos porque perderemos menos dinero que si los seguimos engordando durante más tiempo. Por no hablar de cómo está ahora el consumo de cordero…».

Miguel Ángel está en continuo contacto con su proveedor de pienso, quien le asegura suministros, pero atisba una situación de escasez que pueda derivar en un desabastecimiento, así que hace un llamamiento a sus gobernantes: «Lo que hace falta es que se pongan las pilas para fomentar el autoabastecimiento porque España es un sector agrario que no debería depender tanto de las producciones exteriores, algo de lo que parece que se están percatando ahora con la irrupción de esta guerra».

Una situación que no muestra señas de solventarse a corto plazo y que cada vez genera más inquietud entre el sector agrario. En la Cooperativa Garu de Santo Domingo de la Calzada llevan quince días sin movimientos. Los nervios están a flor de piel y nadie se atreve a dar un paso con las aguas que corren ahora. «Nos llaman continuamente para consultar los precios, cuánto ha subido el trigo o qué va a pasar de aquí a una semana, pero es que no podemos hablar de precios cuando no hay operaciones de venta. Está todo parado. Sí se habla de que el trigo ronda los 360 euros/tonelada, mientras que en verano estaba en 230. Es decir, ha subido casi un cincuenta por ciento más en la misma campaña, una auténtica barbaridad», apunta el gerente, Pepe Moneo.

Esta revolución de los precios en el cereal que ya venía de meses atrás, pero que se ha agravado con la invasión de las tropas rusas. «Los agricultores no están acostumbrados a estas variaciones de precios tan grandes y, aunque de primeras suene positivo, la incertidumbre que generan estos desajustes es enorme y sumerge al sector en una espiral que lo ahoga».

La cooperativa agrícola calcula que en sus almacenes quedará por vender en torno a un 15 por ciento del grano cosechado en la última campaña, ya que los buenos precios del cereal de finales de año animaron a muchos a retirar sus existencias. «Pero todo lo demás también está alcanzando precios desorbitados, como el gasóleo agrícola o los fertilizantes nitrogenados. Así que se está invirtiendo un dinero para la próxima campaña sin saber cómo será de productiva para el agricultor». Un auténtico juego a ciegas.

Sin quitar la vista del plano internacional, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reclama a Bruselas una mayor «flexibilización» de los mecanismos de importación de la Unión Europea para recurrir a los mercados argentino y estadounidense para solventar las necesidades de abastecimiento de cereales provenientes de Ucrania y Rusia y otros productos como el aceite de girasol, cuya escasez ya es evidente en los supermercados.

Sin embargo, el ministro Luis Planas señala que «no es fácil» agilizar la adopción de medidas «porque hablamos de mercados internacionales en los que las cotizaciones la marca la situación internacional». Además, una de las trabas a la importación de materias primas de Estados Unidos es la diferencia con la UE en el uso de transgénicos.

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