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Contrebia Leucade y el Castillo de Cornago: desconocidas joyas patrimoniales

*Artículo realizado en colaboración con La Rioja Turismo

Foto: Daniel Acevedo

Son verdaderos tesoros patrimoniales de La Rioja que contribuyen a conocer cómo era la región hace muchos, muchos siglos. Joyas que, quizá, «siguen siendo desconocidas para los propios riojanos que se sorprenden cuando se enfrentan cara a cara con sus pasado», explica Sandra Pando, responsable del Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico de Contrebia Leucade.

Precisamente este lugar, ubicado en Aguilar del Río Alhama, fue nombrado Bien de Interés Cultutal hace ya ocho años por el enorme valor del enclave, comprendido por un complejo sistema defensivo al que se le suman fosos, murallas y torres, además de las soluciones desarrolladas por sus habitantes para urbanizar un espacio de fuertes pendientes, con casas excavadas en la roca y alineadas según las curvas de nivel.

El yacimiento de Contrebia Leucade tiene su origen en el siglo III antes de Cristo y fue utilizado a lo largo de casi dos mil años por distintas culturas. «Es uno de los más espectaculares de la Península y el más significativo a la hora de conocer el grado de desarrollo técnico y la capacidad de organización de los celtíberos, quienes construyeron un impresionante sistema defensivo y un pozo tallado en la roca para asegurarse el abastecimiento de agua durante los prolongados asedios y evitar, de paso, que el enemigo pudiera envenenar los otros puntos de provisión de la ciudad».

Paseando entre lo que en su momento fueron concurridas calles, todavía es posible contemplar las rodadas de carruajes, las cuevas horadadas a modo de despensa o cuadra y las canalizaciones para nutrir de agua a todas las viviendas de la villa.

Y a todo esto, hay que añadirle que el entorno y paisaje forman parte de la Reserva de la Biosfera. Cultura, aqueología y naturaleza. Una unión perfecta que el turista agradece en sus visita al yacimiento que se complementa con el descubrimiento del Museo y Centro de Interpretación. «Puedes realizar un recorrido por la ciudad celtíbera, adentrarte en sus casas, visitar su muralla, convertirte en un celtíbero, incluso tejer un vestido o escribir tu nombre en lengua celtíbera».

La visita conjunta ronda las tres horas y tiene un precio de 7 euros para los adultos, 6 para jubilados y 4 euros para los niños. Siempre con reserva previa en el teléfono 941 19 79 19. Y si te sabe a poco, pasa el día, y la noche, disfrutando de los alojamientos y mejores restaurantes de la zona.

Cornago medieval

Frontera de los antiguos reinos de Navarra, Aragón y Castilla, Cornago parece un pueblo pequeño, pero cuando te adentras por sus calles descubres numerosos recursos turísticos que te dejan asombrado. Por sus orígenes en la época medieval, la localidad tiene un importante patrimonio histórico y cultural relacionado con las fortalezas, plazas fuertes y monasterios.

Entre ellos, el Castillo de los Luna, más conocido por Castillo de la Luna, que debe su nombre a lo bien que se aprecia la luna y las estrellas en este rincón y el apellido de la familia que vivió en él, encabezada por Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre.

Foto: Daniel Acevedo

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Además, posee dos muros, el exterior, denominado Arco de la Campanilla, pudo corresponderse con el antiguo albacar, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. Las cuatro torres que rodean el castillo y que hoy en día se pueden visitar son diferentes: tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas.

Pero Cornago es mucho más. Calles estrechas y empinadas que desembocan en un gran conjunto monumental donde el ver las estrellas se convierte en toda una experiencia y donde la gastronomía riojana y tradicional te da las fuerzas suficientes para descubrir cada rincón de este enclave de ensueño donde la piedra es la principal protagonista.

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