Los planes de 941

La Casa de las Ciencias honra a las primeras ilustradoras científicas

La exposición ‘Ellas ilustran botánica’ reúne el trabajo de medio centenar de ilustradoras científicas botánicas desde el siglo XVII hasta la actualidad, con 200 reproducciones de obras botánicas en diferentes formatos, como dibujos, grabados, fotografías, esculturas, pinturas, audiovisuales y libros.

La Casa de las Ciencias de Logroño acoge hasta el 26 de junio la muestra, que se incluye en las actividades para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

La exposición comienza con la historia de las imágenes botánicas, de la mano de «algunas de las mujeres más relevantes del dibujo y el grabado clásico, como Anna Maria Variana, Alida Withoos, Elizabeth Blackwell o Sarah Ann Drake». Todas ellas tenían una «gran educación» en historia natural y técnicas pictóricas, debido a que «la recopilación y representación de herbarios era considerada en la antigüedad como un pasatiempo decoroso y un entretenimiento científico que mantenía a las mujeres distraídas mientras las ocultaba tras los naturalistas que nombraban los ejemplares».

Esta primera etapa se caracteriza por el uso de técnicas clásicas, con el fin de «estudiar y documentar los especímenes como si de un herbario se tratase». En contraposición a esta manera de representar, hubo autoras posteriores, como Marianne North o Margaret Mee, que comienzan a contextualizar la flora dentro su ecosistema natural, lo que «lleva ya en el siglo XIX a una alternativa más cercana al pensamiento ecológico».

A partir del siglo XVIII se observa la influencia de los viajes a otros continentes y la fascinación por las plantas exóticas allí descubiertas. «Aparecen mujeres capaces de cuestionar el rol de sus tiempos, viviendo de manera alternativa y siendo pioneras en las exploraciones científicas, como María Sibylla Merian, y sus hijas, Johanna Helena Herolt y Dorothea María Graff, o, posteriormente, Berthe Hoola van Nooten», explica la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Logroño, Carmen Urquía.

Por otra parte, la segunda parte de la exposición muestra cómo la iconografía botánica se amplía gracias al uso de técnicas como la fotografía, el microscopio, los rayos X o el escáner, «con las mujeres también como pioneras en el uso de estas herramientas».

Ha destacado el trabajo fotográfico de Anna Atkins y Cecilia Glaisher, la aplicación de los rayos X en la obra de Dornith Doherty o el uso del microscopio electrónico de barrido, en el caso de Claudia Fährenkemper.
Indican que «las mujeres han sido también precursoras en el uso de nuevas tecnologías para generar arte y ciencia», ha precisado.

A su vez, Urquía ha relatado que la llegada del siglo XX se caracteriza por la «sólida» formación científica y artística de las ilustradoras, lo que hace que «la imaginería, en materia de herbarios, se extienda y se especialice en dos direcciones». Ha destacado también el papel de artistas hiperrealistas, como Marta Chirino, Shevaun Doherty y Deborah Lambkin, «quienes fueron capaces de mostrar más allá de lo que cualquier ojo vería con paciencia, práctica y perseverancia».

También ha destacado el rol de científicas capaces de sintetizar y transmitir conocimientos complejos mediante sus ilustraciones, como Agnes Chase, Margarita Dueñas, Pamela Taylor o Niki Simpson en la actualidad.

Además, esta exposición cuenta con el trabajo de creadoras del siglo XXI, jóvenes ilustradoras como Aina Bestard, Émilie Vast, Katie Scott o Tatiana Boyko, que «introducen las tecnologías digitales para difundir la ciencia acercando la botánica a todos los públicos».

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