La N-232 es la vía más amplia y más transitada de La Rioja. Recorre 140 kilómetros desde Alfaro hasta Fonzaleche. Cerca de 6.000 vehículos circulaban en 2017 a diario por ella. 140 kilómetros de cruces y flores que recuerdan los más de 200 fallecimientos que ha habido en las dos últimas décadas y que en el 2021 se cortaron drásticamente.
El pasado año fue el primero en más de dos décadas que la carretera nacional no tuvo que lamentar accidentes mortales en sus vías. Un año, eso sí, con ocho fallecidos en accidentes de tráfico en La Rioja, dos de ellos en vías urbanas y el resto en carreteras interurbanas.
Justo en 2021 se cumplían dos décadas del año más siniestro en la nacional que un día se llamó ‘de la muerte’. En 2001 fallecieron en La Rioja 24 personas en los diferentes puntos negros de la carretera riojana. No fueron menos dramáticos los primeros años del este siglo: 17 fallecidos en 2002, 15 en 2003, 20 en 2004, 19 en 2005… Casi la mitad de los accidentes mortales de los últimos 20 años se registraron de 2001 a 2005.
Poco a poco, con la llegada del carné por puntos en 2006, los accidentes con fallecidos se fueron reduciendo. Pero hasta este 2021 no se había logrado dejar en cero la cifra mortal en la vía con más afluencia de tráfico de toda La Rioja. Aún así, en los quince años que lleva implantada la nueva medida, que resta puntos en el carné de conducir por infracciones graves, han sido casi un centenar de personas las que han perdido la vida en la N-232.
De los últimos años, el que más mortalidad registró la carretera fue 2017 con una docena de fallecimientos. Incluso en 2020, con las restricciones derivadas de la pandemia, un total de cinco personas perdieron la vida en el asfalto de la N-232. El último accidente se registró en agosto de ese año. Hubo dos fallecidos, un joven de Autol y un médico tudelano que recorría cada mañana la carretera para acudir a su trabajo en el Hospital Fundación de Calahorra.
En la memoria colectiva de muchos están los peores accidentes con víctimas lamentados en La Rioja. Sin duda, el más trágico de estas dos décadas fue el que tuvo lugar el 31 de mayo de 2002 cuando seis personas perdieron la vida en un accidente en la conocida ‘recta de la Zanussi’. Cuatro hombres de origen magrebí y dos vecinos de Logroño perdían la vida.

El goteo hasta este 2021 ha sido constante en unas cifras inasumibles para cualquier sociedad. Ese fue uno de los motivos principales por los que, a finales de 2017, el Gobierno de La Rioja decidió sacar los vehículos pesados de la nacional. Ese año, con doce muertos en el asfalto riojano de la N-232, se tomaba la decisión.
El entonces director general de Obras Públicas y Transportes, Carlos Yécora, explica que la decisión no fue fácil. «No fue fácil porque afectaba al sector del transporte, que es muy importante en La Rioja, pero también a muchos establecimientos que había a lo largo y ancho de la N-232».
«Hubo muchas reuniones para explicar el porqué de la medida. Sabíamos que ellos no eran siempre los culpables de los accidentes, pero también que no es lo mismo tener un accidente contra otros vehículo en igualdad de condiciones que contra un camión», cuenta el ahora senador.
«Además de la salida de los vehículos pesados, se tomaron otras medidas complementarias. Entre ellas, la prohibición de adelantar en buena parte de la carretera. Dejamos la zona de adelantamiento sólo en lugares con muchísima visibilidad e intensificamos la vigilancia de la vía por parte de la Guardia Civil», añade, reiterando que fue una decisión muy complicada. «Ahora, viendo los datos a largo plazo, se ha demostrado que fue una medida eficaz. Si estuviese en la misma circunstancia, volvería a poner encima de la mesa la medida».
Si bien los accidentes no siempre estaban protagonizados por vehículos pesados, sí que su presencia se había considerado la más importnate entre los factores esgrimidos que hacían que la N-232 fuese una de las vías más peligrosas de la zona. De hecho, desde la aplicación de la medida, se han registrado doce fallecimientos. Los mismos que habían tenido lugar en el año anterior a su adopción.
Así, con el paso de veinte años, la N-232 ha pasado de tener 24 muertos en 2001 a ninguno dos décadas después. Una cifra que hace que la vía sea mucho más segura y dé tranquilidad a los que la usan tanto a diario como de forma esporádica.


