Agricultura

El sector agrícola, a la espera de conocer los efectos de los nuevos contratos temporales

Nueva polémica en el sector agrícola. A la espera de la tramitación parlamentaria y de atender a posibles cambios, la reforma laboral que se aprobó a principios de año introduce novedades en la gestión de los contratos de los trabajadores temporales que han provocado incertidumbre y alguna que otra crítica entre los principales afectados: los agricultores que recurren a este tipo de contratos durante las campañas agrícolas.

Los contratos temporales se limitarán a circunstancias de la producción (hasta seis meses, ampliables por otros seis) o para cubrir una excedencia. Para situaciones previsibles y de duración reducida y delimitada, el contrato temporal podrá utilizarse durante un total de 90 días, nunca de manera continuada. Además, habrá penalización por contratos inferiores a 30 días, en cuyo caso el empresario tendrá que abonar una cotización adicional a la seguridad social de 26 euros en el momento en que se dé de baja al trabajador en cuestión.

Pilar Fernández califica esta decisión de «una auténtica faena». Desde Ábalos controla una pequeña bodega familiar y asegura que en todas las campañas de mayor trabajo echa mano de trabajadores temporales. «En ocasiones necesitamos dar de alta a una personas solo para que embotelle un día, o cogemos a gente para espergurar durante una semana. Qué más nos gustaría a nosotros que tener a gente todo el año, porque sí la necesitamos, pero el gasto que supone la seguridad social también es elevado e inasumible».

Reconoce que «la nueva normativa no deja muy claro en qué van a quedar las cosas», pero considera que esta limitación de los contratos temporales no es la solución: «Está claro que todos defendemos esa apuesta porque haya contratos dignos, pero para que eso suceda lo primero que tiene que haber son precios dignos. Es la misma guerra de siempre, pero si no podemos vender por encima de costes es imposible que podamos pagar sueldos más altos y crear contratos de mayor duración».

Una realidad más evidente en las pequeñas explotaciones que reclaman más simplificación en la gestión de los contratos para facilitar esa contratación de mano de obra en casos puntuales. «Por no hablar de otro verdadero problema que tiene que ver con la falta de mano de obra cualificada en el campo», apunta la bodeguera, «porque no es lo mismo cortar sarmientos que saber podar, y la espergura y el desniete también tiene su aquel».

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